Noticias y opiniones sobre algo muy fundamental hoy y siempre pero en bioetica tal vez hoy mas que nunca ante los progresos de la ciencia. ¿Todo lo que se puede hacer se ha de hacer?
Saturday, February 09, 2013
DECLARACIÓN UNIVERSAL DERECHOS HUMANOS
LIMITES DE LA CONCIENCIA?
El Tribunal Europeo de Derechos humanos y los límites a la conciencia
- ACEPRENSA
- 18 ENERO 2013
Crucifijo sí, crucifijo no
Las denuncias de Nadia Eweida y de Shirley Chaplin tienen en común el motivo pero no el veredicto. En el primer caso, el ECHR ha dado la razón (cinco votos a dos) a una trabajadora de British Airways que en septiembre de 2006 fue suspendida de empleo y sueldo por negarse a esconder el crucifijo que llevaba al cuello (las normas de la compañía no permitían ningún tipo de colgante). Un mes más tarde, la empresa ofreció a Eweida un puesto en el departamento administrativo, con el mismo salario pero sin contacto directo con el cliente, que ella rechazó. Finalmente, en febrero de 2007 el código de vestimenta cambió y Eweida fue readmitida.
En el caso de Shirley Chaplin (entonces enfermera en un hospital público) el tribunal considera por unanimidad que sobre la libertad de expresión religiosa de la demandante priman las razones de salud esgrimidas por la empresa: es decir, que el crucifijo, al igual que el resto de los colgantes prohibidos, podía dañar a algún paciente o a la propia enfermera. Además, los directivos del hospital dieron a Chaplin la posibilidad de sustituir el colgante con la cruz por un broche con la misma forma y tamaño. De ahí que los jueces entiendan, con sentido común, que no ha habido violación del derecho de la denunciante a manifestar externamente sus creencias.
Aunque esto es cierto, también se puede objetar que el argumento empleado por el tribunal (“el equipo médico conoce mejor que nosotros la peligrosidad del crucifijo”) supone dar por sentado que las motivaciones del hospital para prohibir el crucifijo fueron estrictamente médicas, lo que constituye el meollo de la demanda.
La tolerancia como fuente de discriminación
Los otros dos casos juzgados, aunque también atañen a los artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos relacionados con la libertad religiosa, no se refieren al derecho a la manifestación pública de las creencias, sino a la objeción de conciencia.
El Tribunal da la razón al Ayuntamiento. El propósito de la ley era evitar la discriminación contra los homosexuales, lo cual da al Ayuntamiento un derecho que, según el Tribunal, está por encima del derecho de la funcionaria a la libertad religiosa. En vez de buscar una acomodación entre ambos derechos –lo cual era posible–, el Tribunal se inclina por dar primacía a uno.
Dos jueces discrepantes, Vucinic y De Gaetano, entienden que Ladele, que se negó a oficiar uniones civiles entre homosexuales, actuó por un juicio de su conciencia, aunque además sus creencias religiosas fortalecieran su decisión. Citando al cardenal Newman, recuerdan que los dictados de la conciencia, siempre que sean genuinos, suponen una obligación moral para el individuo, pero también obligan a las autoridades.
Según Vucinic y De Gaetano, la decisión de Ladele cumple con todos los requisitos para considerarse un caso de objeción de conciencia, pues “implicaba un nivel de coherencia, seriedad, contundencia e importancia que merece la protección de la autoridad”.
Sin embargo, el municipio donde Ladele trabajaba como oficial (y después la mayoría del tribunal del ECHR) valoró más los valores “tolerantes” de las políticas locales que la conciencia de la demandante, contradiciendo de hecho su propósito de “respetar la dignidad de todos”. Como señalan los jueces discrepantes, “en vez de practicar la tolerancia y la dignidad para todos que predicaba, el municipio de Islington siguió la vía doctrinaria, la de la obsesión por la corrección política”.
Por otro lado, Vucinic y De Gaetano recuerdan que cuando Ladele empezó a trabajar en dicho municipio no podía saber que tendría que oficiar enlaces entre homosexuales. Esto es lo que distingue su caso del de Gary McFarlane, el cuarto demandante.
Margen de apreciación de los Estados
McFarlane entró a trabajar en Relate, una empresa dedicada a la terapia familiar y de pareja, cuando esta compañía ya había abierto sus consultas a las parejas homosexuales. A ojos de los dos jueces, esto priva al demandante de poder acogerse a la objeción de conciencia: “es como si alguien que se presenta voluntario al ejército pidiera después ser eximido de la lucha en el campo de batalla por razones de conciencia”.
No obstante, no están de acuerdo con el argumento (empleado por la mayoría del tribunal y presente en la sentencia) de que la sentencia de los tribunales británicos contra McFarlane es justa porque “entra dentro del amplio margen de apreciación que tienen los estados para sopesar el derecho a la manifestación de las creencias religiosas, por un lado, y el de la empresa que busca asegurar los derechos de terceras personas, por otro”.
Para empezar, no se trata de manifestar creencias religiosas, sino de cumplir con un deber de conciencia. Además, si el juicio de la conciencia es genuino, el Estado no tiene ningún margen para “sopesar”. Se podrá negar el derecho a la objeción de conciencia a McFarlane por no haberse enterado de en qué empresa entraba, pero no porque la autoridad tenga un cierto margen para violentar las conciencias.
La sentencia todavía puede ser recurrida en los próximos tres meses, en cuyo caso se remitirá a una comisión de cinco jueces para que evalúen si el caso merece ser revisado por la gran cámara del ECHR.
Friday, December 21, 2012
EUGENESIA
Una de las premisas para ofrecer un diagnóstico prenatal cada vez más precoz a toda la población de embarazadas está basada en el miedo
Algunos sectores de la ginecología que viven de la eugenesia han decidido entrar en política para tratar de impedir que el Gobierno siga adelante con sus planes de proteger la vida del paciente embriofetal, de manera que siga siendo posible su eliminación. Para ellos, los seres humanos fetales más graves, ya no serian pacientes, sino desechos reproductivos que deben ser eliminados en aras del progreso, del derecho de autodeterminación de la madre y en beneficio de la sociedad.
La semana pasada, un importante diario de corte izquierdista, se hacía altavoz de la iniciativa de dos ginecólogas dedicadas al diagnóstico prenatal que han promovido una movilización de la profesión en defensa de la «ley Aido» mediante la solictud de adehesión a un manifiesto que han elaborado. Las promotoras de esta iniciativa son Pilar Martínez Ten, que actualmente centra sus trabajos de investigación en la Clínica Delta en el análisis ecográfico tridimensional del fenotipo de los seres humanos con cromosomopatía y otros síndromes, y Begoña Adiego, también trabajadora de Clínica Delta y dedicada al diagnóstico prenatal.
Dice el conocido diario que han conseguido 645 firmas de profesionales dedicados al mismo negocio de la detección precoz de anomalías, que podría verse perjudicado si eliminar a los pacientes fetales no fuese legal. En el documento redactado por estas ginecólogas y que ha sido entregado a Fernando Román, Secretario de Estado de Justicia, se dice, entre otros tópicos, que «la decisión de interrumpir el embarazo causa mucho sufrimiento. Si la ley no permite la interrupción de la gestación en estos casos [de anomalías fetales graves], a la dramática situación se sumará el desamparo legal que sufrirán las gestantes». Pero más bien lo que les preocupa es una disminución en la demanda de los servicios que prestan y la persecución por la justicia de todos esos licenciados que asesoran en el sentido de eliminar a los pacientes graves y a aquellos que terminan por cometer el feticidio. De estar realmente preocupados por las mujeres tendrían en cuenta que al drama de tener un hijo con anomalías pretenden sumar el trauma de su eliminación intencionada.
Una de las premisas para ofrecer un diagnóstico prenatal cada vez más precoz a toda la población de embarazadas está basada en el miedo. Los defensores del diagnostico prenatal abortista entienden que la población cada día accede más tarde a la maternidad y cada vez se tienen menos hijos al ser promocionada la ideología de la planificación familiar. Como se tienen pocos hijos y a edades avanzadas, la población demanda que se le garantice la «normalidad», sostienen. En efecto, la maternidad tardía hace que la probabilidad de anomalías fetales aumente y el temor a tener un hijo discapacitado justificaría para ellos la necesidad de ofertar el diagnóstico prenatal «para decidir» a toda la población gestante.Su universalización, raiz del negocio, se justifica por la dificultad establecer verdaderos factores de riesgo.Para ellos, el riesgo es equivalente ser mujer embarazada, de manera que sostienen que «todo feto es un malformado hasta que no se demuestre lo contrario».
Con este alarmismo tremendista se promueve el miedo a la enfermedad y al sufrimiento, para generar demanda, desde los sectores de la ginecología que viven de la eugenesia y que ahora ven amenazado su negocio si se pretende proteger la vida de todo paciente fetal eliminando cualquier tipo de discriminación por razón de edad o de salud. Si no se pudiera eliminar al enfermo, la razón de ser del diagnóstico prenatal sufriría un gran varapalo.
Especialmente elocuente sobre el negocio de la eugenesia a través del diagnóstico prental universal es lo que se dice en la introducción del libro «Nociones para el Diagnóstico Prenatal de Malformaciones Embrionarias y Fetales» publicado en enero de 2011 por José Bajo Arenas, siendo presidente de la SEGO y Joaquín Díaz Recasens, siendo presidente de la sección de ecografía de la SEGO. Destacamos la declaración de intenciones eugenésicas que mueve oficialmente a estas sociedades: «La ventaja de diagnosticarlos tempranamente en el primer trimestre radica, como es simplemente deducible, en la mayor facilidad y menor riesgo de interrumpir la gestación» (pag.7)
En España, en último año fueron eliminados unos 3300 seres humanos tras el diagnóstico prenatal bajo el supuesto eugenésico, la cifra asciende a 11000 si computamos los últimos cuatro años, y a 45000 si lo hacemos desde 1985 en el que comenzó la despenalización de este supuesto. Son pocos si los comparamos con los abortos por otras causas, sólo suponen un 3% del total, pero de ellos el 100% de sus madres pasaron por el negocio del diagnóstico prenatal eugenésico. Curiosamente, la probabilidad de que en la naturaleza se dé una malformación congénita (leve o grave) es de ese mismo 3%. Ello quiere decir que en el 97% de las mujeres que acuden a estos negocios todo será normal, pero todas acuden a ellos y muchas con la intención de poder eliminar al hijo en caso de que se le diagnostique algún defecto. ¡Un gran negocio a pesar de que «sólo» aborten el 3%! Algunos feticidios serán directamente acometidos en las unidades que se encargan de su detección, otros nutrirán los establecimientos del aborto y la contracepción por recomendación de los primeros.
Las ginecólogas promotoras de la iniciativa apelan a los conocidos tópicos de los abortistaspro-decisión para seguir generando miedo. Apelan al tópico de que abortar es una «decisión muy difícil», que «obligar» a tener un hijo que nacerá con discapacidad o corta esperanza de vida supone mucho «sufrimiento», que tendrán que «irse a otros países» en los que la vida no esté protegida, que aumentaran los «abortos clandestinos» aunque por personal cualificado que los harán al margen de la ley, que los que cometan el crimen (madres y ginecólogos) quedararán en «desamparo legal», que por «compasión» es preferible «interrumpir» la vida de una persona que morirá pronto, que nacera con gran discapcidad o que necesitará de ingentes recursos para su cuidado.
Sin embargo, todos estos argumentos no son de tipo médico ni racionales, sino políticos o emocionales, es más; son contrarios a la deontología médica y por supuesto no son representativos del sentir de la profesión sino de un sector que vive de ello y que es presa fácil del espíritu que domina, con mentiras, al mundo.
Wednesday, December 19, 2012
RELATIVISMO Y LIBERTAD
Creo
que todos somos conscientes de la gravedad de la crisis económica que
estamos atravesando, pero en la actualidad muchos estamos convencidos
que no se trata sólo de una crisis económica, sino bastante peor, de una
crisis de valores. Estamos ante un enfrentamiento entre dos modelos
sociales contrapuestos: el modelo basado en la cultura del relativismo,
asentado en esa doctrina conforme a la cual la sociedad debe construirse
a partir de una exaltación de la libertad basada en la supresión de
obligaciones y responsabilidades, y el modelo basado en la defensa de
una serie de principios y valores morales, que son los que hacen posible
la convivencia.
El relativismo intenta crear un nuevo tipo de ciudadanos, buscando liberar al hombre de sus ataduras más profundas, incluso las ligadas con la propia naturaleza humana. Se trata de realizar una libertad sin obligaciones ni responsabilidades, en la que el eslogan es “la Libertad os hará verdaderos”, que contradice al de Jesucristo “la Verdad os hará libres” (Jn 8,34). Para el modelo basado en la cultura relativista, Dios no existe y la negación de la dimensión religiosa es el presupuesto necesario para poder construir el modelo de hombre y la edificación de la sociedad que se quiere realizar. No hay valores objetivos y en consecuencia el máximo elogio que se puede hacer de una persona en la hora de su muerte es que fue una persona coherente y consecuente con sus principios, pero éstos, es él mismo quien los determina y establece. Esto lleva a concluir que mi conciencia es el criterio último de moralidad, pues por encima de mí no hay ningún criterio objetivo, pues el Bien y el Mal en cuanto tales no existen, por lo que incluso el comportamiento racista sería bueno si el racista lo fuera sinceramente y terminaríamos en que no podríamos hacer ningún juicio sobre el comportamiento moral de los demás. De hecho esta exaltación extrema de la libertad lleva a la negación de la democracia y al totalitarismo. Creo por ello que el diálogo a fondo con los relativistas es prácticamente imposible, pues no aceptan lo que es la base de la democracia: el ser humano tiene una dignidad intrínseca e inalienable, que ha de ser protegida y respetada. En cambio, en la concepción cristiana, “solamente la libertad que se somete a la verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la verdad y en realizar la verdad”… “De prestar oído a ciertas voces, parece que no se debiera ya reconocer el carácter absoluto indestructible de ningún valor moral. La fuerza salvífica de la verdad es contestada y se confía sólo a la libertad, desarraigada de toda objetividad, la tarea de decidir autónomamente lo que es bueno y lo que es malo. Este relativismo se traduce, en el campo teológico, en descon¬fianza en la sabiduría de Dios, que guía al hombre con la ley moral. A lo que la ley moral prescribe se contrapone las llamadas situaciones concretas, no considerando ya, en definitiva, que la ley de Dios es siempre el único verdadero bien del hombre”… Por el contrario la fe cristiana “trata de guiar a todos los fieles en la formación de una conciencia moral que juzgue y lleve a decisiones según verdad” (Encíclica de Juan Pablo II Veritatis Splendor, nº 84 y 85). Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho, en el que es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres, y sobre la base de una recta concepción de la persona humana, basada en el respeto a su dignidad. El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. “Si no se reconoce la verdad transcendente, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión, sin tener en cuenta los derechos de los demás”…“La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad transcendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la nación o el Estado” (Encíclica de Juan Pablo II Centesimus annus, nº 44). El Papa actual tiene ideas muy claras sobre los peligros del relativismo. En diversas ocasiones y con diversas palabras, Benedicto XVI ha manifestado su convicción de que el relativismo se ha convertido en el problema central que la fe cristiana tiene que afrontar en nuestros días. Estos mismos días ha escrito en su mensaje por la Paz en Año Nuevo: "una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre”. A mí, personalmente, me gusta mucho esta frase que encuentro en la Encíclica de Juan Pablo II, “Evangelium vitae”, nº 28, que dice: “Estamos ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, la muerte y la vida, la ‘cultura de la muerte’ y la ‘cultura de la vida”. Estamos no sólo ‘ante’ sino necesariamente ‘en medio’ de este conflicto: todos nos vemos obligados a participar, con la responsabilidad ineludible de elegir incondicionalmente a favor de la vida”. Pedro Trevijano |
Saturday, November 24, 2012
EUROPA: NO AL ABORTO POR SEXO
Sunday, September 02, 2012
DONACIONES DE SEMEN Y OVULOS
-¿Que sintió al saber que ha sido concebida a través de una donación de semen?
-Mi madre me lo contó cuando yo tenía cinco años, así que en cierta forma, siempre lo he sabido. Cuando era pequeña esto no significaba nada para mí. Los problemas comenzaron durante la adolescencia. Al conocer a gente de mi edad y ver cómo sus padres se relacionaban con ellos me hizo darme cuenta de todolo que me estaba perdiendo al no tener un padre de verdad.
Sentía que no valía nada para los hombres. Los odiaba, pero a la vez buscaba desesperadamente que me amaran. Solía culparme de mi promiscuidad durante la adolescencia. Pero ahora sé que esto es muy común entre las niñas que no tienen la presencia de un padre. Me enfurece que a las niñas se les niegue intencionadamente la posibilidad de tener un padre, porque esto tiene un efecto muy predecible en su sexualidad: las estamos lanzando a la boca del lobo.
-¿Cree que su situación es similar a la de un hijo adoptado?
-La adopción es diferente. Mi hermana mayor es adoptada y creo que una de las mayores diferencias es que la adopción proporciona una relación de igualdad entre los padres biológicos y los hijos adoptivos. Tener un padre biológico cuando el otro padre no tiene ninguna relación biológica con el hijo crea mucha tensión, y creo que es la causa de que haya un mayor porcentaje de divorcios entre las familias con hijos concebidos a partir de donantes. La adopción es mucho más estable para los matrimonios.
-¿Recomendaría en algún caso acudir a una donación de óvulos o de semen?
-No lo recomiendo en absoluto. El uso de un donante no cura la infertilidad, lo único que hace es comprar el niño de otro. Si utilizas un donante para tener a ese niño que sueñas, casi seguro que ese niño al crecer soñará con conocer a su padre (o a su madre donante) y la posibilidad de reunirse con él o con ella puede que nunca llegue. Lo que estamos haciendo es transferir el dolor. Hay otras formas de dolor de las cuales los padres no son responsables y por eso pueden consolar a sus hijos; pero con este tipo de dolor, los padres no pueden consolar a sus hijos porque ellos mismos han causado ese dolor. Yo ya apenas hablo con mi madre.
A menudo pensamos en el bebé que anhelamos, pero estos bebés se convierten en adultos. ¿Estás dispuesto a guiar a los adolescentes y adultos jóvenes nacidos a partir de una donación? ¿Puedes asumir la responsabilidad de los principales tormentos de su vida? Los padres deben contestar a estas preguntas.
-¿Ha intentado alguna vez encontrar a su padre biológico?
-Estoy inscrita en el Regristro de Hermanos Donantes (www.donorsiblingregistry.com). No tengo suficiente información para buscarlo, pero llevo un año y medio escribiendo un guión sobre un viaje ficticio para encontrarlo. En los créditos he puesto la información que tengo de él. Espero que él se dé a conocer o aparezca alguien que tenga información sobre él.
-¿Qué sabe hasta ahora de su padre?
-Sé que es de ascendencia polaca, nacido el 26 de noviembre de 1952, especialista en Medicina Respiratoria, vivió en Los Ángeles, fue instructor de buceo, criado católico, tiene antecedentes de diabetes en la familia, tocaba la flauta. Pienso en él todos los días, pero no quiero perder el tiempo tratando de encontrarlo porque tengo miedo a que él o su familia me rechacen. Prefiero dedicar mi tiempo a forjar mi vida y crear mi propia familia.
-Hace unos años recurrió a la donación de sus propios óvulos para costearse un viaje a Polonia en busca de su padre. ¿Lo hizo sólo por dinero?
-También lo hice de un modo poético: por tener al menos una experiencia en común con mi padre. Quería saber cómo se vivía desde el otro lado. Ahora tengo dos hijos en alguna parte que dudo que llegue a conocer nunca. Pienso en ellos tanto como en mi padre.
-¿Qué siente ahora hacia sus hijos?
-Me encantaría conocerlos. Sé que uno nació en el mismo mes que yo. Mi mayor temor es que yo sea infértil o no tenga hijos y, a la vez, sé que tengo dos desconocidos que otras mujeres han tenido el privilegio de criar. He oído historias de mujeres que han donado sus óvulos y ahora son infértiles.
-¿Cómo se sintió durante el proceso de la donación de sus óvulos?
-Me sentí como un producto, no como una persona. Aprendes rápidamente que tus características se pueden convertir en dinero en efectivo. ¿Ojos azules? Dinero al contado. ¿Licenciada en algo que suena importante? Dinero al contado. Fue probablemente una de las experiencias más deshumanizantes de mi vida.
En la clínica coincidió con chicas que donaban sus óvulos para pagarse una cirugía estética.
La superficialidad que rodea esta industria puede ser muy desagradable.Imagina que eres un niño y descubres que tu madre biológica era una donante de óvulos y que un mes después de “donar” su óvulo/niño, se puso unos implantes de mama. ¿Qué niño quiere ser regalado a cambio de algo tan superficial? No importa si nuestros padres estaban dispuestos a hipotecar su casa por nosotros. Todos los niños (incluidos los adoptados) quieren saber por qué sus padres biológicos les dieron o vendieron. Incluso los “buenos” usos del dinero no tienen justificación para nosotros.
-¿Ha sufrido consecuencias físicas después de donar sus óvulos?
-Síndrome de hiperestimulación ovárica. Tengo un dolor en el ovario derecho que ha persistido durante más de un año.
¿Qué piensa acerca del sistema de donación de óvulos y semen?
Creo que separar intencionadamente a un niño de uno o más de sus padres biológicos (por no hablar de los abuelos, tíos, hermanos...) es casi un crimen.Es una gran máquina de hacer dinero y de llevar alegría a los padres desesperados por tener hijos, pero las personas afectadas son los niños y nuestra opinión no se tiene en cuenta. Y como tenemos miedo de ofender a los familiares que sí tenemos no hablamos abiertamente del tema.
De hecho, la donación de óvulos se anuncia como una causa benéfica para ayudar a parejas que no pueden tener hijos.
Ellos confunden la realidad moral de la situación a través de un lenguaje inteligente. La realidad es que tú estás vendiendo a tus hijos biológicos. No tienes ni idea de si las personas que criarán a estos niños van a ser padres competentes. Todo lo que sabes es que tienen dinero y el deseo de tener hijos. Eso no es garantía de una buena infancia. Para los padres que utilizan los tratamientos de reproducción asistida no hay proceso de selección (como en la adopción).
-¿Cuál es su mayor temor en su defensa de los derechos de estos niños?
-Nunca pensé que al intentar explicarle a la gente que los niños quieren saber quiénes son sus padres biológicos y ser amados por ellos, mi lucha entraría en conflicto directo con algunos objetivos de la comunidad gay. Mi mayor temor es que la opinión de los niños sea silenciada porque va en contra del deseo de los adultos de tener hijos cuando no los pueden tener de forma convencional.
Thursday, December 01, 2011
EXPERIMENTOS CONTRA NATURA
Constituye una ofensa para la dignidad del hombres. Es un intento de fecundación entre especies que hasta ahora estaba prohibido por todas las leyes sobre fecundación artificial.La unión hombre-animal, aunque no sea sexual, representa uno de los horrores que siempre han provocado el rechazo de la ética. Cada vez que se ha roto la barrera hombre-animal se han visto consecuencias muy graves, incluso involuntariamente.
Me he manifestado en el Parlamento en contra de la creación de híbridos humano-animales por una cuestión de principios. Ninguno de los científicos que se presentaron para rendir cuentas puderon dar justificación alguna en términos de tratamiento.Éticamente no puede justificarse de ninguna manera, nos desacredita como país. Se está manoseando con lo grotesco. Lo único que han sido capaces de esgrimir es que si les permitimos hacerlo vamos a encontrar cura para todas las enfermedades conocidas por la humanidad. Eso es chantaje emocional.De los 80 tratamientos y curas que se han producido a partir de células madre, todos (sin excepción) han llegado a partir de células madre adultas —no embrionarias—
Estoy horrorizado con lo que ha pasado, no sabía nada. ¿Por qué lo han mantenido en secreto? ¿Por qué si están orgullosos de lo que hacen hemos de recurrir a una sesión parlamentaria para que salga a la luz?El problema es que muchos científicos quieren experimentar por experimentar, y eso no es razón suficientemente buena.
hay que pedir una especie de conversión de los medios de comunicación: en vez de obedecer a las indicaciones de los grupos interesados, deben obedecer a la verdad para no crear ilusiones, con objetivos de compasión humana, sobre caminos que no han ofrecido todavía ningún resultado
Friday, November 18, 2011
SUICIDIO ASISTIDO
Las incongruencias de aceptar el suicidio asistido
- ACEPRENSA
- 24 JUNIO 2011
Friday, June 10, 2011
ABUSO DE LA SEDACION
La sedación es, en principio, una práctica terapéutica nada sospechosa desde el punto de vista ético: se trata de evitar al paciente dolores derivados del estado de su enfermedad o de una intervención quirúrgica. Así fue al menos hasta hace apenas una década, cuando comenzó a hablarse de la sedación paliativa. Esta consiste en la sedación del paciente en estado terminal para aliviar síntomas refractarios, aquellos cuyas molestias no pueden ser aliviadas por medio de los medicamentos usuales.
Pero también se dan abusos de esta práctica. Paulina Taboada, directora del Centro de Bioética de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se pregunta, en un artículo publicado en Provida Press, si en algunos casos se está utilizando la sedación paliativa como una variante de la eutanasia.
La discusión terminológica
Paulina Taboada recoge una de las definiciones más utilizadas en la literatura médica sobre sedación paliativa: “La administración intencional de drogas para reducir la conciencia en un paciente terminal tanto como sea necesario para aliviar adecuadamente uno o más síntomas refractarios” (Claessens). Un primer problema que se plantea es la diversidad de prácticas que se incluyen bajo el nombre de sedación paliativa: sedación superficial o profunda, intermitente o continua, aplicada a síntomas físicos o a dolencias psíquicas… Una diversidad que dificulta emitir un juicio global sobre esta práctica.
Requisitos éticos
Los reparos éticos no tienen tanto que ver con la sedación paliativa en sí misma, una práctica terapéutica no reprobable, sino con los procedimientos y los fines con que se está aplicando. Así, Taboada señala que la sedación paliativa se pervierte cuando no se cumplen debidamente los procesos de entrega de información y de consentimiento.
Aunque la mayor desnaturalización de esta práctica se produce cuando el motivo que la anima ya no es terapéutico, sino que lo que se pretende es acelerar la muerte del paciente: “Es sabido que entre los riesgos del uso de sedantes en altas dosis están la depresión respiratoria y el compromiso hemodinámico, que pueden causar la muerte del paciente. Por tanto, un médico podría abusar de la sedación al indicar dosis de sedantes ostensiblemente más altas de las que se necesitarían para un adecuado control de síntomas, con la intención encubierta de acelerar la muerte; o cuando recurre a una sedación profunda en caso de pacientes que no presentan síntomas refractarios, con el objetivo oculto de afectar negativamente sus funciones vitales y causarle una muerte anticipada. Este tipo de abusos se conocen como ‘eutanasia lenta’ o ‘eutanasia encubierta’ y corresponden a actos éticamente inaceptables, que además están penados por ley en la mayoría de los países del mundo”.
Resulta curioso, sin embargo, que los países donde más se practica la ¿eutanasia lenta’ sean precisamente aquellos donde la eutanasia o el suicidio asistido están legalizados, tales como Holanda, Bélgica o Luxemburgo. En parte tiene que ver con que esta variante de la eutanasia permite saltarse gran parte de los trámites que exigen las fórmulas legalizadas.
Además del consentimiento informado del paciente o la necesidad de que los síntomas sean refractarios, Taboada señala otro requisito para la moralidad de la sedación terminal: que no se deje de alimentar o hidratar al paciente sedado. Al perder gran parte de su nivel de conciencia por el efecto de los sedantes, estos pacientes “suelen perder la capacidad de ingerir líquidos y nutrientes de forma espontánea […] Surge entonces la pregunta por la necesidad de implementar medidas de alimentación e hidratación médicamente asistidas”.
© ACEPRENSA S.A.
Wednesday, May 18, 2011
RESPONSABILIDAD EN LA CREACION DE EMBRIONES CONGELADOS
El constante aumento del número de embriones congelados en las clínicas de reproducción asistida en España es un recordatorio de que la última reforma legal de 2006 ha fracasado en este aspecto. Ni el registro que preveía la ley existe, ni las parejas se responsabilizan de sus embriones, ni los posibles destinos que la ley establecía para ellos se están cumpliendo.
Nadie sabe cuántas vidas congeladas hay en los tanques de las clínicas. La ley de Reproducción Asistida de 2006 preveía crear un Registro nacional de donantes y un Registro de actividad y resultados de los centros, una de cuyas informaciones sería la del número de embriones congelados en cada clínica. Cinco años después ninguno de los dos ha visto la luz. Pero todas las clínicas reconocen que el número de embriones congelados va en aumento. En Cataluña, la única Comunidad autónoma con registro, hay 61.000 embriones congelados, cuatro veces más que en 2001. En un reportaje sobre el tema que publica El País (22-04-2011), todos los responsables de las clínicas consultados coinciden en que el número aumenta y que no se sabe qué hacer con ellos.
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| | | No hay interés de los científicos en investigar con células madre embrionarias | |
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La ley de mayo de 2006 preveía cuatro posibles destinos para los embriones sobrantes de los procesos de fecundación in vitro. La pareja debía optar entre guardarlos para una posible utilización futura, donarlos para adopción por otra pareja, destinarlos a la investigación o destruirlos.
En la práctica, cuando las parejas escogen, la destrucción es la opción que más rehuyen. Menos de una de cada diez parejas la eligen. Parece como si fueran conscientes de que allí queda una vida humana, cuya potencialidad no quieren eliminar.
La adopción por otras parejas tampoco encuentra una buena acogida, ni por parte de los padres ni de los posibles adoptantes.
¿Quién quiere células madre embrionarias?
La donación para la investigación (con la consiguiente destrucción del embrión) fue la nueva vía abierta en la reforma legal de 2006. Se pensaba que la ciencia saldría ganando y que, de paso, las clínicas se quitarían de encima un problema. ¿No estaban en marcha las investigaciones con células madre embrionarias que iban a revolucionar la medicina regenerativa?
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| | | Ni las parejas se responsabilizan de sus embriones, ni los posibles destinos que la ley establecía para ellos se están cumpliendo | |
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A juzgar por algunas informaciones sobre las células madre embrionarias, daba la impresión de que los investigadores estaban ansiosos por disponer de estas células.
Pero ahora resulta que, contra todo pronóstico, no hay apenas demanda de embriones para investigación, a juzgar por lo que dice el citado reportaje. “Los centros de investigación no los requieren”, afirma Marisa López Tejón, del Institut Marqués. “Antes donábamos los embriones al Banco de células madre de Andalucía, pero ahora no hay ningún proyecto en marcha con células madre embrionarias”, cuenta José Antonio Castilla, del Hospital Virgen de las Nieves, de Granada. “El entusiasmo por las células madre embrionarias ha bajado, ahora hay otras opciones”, reconoce Joaquim Calaf, del centro de Reproducción Asistida de la Fundación Puigvert.
Casi uno puede llegar a pensar que la investigación con células madre embrionarias ha dejado de tener interés o ya no es prioritaria, si se puede disponer de células madre adultas o de las adultas reprogramadas. En cualquier caso, la experiencia de estas clínicas es que, a pesar de que entre un 5% y un 10% de las parejas estarían dispuestas a donar sus embriones para investigar, no hay un interés correspondiente entre los científicos.
Según la ley, si a los cinco años, y tras dos intentos de comunicación con una pareja, esta no decide nada sobre los embriones sobrantes, se considera que se ha desentendido de ellos y la decisión pasa a los comités clínicos de los centros. Pero estos tampoco se atreven a decidir, dicen que por falta de seguridad jurídica.
El legislador, la pareja y la clínica
Ahora todos reclaman que las parejas asuman su responsabilidad con los embriones que dejan atrás. Pero, cuando se hizo la ley en 2006, fueron las clínicas las que presionaron, con éxito, para que se suprimiera la prohibición existente de fecundar más de tres óvulos por ciclo, lo que contribuye a generar más embriones. Lo que importaba era quitar obstáculos con vistas a presentar ante el cliente una mayor probabilidad de éxito. A los embriones se les trata como meros instrumentos. Cuando la pareja ha conseguido su objetivo –en torno a un 35% lo logra– o ha abandonado el proceso, reprocharles que no se sientan responsables de los embriones sobrantes –los instrumentos ya innecesarios– no tiene mucho sentido.
El destino de los embriones sobrantes es uno de esos problemas que solo se pueden resolver si no se origina voluntariamente el problema. En Alemania, por ejemplo, solo se pueden fecundar los óvulos que van a ser transferidos. Pero una vez que se admite la crioconservación de los embriones como si fueran mero “material biológico”, su suerte es la crónica de una muerte anunciada.
A juzgar por el comentario que acompaña al reportaje de El País, parece que ahora las clínicas quieren obtener el visto bueno para destruir los embriones sobrantes, sin temor a posibles riesgos jurídicos. Lo curioso es que, para quitarse el muerto de encima, el comentarista presenta el caso como si el único obstáculo para resolver el problema fuera que “la Iglesia católica y los sectores sociales próximos a ella” opinan que el óvulo fecundado debe ser tratado como un ser humano. No, el problema existe porque el legislador ha permitido la creación embriones a discreción, algo que la Iglesia católica rechaza como incompatible con el respeto que merece la vida humana.
Ahora los que han creado el problema quieren hacer borrón y cuenta nueva por la destrucción de embriones, pero sin cambiar las prácticas que originan la acumulación. Por lo menos, deberían plantearse cambiar esa ley que nos vendieron como la más avanzada de Europa.
