Saturday, April 08, 2006

DISCRIMINACION EN LA OMS

Las conductas humanas que conducen a enfermedades son tratadas por la OMS de
modos distintos, y no precisamente según la gravedad de la enfermedad que
originen.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado que no contratará a
ningún fumador, aunque lo sea solo en su vida privada. La organización
sostiene que toma esta medida por un "imperativo de credibilidad e imagen"
en la lucha contra el tabaquismo. Quien fuma no puede transmitir el mensaje
oficial de la OMS de que el tabaco arruina la salud y puede causar la
muerte.

Los candidatos a un empleo serán interrogados sobre sus hábitos en materia
de tabaco. Si afirman ser fumadores y no quieren dejarlo, su solicitud no
será tenida en cuenta. Y si la institución descubre después que el nuevo
empleado fuma, aunque sea fuera del trabajo, tomará medidas disciplinarias,
pues considerará que se ha roto la relación de confianza entre empresa y
trabajador.

Hay que reconocer que con esta política se franquea una línea roja en la
"cruzada" contra el tabaco. Una cosa es la prohibición de fumar en los
lugares de trabajo (por respeto al no fumador), y otra discriminar
laboralmente a alguien por el consumo de una sustancia legal en un ámbito
estrictamente privado.

Si la directiva europea de igualdad en el empleo prohíbe discriminar por
sexo, edad, religión, creencia, orientación sexual o discapacidad, ¿es
admisible discriminar por un hábito privado ajeno al empleo? No hace tanto
tiempo, para liquidar cualquier limitación legal en materia de libertad
sexual, se decía que había que "sacar al Estado de la alcoba". Ahora lo
tenemos en la alcoba, en el salón y en la cocina, dispuesto a descubrir al
que fuma. Por mucho que se diga que estamos en una época relativista, lo
políticamente correcto tiene sus nuevas verdades absolutas y no duda en
castigar el comportamiento desviado por muy privado que sea.

Para justificar esta medida, la OMS invoca una razón de "credibilidad": el
buen ejemplo que deben dar sus empleados a la hora de impulsar la política
anti-tabaco de la organización. Una credibilidad que empieza por su propio
comportamiento, aunque sea privado. Es la misma razón que han invocado los
obispos católicos en España al prescindir en contados casos de algunos
profesores de religión cuya vida privada no era coherente con la doctrina
que debían exponer en clase. Quienes calificaban su postura de
"inquisitorial" decían que la continuidad en el puesto docente no debía
verse afectada por un hecho de la vida privada, como el casarse con un
divorciado o sostener determinadas ideas contrarias a la doctrina católica.
Pero quizá vean de otro modo la cuestión, cuando es la OMS la que quiere
defender al público del riesgo de los malos ejemplos.

En cualquier caso, la OMS ha entrado en una vía que no se sabe dónde puede
acabar. Si invoca un "imperativo de credibilidad e imagen" , tendrá que
discriminar también a los gordos, cuyo sobrepeso no es coherente con la
batalla contra la obesidad que ha emprendido la OMS. Y los seropositivos y
enfermos de sida, ¿no han demostrado su imprudencia al sufrir un contagio
por no seguir las normas de prevención que la organización recomienda? Y si
en el caso de los fumadores se alega también el coste que hacen recaer sobre
el sistema sanitario, no parece que un enfermo de sida resulte más
económico.

La OMS se ha blindado frente a las críticas recibidas, alegando que "se
trata de desnormalizar el consumo de tabaco". Por fin alguien se atreve a
decir lo que es normal y lo que no lo es. Antes, en los comienzos de la
sociedad supuestamente permisiva, se decía que había que adecuar la ley a
los cambios de costumbres. Ahora la OMS nos dice que hay que reforzar las
normas para cambiar las malas costumbres, aunque sean privadas. Todo será
para nuestro bien. Aunque a cambio del abandono de los malos hábitos la OMS
no nos puede prometer la vida eterna, sino solo una prórroga en la
inevitable despedida de la vida terrena.

5 comments:

Anonymous said...

Ante todo hola, y gracias por mandarme esta informacion.Te digo que se me paraban los pelos mientras lo iba leyendo.Yo soy obesa y toda mi vida senti la discriminacion, te puedo asegurar que es terrible,en el trabajo,en la vida de relacion la sociedad te hace sentir lo peor.Con el paso del tiempo los dolores se fueron suavizando,pero entiendo muy bien a quien lo sufre.Parece que el hombre se puede haber vuelto muy inteligente y haber aprendido a manejar la tecnologia a su antojo, pero va perdiendo su sensibilidad humana.Hasta pronto. Silvia

Anonymous said...

me parece muy interesante el articulo

Anonymous said...

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Anonymous said...

Existen enfermos de SIDA y HIV positivos que no tienen ninguna responsabilidad por haber adquirido el virus, como es el caso de los pacientes que lo han adquirido a través de hemodiálisis, transfusiones, accidentes laborales, niños contaminados verticalmente y parejas monógamas que fueron contaminadas por sus parejas desleales. En cuanto a la obesidad, existe incluso un gen relacionado con ella, y los obesos no contaminan el ambiente de los no obesos, como el caso de los fumadores. Psicológicamente hablando el fumador es Cínico al defender su hábito, pero carece totalmente de razón. NADIE TIENE DERECHO a contaminar el ambiente de los demás, y el humo es VOLÁTIL y puede percibirse a metros de distancia. Los fumadores afectan hasta animales y plantas y son los responsables de enfermedades con una morbilidad muy marcada en sus propios hijos...no tienen justificación, no es discriminatorio que los obliguen a encerrarse si quieren padecer de sus enfermedades por un vicio tan estúpido. Los no fumadores tienen derecho a liberarse de ese lastre que actualmente está en cada esquina.

zonia said...

Hola!! muy interesante este articulo!
Muy razonable! y lo q cuenta es muy cieto!! ahora en tantas empresas a surgido ese tipo de discriminacion! buscando excusas para que las personas no la tomen de esa manera, mas sin embargo, nos damos cuenta...!!
siga adelante!!!
felicidades!!!