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Wednesday, October 01, 2014

DIAGNOSTICO GENETICO PREIMPLANTACIONAL

Se han publicado los datos de la Sociedad Euro­pea de Reproducción y Embriología (ESRHE) sobre el uso y resultados del diagnóstico genético preim­plantacional en Europa. Los principales datos en él incluidos son los siguientes. En el estudio se incluyen 11.130 ovocitos colectados, 12.8 por ciclo de estimu­lación estudiado. De ellos 62% (6845/11130) se fer­tilizaron y el 76% (5176/6845) de los embriones ob­tenidos se biopsiaron. De los embriones biopsiados, en el 94% (4798/5122) se obtuvo un diagnóstico y de ellos solamente eran transferibles 27% (1275/4798). De todos los embriones transferibles, 70% fueron transferidos y 14% fueron congelados (Human Re­production 29; 880-893, 2014).

Analizando con detenimiento estos datos se puede comprobar la manipulación embrionaria del diagnós­tico genético preimplantacional.

En efecto, se fertilizaron 6845 ovocitos de los que se obtuvieron otros tantos embriones humanos. De ellos se biopsiaron 5176 y se consideraron transferi­bles 892. Es decir, de los 6845 embriones producidos solamente se les dio la oportunidad de vivir a 892 (13%). Otra cosa es que los embriones transferidos dieran lugar a un embarazo y a un niño nacido, pero ello ocurre igualmente en las técnicas de fecundación in vitro en las que no se ha utilizado el diagnóstico genético preimplantacional.

De los datos comentados se puede deducir el gran número de embriones que se pierden cuando se les somete al diagnóstico genético preimplantacional, 87%, según datos oficiales de la ESHRE, circunstan­cia que habrá que tener en consideración al hacer una evaluación ética de esta técnica.

Monday, October 21, 2013

DIAGNOSTICO GENETICO

EL DIAGNÓSTICO GENÉTICO Y LAS BUENAS PRÁCTICAS MÉDICAS
Nicolás Jouve, Catedrático de Genética
Los acontecimientos en relación con los avances en la investigación biomédica se suceden de forma muy acelerada y cuando se presentan a la sociedad a través de los medios de comunicación pueden producir muy diferentes sensaciones. Lo importante es no olvidar todos los detalles y en cualquier caso presentar el hecho sobre el que se informa de acuerdo con el principio de respeto a la dignidad y a la vida humana.
Hace unos meses se anunció el nacimiento de un niño fruto de la selección embrionaria practicada para evitar que padeciese el «síndrome de Inmunodeficiencia combinada severa» (SCID), más conocido como la enfermedad de los «niños burbuja». Si uno se queda en la espuma de la noticia, el hecho en sí es fantástico… nacen niños libres de esta temible enfermedad. Pero en este caso, como en todos los que utilizan la tecnología de la selección embrionaria, por cada niño que nace sano habrán sido descartados y eliminados varias decenas de embriones, incluidos muchos sanos, malogrados por la manipulación necesaria para hacer el «diagnóstico genético preimplantatorio». La objeción ética es evidente, no solo por la eliminación de vidas humanas en estado embrionario, sino por el hecho en sí de cosificar a los embriones y convertir el inicio de la vida en una especie de cadena de producción.
Del mismo modo se procede con los llamados «bebés medicamento», nacidos con la fantástica idea de ser donantes de un hermanito que nació enfermo con anterioridad. A veces donantes no de algo tan simple e inocuo como la sangre de su cordón umbilical, sino de la médula ósea, que ya son palabras mayores. Si nos quedamos con el hecho de que ha nacido un bebé con un sistema de histocompatibilidad compatible con el hermano enfermo con una anemia de Fanconi u otro tipo de enfermedad de la sangre,  nos parecerá bien el buscar el embrión adecuado con tal de sanar al hermano, incluso muy bien. Pero ¿qué ocurre con las docenas de embriones, incluso sanos, carentes del mismo sistema de histocompatibilidad que se quedan en el laboratorio? ¿No es más operativo y rápido buscar una muestra de sangre de cordón umbilical compatible en un Banco de cordones umbilicales?
Quizás una pregunta que nos debemos hacer es ¿para qué deseamos diagnosticar una enfermedad hereditaria, incluso antes de que se manifieste? Al margen de los mencionados casos de los mal llamados «bebés medicamento» -el término ya demuestra el estigma con el que vienen al mundo-, la respuesta parece obvia. Desde un punto de vista ético y de la buena práctica médica el diagnóstico genético debería hacerse para prevenir y curar. Sin embargo, lo que parece extenderse de la práctica del diagnóstico genético preimplantatorio y también del prenatal, no va precisamente en la dirección de curar las enfermedades que se detectan sino de liberar a los padres y a la sociedad de una carga. ¿Se puede decir realmente de un niño enfermo que es una carga de la que hay que librarse?  Lo cierto es que el diagnostico genético -sea preimplantatorio o prenatal- se ha convertido en un instrumento de discriminación por motivos de salud que diferencian a las personas bajo una actitud falsamente compasiva  que determina  la eliminación de la vida discapacitada.
El magisterio de la Iglesia en la instrucción Donum Vita de Febrero de 1982: «se debe condenar, como violación del derecho a la vida de quien ha de nacer y como transgresión de los prioritarios derechos y deberes de los cónyuges, una directriz o un programa de las autoridades civiles y sanitarias, o de organizaciones científicas, que favoreciese de cualquier modo la conexión entre diagnóstico prenatal y aborto, o que incluso indujese a las mujeres gestantes a someterse al diagnóstico prenatal planificado, con objeto de eliminar los fetos afectados o portadores de malformaciones o enfermedades hereditarias».
Del mismo modo conviene recordar el artículo 6º de la Declaración Universal sobre el Genoma y los Derechos Humanos de Noviembre de 1997, que dice lo siguiente: «Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos y libertades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad», y también el artículo 3.2 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000/C 364/01): «En el marco de la medicina y la biología se respetarán en particular: …. la prohibición de las prácticas eugenésicas, y en particular las que tienen por finalidad la selecciónde las personas,…»
En el caso del niño que acaba de nacer libre del SCID, algún medio de comunicación tituló la noticia como un: «avance de la lucha contra el síndrome del niño burbuja». ¿Practicar la selección-eliminación de embriones es un avance médico?, ¿destruir una o varias docenas de embriones para quedarme con uno sano es curar la enfermedad? Me gustaría recordar que precisamente en el caso de esta enfermedadexiste desde hace años un protocolo de terapia génica, que permite la curación de estos niños mediante la inserción en las células de  lamédula ósea del gen corrector de la deficiencia enzimática que padecen… ¿No será siempre mejor esto que la práctica de la selección eugenésica de embriones o fetos?
Así las cosas, la pasada semana se publicó en Nature una investigación que abre una vía para atacar la curación del síndrome de Down. Unos investigadores, bajo la dirección de Jeanne B. Lawrence, profesora de Biología Celular y del Desarrollo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, demostraron que se podría llegar a silenciar el tercer cromosoma 21, responsable de este síndrome. Se trata de aprovechar la vía natural del silenciamiento de uno de los dos cromosomas X, que poseen todas las hembras de mamífero. Un mecanismo que también funciona en el hombre. Se trata de un fenómeno natural por el que en las células de las mujeres uno de los dos cromosomas X queda anulado en su expresión desde las primeras etapas del desarrollo embrionario. El silenciamiento se debe a la actividad de una región conocida comoXIST, y el resultado es la anulación de la expresión de todos los genes de uno de los dos cromosomas X, al azar (paterno o materno) en las células somáticas a partir de un punto inicial del desarrollo embrionario. Esto determina una compensación de dosis génica, ya que mediante este mecanismo, en las mujeres- y en general todas las hembras de mamífero- solo queda activo uno de los doscromosomas X, compensando la expresión de los genes de este cromosoma respecto a los varones, que solo tienen uno. Aunque el trabajo científico solo se ha desarrollado en células en cultivo in vitro, el descubrimiento proporciona un modo de abordar la patología e identificar las vías de todo el genoma implicadas en el síndrome de Down. Es evidente que no se trata de un método de curación sino deun avance en investigación básica que permitirá conocer mejor los factores genéticos implicados en esta patología, para desde esteconocimiento intentar establecer objetivos terapéuticos en las diferentes manifestaciones del cuadro clínico de los Down.
Otro hecho a destacar del trabajo de estos autores es que lo han desarrollado en las células «madre pluripotentes inducidas» derivadas de células de fibroblastos donadas por un paciente con síndrome de Down. Se trata por tanto de otra de los extraordinarias aplicaciones de la metodología de la «reprogramación celular» desarrollada por el grupo del investigador japonés Shinya Yamanaka, premio Nobel de Medicina del año 2012. Una tecnología que además de aportar una nueva vía para producir células con vías a la restauración de tejidos en sustitución de las procedentes de embriones, permite estudiar en el laboratorio las deficiencias genéticas y fisiológicas de las personas con patologías de base genética.Lo cierto es que una patología como el síndrome de Down es de más difícil solución por terapia génica que un síndrome de SCID, o cualquier otra enfermedad monogénica, al tratarse de decenas o cientos de genes triplicados. Ahora bien, de conseguirse el silenciamiento del tercer cromosoma completo estaríamos ante una auténtica compensación de dosis génica equiparando la dotación de cromosomas y genes activos de estas personas con la dotación habitual de dos cromosomas 21 activos.
Llegará el día en que de estas investigaciones se deriven protocolos de terapia que puedan permitir paliar los distintos problemas de las personas que padecen el síndrome de Down. Para entonces, habrá quedado atrás la pérdida de miles de embriones y fetos y tal vez alguien se arrepentirá de haber fomentado el aborto y las políticas eugenésicas.

Thursday, September 19, 2013

MATERNIDAD SUBROGADA

La maternidad subrogada es un tema que presenta, en la actualidad, una gran complejidad. Para algunos, se trata de una práctica lícita, que debe ser admitida jurídicamente. Frente a ello, los sistemas jurídicos occidentales tradicionalmente han entendido que, frente a la libre disposición de los objetos, las personas, incluyendo el cuerpo humano, sus órganos y funciones más esenciales, no pueden ser objeto de 
comercio. De este modo, la libertad de los individuos para establecer contratos en mutuo provecho tiene límites.Con respecto a hijo, la legalización de la maternidad subrogada supone mercantilizar la filiación, ya que ésta dependerá, en última instancia, de una transacción económica. Por otro lado, la experiencia ha demostrado que el niño queda en una posición muy vulnerable, dado que su situación depende 
de las cláusulas establecidas en dicho contrato, lo cual no asegura, en absoluto, la protección de sus intereses y derechos. Por todo ello, cabe concluir que, ciertamente, el deseo de las parejas estériles debe ser escuchado por la sociedad. Sin embargo, no todos los deseos de los adultos deben ser considerados como derechos, máxime si ello implica lesiones a la dignidad y a los derechos de otros sujetos implicados, 
especialmente de las mujeres más vulnerables y los hijos. 

Wednesday, June 19, 2013

LA DIGNIDAD DE LA PROCREACIÓN Y TÉCNICAS FIV

La ‘fivet’ y la dignidad de la procreación

La FIV vulnera la dignidad de la pareja en su engendrar y la del niño que ha de nacer
      Ha fallecido el aplaudido y nobeleado doctor Robert Edwards a los 87 años. El matrimonio Brown acudió a él para remediar su infertilidad a causa de una obstrucción tubárica que impedía que el espermatozoide alcanzara al óvulo en la trompa de Falopio y se diera así una fecundación y posterior embarazo. Acudieron al Dr. Edwards, siendo el primero en el mundo en realizar una fecundación ‘in vitro’, extracorpórea, con éxito. La niña nació en 1978 y se llamó Louise.
      La fecundación in vitro ha sido muy aplaudida e incluso premiada, pues por éstas técnicas han nacido cuatro millones de niños en el mundo. Ante este éxito, hay que ser razonable y no ocultar las cuestiones éticas de esta intervención técnica en el inicio de la vida, que no desaparecen por el nacimiento de un bebé, siempre están presentes. ¿Justifica la infertilidad la producción y manipulación de embriones en el laboratorio? ¿Es lícito poner precio a técnicas que producen hombres?
      La FIV nació para solucionar problemas de infertilidad a parejas que legítimamente deseaban tener un hijo y no llegaba de forma natural. Robert Edwards y detrás de él muchos médicos y biólogos, pasaron por alto la importancia del diagnóstico y las causas médicas que producen la infertilidad para posibilitar la fecundación de la esposa por el esposo, a todas luces más deseable, costoso y ético, que el embrollo que ha generado la FIV. La FIV no cura la infertilidad, no hace un diagnóstico de la causa del porqué no llega el hijo buscado, sino que produce el hijo manipulando los gametos y en vitro.
      Antes de 1978 solamente había una forma de ser engendrado: a través de una relación sexual. Actualmente se pueden producir bebés de 18 formas distintas. Para hacer FIV se manipuló la verdad poniendo en duda que la vida desde la fecundación sea humana. Se habló de 14 días, semanas y de tiempo de desarrollo como condición necesaria para alcanzar la categoría de humana y de respetable. Los embriones perdieron su valor y han sido utilizados para repuesto y donados a la ciencia. Se vio, también, que el deseo del hijo generaba dinero a mansalva, surgiendo clínicas de FIVET por todas las esquinas. La eugenesia, es decir, la selección de los sanos, es otra consecuencia resurgida con la FIV: se producen embriones y se seleccionan los sanos de los enfermos. Estas son algunas de las cuestiones indeseables y no resueltas de la FIVET.
      El motor del mundo, hoy por hoy, es el dinero, y las cuestiones éticas no quieren ser escuchadas. La producción y selección de embriones, nos dicen, no es una cuestión que nos influya como sociedad, y no es verdad. Todos perdemos algo en cada embrión producido y no respetado, especialmente por nuestra condición relacional y responsable de los más pequeños y vulnerables. La FIV vulnera la dignidad de la pareja en su engendrar y la del niño que ha de nacer. No somos cosas, somos personas sin precio alguno, poseemos dignidad y nos debemos respeto. La comunidad científica sigue teniendo la responsabilidad de llevar a cabo progresos en terapias médicas y quirúrgicas alternativas a la FIVET, buscando las soluciones más éticas y respetuosas con la vida y los esposos. Un cambio de rumbo es necesario.
Isabel Viladomiu

Thursday, March 21, 2013

ENCUESTA BRITÁNICA INICIO VIDA Y ABORTO


Una reciente estadística del gobierno británico (YouGov, del 25 a 30 de enero de 2013, con 4.400 encuestas) ha reflejado las contradicciones de una sociedad educada, alfabetizada, con acceso a la ciencia, pero instalada en la banalidad del mal.
Así, el 44% de los encuestados considera que "el punto en el que se inicia la vida humana" es en la concepción, pero sólo un 7% de los ingleses prohibiría todos los abortos.
Entre las mujeres, el 53% tiene claro que la vida empieza en la concepción (frente al 35% de hombres que así lo piensan) pero sólo un 6% de las inglesas prohibiría todo aborto (y sólo un 7% de hombres lo haría). La encuesta específicamente detalla que no se incluyen las "emergencias médicas" como aborto.
Asombra que en la era de los ultrasonidos y ecografías 3D, en la moderna Inglaterra un 30% afirme que la vida humana empieza "en algún momento durante el embarazo" y que un 17% diga que "no empieza hasta que nace el bebé" (un 21% de hombres cree esto; sólo un 14% de mujeres lo secunda).
En cuanto a las edades, las personas de más edad son las que más conocen la lógica del inicio de la vida: un 53% de los mayores de 60 años saben que la vida humana empieza con la concepción, algo que sólo comparten el 31% de los jóvenes de 18 a 24 años.
También es asombroso constatar que los que no recibieron ninguna educación formal saben, en un 60%, que la vida empieza en la concepción, algo que solo comparten un 41% de los que tienen un título universitario.
La idea de que la vida humana no empieza hasta después del parto tiene su mayor grupo de defensores entre los que se definen "sin religión": un 21% de ellos profesan esta opinión, inmune al parecer a cualquier ecografía, manual de embriología o evidencia biológica. Sólo un 3% de los "sin religión" prohibiría todo aborto, aunque uno de cada tres (el 34%) tiene claro que la vida empieza en la concepción.
Entre los que se definen como anglicanos, el 50% cree que hay vida humana desde la concepción, aunque sólo un 5% prohibiría todo aborto.
Entre los que se consideran católicos (unos 350 encuestados), el 60% cree que hay vida humana desde la concepción, aunque sólo un 14% prohibiría todo aborto. Eso sí, uno de cada tres "católicos" preferirían reducir el límite de tiempo en el que se permiten los abortos: actualmente está fijado en las 24 semanas de embarazo, y un 70% de esos "católicos" que quieren cambiar los plazos los reduciría a entre 12 y 20 semanas, como mucho.
Por último, la encuesta pregunta dónde buscan su guía las personas. Hay unos 900 encuestados que dicen que se guían por la ciencia. Pues bien, de los que se creen "guiados por la ciencia", un 31% cree que la vida empieza en la concepción; un 42% que empieza en algún momento del embarazo y un 20% que no empieza hasta que nace el bebé. ¡La ciencia le dice una cosa distinta a cada uno! Y apenas un 3% de ellos prohibiría el aborto.
En cambio, de los que dicen que se guían "por Dios", un 66% dice que la vida empieza en la concepción, sólo un 10% declara que el bebé adquiere vida humana al nacer y un 19% quiere abolir el aborto.
En España, en 2009, una encuesta encargada por el lobby abortista "CatholicsForAFreeChoice" detectó que sólo un 8% de los españoles estaba a favor de prohibir todo aborto, pero ese mismo año en el también pro-aborto diario Público los contrarios a todo aborto eran un 11%. En cambio, una encuesta publicada en marzo de 2010 en el diario conservador "La Razón" registraba que un 31,5% de la población española esta en contra de cualquier tipo de aborto.

Thursday, December 01, 2011

EXPERIMENTOS CONTRA NATURA


La «ley de la pendiente resbaladiza» en bioética se está mostrando apodíctica. La «Isla del Dr. Moreau» se ha convertido en un parque temático. Lo siento, a mi me escandaliza, y me escandaliza más el silencio que la encubre.
Hace tres años comentaba el terror que me provocaba la «Ley de Fertilización Humana y Embriología» que estaba a punto de aprobar el Parlamento Británico y que permitía la fecundación interespecífica. Monseñor Sgreccia alertó de inmediato:
Constituye una ofensa para la dignidad del hombres. Es un intento de fecundación entre especies que hasta ahora estaba prohibido por todas las leyes sobre fecundación artificial.
La unión hombre-animal, aunque no sea sexual, representa uno de los horrores que siempre han provocado el rechazo de la ética. Cada vez que se ha roto la barrera hombre-animal se han visto consecuencias muy graves, incluso involuntariamente.
Los de siempre cargaron: éramos unos alarmistas, las condiciones eran muy restrictivas, los ‘embriones’ debían ser destruidos a los 14 días, que negarse era poner freno a la ciencia, la cantidad de enfermedades que serían curadas.
El día 23 de julio, el Daily Mail descubría que desde la aprobación se habían producido en secreto en torno a 150 embriones híbridos humanos, con la supuesta finalidad de «curar enfermedades». Las mismas mentiras que con las «células madre embrionarias».
La revelación se produce un día después de que un comité científico horrorizado aventurase unfinal tipo «Planeta de los Simios»
Los tres laboratorios que tenían permiso — Kings College de Londre, Univ. de Newcastle y la Univ. de Warwick— ha tenido que parar sus proyectos por falta de fondos. Lord Alton, que lo relataba como respuesta a una pregunta parlamentaria, dijo:
Me he manifestado en el Parlamento en contra de la creación de híbridos humano-animales por una cuestión de principios. Ninguno de los científicos que se presentaron para rendir cuentas puderon dar justificación alguna en términos de tratamiento.
Éticamente no puede justificarse de ninguna manera, nos desacredita como país. Se está manoseando con lo grotesco. Lo único que han sido capaces de esgrimir es que si les permitimos hacerlo vamos a encontrar cura para todas las enfermedades conocidas por la humanidad. Eso es chantaje emocional.
De los 80 tratamientos y curas que se han producido a partir de células madre, todos (sin excepción) han llegado a partir de células madre adultas —no embrionarias—
Josephine Quintavalle, de «Comment on Reproductive Ethics» dijo:
Estoy horrorizado con lo que ha pasado, no sabía nada. ¿Por qué lo han mantenido en secreto? ¿Por qué si están orgullosos de lo que hacen hemos de recurrir a una sesión parlamentaria para que salga a la luz?
El problema es que muchos científicos quieren experimentar por experimentar, y eso no es razón suficientemente buena.
Me parecen quejas de mal pagador, avisados estaban y los argumentos utilitaristas tienen poco recorrido, aunque sean muy de la tradición británica. Ni me parece una postura de principios la de Lord Alton, ni se me ocurre razón alguna para Quintavalle.
No sé en qué terminará la cosa, pero tiene mala pinta. En el 2008 Mons. Sgreccia terminaba su advertencia:
hay que pedir una especie de conversión de los medios de comunicación: en vez de obedecer a las indicaciones de los grupos interesados, deben obedecer a la verdad para no crear ilusiones, con objetivos de compasión humana, sobre caminos que no han ofrecido todavía ningún resultado
La verdad, no tengo mucha confianza en la ‘masa’ ni en los ‘media’.


Ilustración: fotografía de una escultura de Patricia Piccini

Wednesday, May 18, 2011

RESPONSABILIDAD EN LA CREACION DE EMBRIONES CONGELADOS

El constante aumento del número de embriones congelados en las clínicas de reproducción asistida en España es un recordatorio de que la última reforma legal de 2006 ha fracasado en este aspecto. Ni el registro que preveía la ley existe, ni las parejas se responsabilizan de sus embriones, ni los posibles destinos que la ley establecía para ellos se están cumpliendo.

Nadie sabe cuántas vidas congeladas hay en los tanques de las clínicas. La ley de Reproducción Asistida de 2006 preveía crear un Registro nacional de donantes y un Registro de actividad y resultados de los centros, una de cuyas informaciones sería la del número de embriones congelados en cada clínica. Cinco años después ninguno de los dos ha visto la luz. Pero todas las clínicas reconocen que el número de embriones congelados va en aumento. En Cataluña, la única Comunidad autónoma con registro, hay 61.000 embriones congelados, cuatro veces más que en 2001. En un reportaje sobre el tema que publica El País (22-04-2011), todos los responsables de las clínicas consultados coinciden en que el número aumenta y que no se sabe qué hacer con ellos.

No hay interés de los científicos en investigar con células madre embrionarias

La ley de mayo de 2006 preveía cuatro posibles destinos para los embriones sobrantes de los procesos de fecundación in vitro. La pareja debía optar entre guardarlos para una posible utilización futura, donarlos para adopción por otra pareja, destinarlos a la investigación o destruirlos.

En la práctica, cuando las parejas escogen, la destrucción es la opción que más rehuyen. Menos de una de cada diez parejas la eligen. Parece como si fueran conscientes de que allí queda una vida humana, cuya potencialidad no quieren eliminar.

La adopción por otras parejas tampoco encuentra una buena acogida, ni por parte de los padres ni de los posibles adoptantes.

¿Quién quiere células madre embrionarias?

La donación para la investigación (con la consiguiente destrucción del embrión) fue la nueva vía abierta en la reforma legal de 2006. Se pensaba que la ciencia saldría ganando y que, de paso, las clínicas se quitarían de encima un problema. ¿No estaban en marcha las investigaciones con células madre embrionarias que iban a revolucionar la medicina regenerativa?

Ni las parejas se responsabilizan de sus embriones, ni los posibles destinos que la ley establecía para ellos se están cumpliendo

A juzgar por algunas informaciones sobre las células madre embrionarias, daba la impresión de que los investigadores estaban ansiosos por disponer de estas células.

Pero ahora resulta que, contra todo pronóstico, no hay apenas demanda de embriones para investigación, a juzgar por lo que dice el citado reportaje. “Los centros de investigación no los requieren”, afirma Marisa López Tejón, del Institut Marqués. “Antes donábamos los embriones al Banco de células madre de Andalucía, pero ahora no hay ningún proyecto en marcha con células madre embrionarias”, cuenta José Antonio Castilla, del Hospital Virgen de las Nieves, de Granada. “El entusiasmo por las células madre embrionarias ha bajado, ahora hay otras opciones”, reconoce Joaquim Calaf, del centro de Reproducción Asistida de la Fundación Puigvert.

Casi uno puede llegar a pensar que la investigación con células madre embrionarias ha dejado de tener interés o ya no es prioritaria, si se puede disponer de células madre adultas o de las adultas reprogramadas. En cualquier caso, la experiencia de estas clínicas es que, a pesar de que entre un 5% y un 10% de las parejas estarían dispuestas a donar sus embriones para investigar, no hay un interés correspondiente entre los científicos.

Según la ley, si a los cinco años, y tras dos intentos de comunicación con una pareja, esta no decide nada sobre los embriones sobrantes, se considera que se ha desentendido de ellos y la decisión pasa a los comités clínicos de los centros. Pero estos tampoco se atreven a decidir, dicen que por falta de seguridad jurídica.

El legislador, la pareja y la clínica

Ahora todos reclaman que las parejas asuman su responsabilidad con los embriones que dejan atrás. Pero, cuando se hizo la ley en 2006, fueron las clínicas las que presionaron, con éxito, para que se suprimiera la prohibición existente de fecundar más de tres óvulos por ciclo, lo que contribuye a generar más embriones. Lo que importaba era quitar obstáculos con vistas a presentar ante el cliente una mayor probabilidad de éxito. A los embriones se les trata como meros instrumentos. Cuando la pareja ha conseguido su objetivo –en torno a un 35% lo logra– o ha abandonado el proceso, reprocharles que no se sientan responsables de los embriones sobrantes –los instrumentos ya innecesarios– no tiene mucho sentido.

El destino de los embriones sobrantes es uno de esos problemas que solo se pueden resolver si no se origina voluntariamente el problema. En Alemania, por ejemplo, solo se pueden fecundar los óvulos que van a ser transferidos. Pero una vez que se admite la crioconservación de los embriones como si fueran mero “material biológico”, su suerte es la crónica de una muerte anunciada.

A juzgar por el comentario que acompaña al reportaje de El País, parece que ahora las clínicas quieren obtener el visto bueno para destruir los embriones sobrantes, sin temor a posibles riesgos jurídicos. Lo curioso es que, para quitarse el muerto de encima, el comentarista presenta el caso como si el único obstáculo para resolver el problema fuera que “la Iglesia católica y los sectores sociales próximos a ella” opinan que el óvulo fecundado debe ser tratado como un ser humano. No, el problema existe porque el legislador ha permitido la creación embriones a discreción, algo que la Iglesia católica rechaza como incompatible con el respeto que merece la vida humana.

Ahora los que han creado el problema quieren hacer borrón y cuenta nueva por la destrucción de embriones, pero sin cambiar las prácticas que originan la acumulación. Por lo menos, deberían plantearse cambiar esa ley que nos vendieron como la más avanzada de Europa.

Thursday, August 05, 2010

INICIO VIDA HUMANA



La fecundación en los seres humanos y otros
mamíferos produce un nuevo miembro de la
especie en la fase embrionaria de su desarrollo
natural. Es decir, la entidad producida por la unión
del espermatozoide y el ovocito es un organismo
completo, aunque inmaduro. A diferencia de los
gametos -espermatozoides y óvulos, independientes
el uno del otro-, no
es sólo parte de otro
organismo, ni tampocoes sólo algo que se pueda
utilizar para producir un
organismo completo. En
la fecundación, el óvulo
y el espermatozoide dejan de ser y dan paso a un
organismo (el embrión), cuya constitución genética
y estado epigenético le orientan y disponen al
desarrollo.
Recientemente se ha referido una nueva
objeción a esta lógica, al afirmarse que aunque
el espermatozoide penetre el óvulo, sigue siendo
posible, con la tecnología moderna, extraerlo, por lo
que se tendría de nuevo el espermatozoide y el óvulo
por separado. Así que la fecundación, en sentido
estricto, no daría lugar a que los gametos dejen de
ser. Pero si un embrión ya se ha producido como
consecuencia de esa unión, ¿qué le pasa? ¿se muere?
Este proceso podría ocurrir después de la
fecundación natural de la fecundación in vitro o de
la inyección intracitoplasmática de espermatozoides(ICSI). En la fecundación natural o in vitro muchos
espermatozoides penetran la corona radiada
del óvulo (una capa de células foliculares que
lo rodean). Entonces, por lo general, sólo un
espermatozoide entra en la zona pelúcida (una
película de glicoproteínas que rodea al ovocito). La
membrana del espermatozoide se fusiona con la del
ovocito. Esta fusión provoca cambios en el ovocito
de forma que su membrana sufre una rápida
polarización, y una onda de calcio se produce en el
citoplasma de la nueva célula, de modo que la zona
pelúcida se endurece en unos 30 minutos y repele
otros espermatozoides. Esto indica que lo que existe
en ese momento ya no es un óvulo.
Con la fusión del espermatozoide y el óvulo, la
cola del espermatozoide se pierde, y la membrana
que rodea su cabeza se une a la membrana de la
superficie del ovocito creando una membranaúnica, continua, lo que permite a los factores
citoplasmáticos derivados del óvulo afectar al
contenido nuclear del espermatozoide de forma que
nuevos tipos de histonas comienzan a asociarse con
los cromosomas, modificando el comportamiento y
la interacción de sus moléculas.
Esto muestra que el espermatozoide ha dejado de
ser lo que era.
En este punto, el material genético del óvulo
(pronúcleo femenino) y el del espermatozoide
(pronúcleo masculino) están contenidos dentro de
una nueva célula y comienzan a mezclarse. Es el
momento, después de la fusión de las membranas de
espermatozoide y óvulo, cuando estas células dejan de
ser lo que eran y surge un nuevo organismo. ¿Podría
en este momento recuperarse el espermatozoide
del interior del óvulo? La respuesta es no, ya que
el espermatozoide ya no existe. A lo sumo, elpronúcleo masculino podría ser extraído del cigoto,
es decir, del nuevo organismo. El resultado no sería
un espermatozoide y un óvulo, sino sólo material
nuclear del cigoto, por una parte, y un embrión
discapacitado o muerto, por otra.
Por otro lado, cuando el espermatozoide se
introduce en el óvulo por medio de la ICSI, no está
claro cuándo el óvulo y el espermatozoide se unen y
dejan de ser células independientes. Parece razonable
pensar que si el espermatozoide puede recuperarse y
seguir comportándose como tal, sin ayuda externa,
la fecundación aún no ha ocurrido. Estos puntos no
son incompatibles con la postura de que un nuevo,
aunque inmaduro organismo humano, se genera en
la fecundación.

Patrick Lee, director del Instituto
de Bioética en la Universidad
Franciscana de Steubenville y RobertP George, profesor de Jurisprudencia
en laUniversidad de Princeton.
National Review. Texto modificado de la traducción
revisada por DM y publicada el 30 de junio de 2010.

Tuesday, June 22, 2010

DONACION OVULOS

Una negativa consecuencia del avance en las técnicas de
reproducción asistida es que puedan aplicarse para mejorar las
características físicas de los individuos producidos.
Esta política de mejora racial se basa entre otras cosas en la
utilización, dentro de la reproducción asistida, de los óvulos de mejor
calidad, lo que naturalmente ha dado paso a un mercado de óvulos, para
intentar conseguir las mejores.
En un interesante artículo publicado en Hansting Center Report
((Marzo-Abril, 2010), Aaron Levine se refiere al mercado de óvulos,
consecuencia lógica de este deseo de utilizar los de mayor calidad para
conseguir “el hijo perfecto”.
Dice Levine: los compradores de óvulos ofrecen más dinero a las
mujeres con mayor probabilidad de que sus hijos sean más inteligentes. En
este sentido, analiza más de cien anuncios publicados en 63 revistas
universitarias para reclutar donantes de óvulos. De esos anuncios, 21
especificaban una puntuación mínima requerida en el test SAT (Scholastic
Aptitude Test). La mitad ofrecían más de 5.000 dólares, y entre este grupo,
el 27 por ciento especificaba una apariencia determinada. Cuanto más
dinero, más selectivo era el cliente: por encima de 10,000 dólares, la
mayoría de los anuncios contenían requisitos de apariencia o de origen
étnico.
"Manteniendo todo lo demás constante, un aumento de cien puntos
de SAT en el baremo de un estudiante aumenta la compensación ofrecida a
los donantes de ovocitos una media de 2.350 dólares", informa Levine.
Cuando el anuncio era colocado para una pareja específica, la prima subía:
3.130 dólares por cada 100 puntos de SAT. Y cuando una agencia
recaudadora de óvulos ponía el anuncio en nombre de la pareja, el bono por
100 puntos subía a 5.780 dólares. Es la lógica del mercado. En el
supermercado se paga más por los huevos de pollo más grandes. En las
universidades, usted paga más por los óvulos de las mejores alumnas. Las
guías de la industria de la fecundación dicen que la "compensación no debe
variar" en función de la "calidad de los óvulos". Pero nunca se aceptaría tal
regla en la compra de huevos de gallina. ¿Por qué la gente lo acepta
cuando lo que hay en juego es mucho mayor?
Levine sugiere un límite en la compensación de las donantes de
óvulos: de 8.000 ó 10.000 dólares. Pero es fácil complementar el pago
oficial, ya que las personas que buscan órganos o niños adoptables han
aprendido. No es fácil impedir que los ricos compren atención médica de
alta gama. Ni tampoco que compren óvulos con pedigrí. Por ahora, la
mayoría de las parejas desean tener su propia descendencia. Y el estado de
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la ciencia limita los anhelos eugenésicos: se pueden filtrar rasgos
cerebrales o estéticos, pero la genética sigue siendo una lotería (William
Saletan. Salate, 29-III,2010. Traducido y publicado por DM, 8-IV-2010).