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Wednesday, October 01, 2014

DIAGNOSTICO GENETICO PREIMPLANTACIONAL

Se han publicado los datos de la Sociedad Euro­pea de Reproducción y Embriología (ESRHE) sobre el uso y resultados del diagnóstico genético preim­plantacional en Europa. Los principales datos en él incluidos son los siguientes. En el estudio se incluyen 11.130 ovocitos colectados, 12.8 por ciclo de estimu­lación estudiado. De ellos 62% (6845/11130) se fer­tilizaron y el 76% (5176/6845) de los embriones ob­tenidos se biopsiaron. De los embriones biopsiados, en el 94% (4798/5122) se obtuvo un diagnóstico y de ellos solamente eran transferibles 27% (1275/4798). De todos los embriones transferibles, 70% fueron transferidos y 14% fueron congelados (Human Re­production 29; 880-893, 2014).

Analizando con detenimiento estos datos se puede comprobar la manipulación embrionaria del diagnós­tico genético preimplantacional.

En efecto, se fertilizaron 6845 ovocitos de los que se obtuvieron otros tantos embriones humanos. De ellos se biopsiaron 5176 y se consideraron transferi­bles 892. Es decir, de los 6845 embriones producidos solamente se les dio la oportunidad de vivir a 892 (13%). Otra cosa es que los embriones transferidos dieran lugar a un embarazo y a un niño nacido, pero ello ocurre igualmente en las técnicas de fecundación in vitro en las que no se ha utilizado el diagnóstico genético preimplantacional.

De los datos comentados se puede deducir el gran número de embriones que se pierden cuando se les somete al diagnóstico genético preimplantacional, 87%, según datos oficiales de la ESHRE, circunstan­cia que habrá que tener en consideración al hacer una evaluación ética de esta técnica.

Monday, October 21, 2013

DIAGNOSTICO GENETICO

EL DIAGNÓSTICO GENÉTICO Y LAS BUENAS PRÁCTICAS MÉDICAS
Nicolás Jouve, Catedrático de Genética
Los acontecimientos en relación con los avances en la investigación biomédica se suceden de forma muy acelerada y cuando se presentan a la sociedad a través de los medios de comunicación pueden producir muy diferentes sensaciones. Lo importante es no olvidar todos los detalles y en cualquier caso presentar el hecho sobre el que se informa de acuerdo con el principio de respeto a la dignidad y a la vida humana.
Hace unos meses se anunció el nacimiento de un niño fruto de la selección embrionaria practicada para evitar que padeciese el «síndrome de Inmunodeficiencia combinada severa» (SCID), más conocido como la enfermedad de los «niños burbuja». Si uno se queda en la espuma de la noticia, el hecho en sí es fantástico… nacen niños libres de esta temible enfermedad. Pero en este caso, como en todos los que utilizan la tecnología de la selección embrionaria, por cada niño que nace sano habrán sido descartados y eliminados varias decenas de embriones, incluidos muchos sanos, malogrados por la manipulación necesaria para hacer el «diagnóstico genético preimplantatorio». La objeción ética es evidente, no solo por la eliminación de vidas humanas en estado embrionario, sino por el hecho en sí de cosificar a los embriones y convertir el inicio de la vida en una especie de cadena de producción.
Del mismo modo se procede con los llamados «bebés medicamento», nacidos con la fantástica idea de ser donantes de un hermanito que nació enfermo con anterioridad. A veces donantes no de algo tan simple e inocuo como la sangre de su cordón umbilical, sino de la médula ósea, que ya son palabras mayores. Si nos quedamos con el hecho de que ha nacido un bebé con un sistema de histocompatibilidad compatible con el hermano enfermo con una anemia de Fanconi u otro tipo de enfermedad de la sangre,  nos parecerá bien el buscar el embrión adecuado con tal de sanar al hermano, incluso muy bien. Pero ¿qué ocurre con las docenas de embriones, incluso sanos, carentes del mismo sistema de histocompatibilidad que se quedan en el laboratorio? ¿No es más operativo y rápido buscar una muestra de sangre de cordón umbilical compatible en un Banco de cordones umbilicales?
Quizás una pregunta que nos debemos hacer es ¿para qué deseamos diagnosticar una enfermedad hereditaria, incluso antes de que se manifieste? Al margen de los mencionados casos de los mal llamados «bebés medicamento» -el término ya demuestra el estigma con el que vienen al mundo-, la respuesta parece obvia. Desde un punto de vista ético y de la buena práctica médica el diagnóstico genético debería hacerse para prevenir y curar. Sin embargo, lo que parece extenderse de la práctica del diagnóstico genético preimplantatorio y también del prenatal, no va precisamente en la dirección de curar las enfermedades que se detectan sino de liberar a los padres y a la sociedad de una carga. ¿Se puede decir realmente de un niño enfermo que es una carga de la que hay que librarse?  Lo cierto es que el diagnostico genético -sea preimplantatorio o prenatal- se ha convertido en un instrumento de discriminación por motivos de salud que diferencian a las personas bajo una actitud falsamente compasiva  que determina  la eliminación de la vida discapacitada.
El magisterio de la Iglesia en la instrucción Donum Vita de Febrero de 1982: «se debe condenar, como violación del derecho a la vida de quien ha de nacer y como transgresión de los prioritarios derechos y deberes de los cónyuges, una directriz o un programa de las autoridades civiles y sanitarias, o de organizaciones científicas, que favoreciese de cualquier modo la conexión entre diagnóstico prenatal y aborto, o que incluso indujese a las mujeres gestantes a someterse al diagnóstico prenatal planificado, con objeto de eliminar los fetos afectados o portadores de malformaciones o enfermedades hereditarias».
Del mismo modo conviene recordar el artículo 6º de la Declaración Universal sobre el Genoma y los Derechos Humanos de Noviembre de 1997, que dice lo siguiente: «Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas, cuyo objeto o efecto sería atentar contra sus derechos y libertades fundamentales y el reconocimiento de su dignidad», y también el artículo 3.2 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000/C 364/01): «En el marco de la medicina y la biología se respetarán en particular: …. la prohibición de las prácticas eugenésicas, y en particular las que tienen por finalidad la selecciónde las personas,…»
En el caso del niño que acaba de nacer libre del SCID, algún medio de comunicación tituló la noticia como un: «avance de la lucha contra el síndrome del niño burbuja». ¿Practicar la selección-eliminación de embriones es un avance médico?, ¿destruir una o varias docenas de embriones para quedarme con uno sano es curar la enfermedad? Me gustaría recordar que precisamente en el caso de esta enfermedadexiste desde hace años un protocolo de terapia génica, que permite la curación de estos niños mediante la inserción en las células de  lamédula ósea del gen corrector de la deficiencia enzimática que padecen… ¿No será siempre mejor esto que la práctica de la selección eugenésica de embriones o fetos?
Así las cosas, la pasada semana se publicó en Nature una investigación que abre una vía para atacar la curación del síndrome de Down. Unos investigadores, bajo la dirección de Jeanne B. Lawrence, profesora de Biología Celular y del Desarrollo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, demostraron que se podría llegar a silenciar el tercer cromosoma 21, responsable de este síndrome. Se trata de aprovechar la vía natural del silenciamiento de uno de los dos cromosomas X, que poseen todas las hembras de mamífero. Un mecanismo que también funciona en el hombre. Se trata de un fenómeno natural por el que en las células de las mujeres uno de los dos cromosomas X queda anulado en su expresión desde las primeras etapas del desarrollo embrionario. El silenciamiento se debe a la actividad de una región conocida comoXIST, y el resultado es la anulación de la expresión de todos los genes de uno de los dos cromosomas X, al azar (paterno o materno) en las células somáticas a partir de un punto inicial del desarrollo embrionario. Esto determina una compensación de dosis génica, ya que mediante este mecanismo, en las mujeres- y en general todas las hembras de mamífero- solo queda activo uno de los doscromosomas X, compensando la expresión de los genes de este cromosoma respecto a los varones, que solo tienen uno. Aunque el trabajo científico solo se ha desarrollado en células en cultivo in vitro, el descubrimiento proporciona un modo de abordar la patología e identificar las vías de todo el genoma implicadas en el síndrome de Down. Es evidente que no se trata de un método de curación sino deun avance en investigación básica que permitirá conocer mejor los factores genéticos implicados en esta patología, para desde esteconocimiento intentar establecer objetivos terapéuticos en las diferentes manifestaciones del cuadro clínico de los Down.
Otro hecho a destacar del trabajo de estos autores es que lo han desarrollado en las células «madre pluripotentes inducidas» derivadas de células de fibroblastos donadas por un paciente con síndrome de Down. Se trata por tanto de otra de los extraordinarias aplicaciones de la metodología de la «reprogramación celular» desarrollada por el grupo del investigador japonés Shinya Yamanaka, premio Nobel de Medicina del año 2012. Una tecnología que además de aportar una nueva vía para producir células con vías a la restauración de tejidos en sustitución de las procedentes de embriones, permite estudiar en el laboratorio las deficiencias genéticas y fisiológicas de las personas con patologías de base genética.Lo cierto es que una patología como el síndrome de Down es de más difícil solución por terapia génica que un síndrome de SCID, o cualquier otra enfermedad monogénica, al tratarse de decenas o cientos de genes triplicados. Ahora bien, de conseguirse el silenciamiento del tercer cromosoma completo estaríamos ante una auténtica compensación de dosis génica equiparando la dotación de cromosomas y genes activos de estas personas con la dotación habitual de dos cromosomas 21 activos.
Llegará el día en que de estas investigaciones se deriven protocolos de terapia que puedan permitir paliar los distintos problemas de las personas que padecen el síndrome de Down. Para entonces, habrá quedado atrás la pérdida de miles de embriones y fetos y tal vez alguien se arrepentirá de haber fomentado el aborto y las políticas eugenésicas.

Wednesday, September 18, 2013

CLONACION HUMANA COMO FIN TERAPEUTICO

1. ANTECEDENTES
La utilización de la terapia celular, basada en la transferencia de células o
tejidos a los tejidos u órganos dañados, es una de las grandes esperanzas de la
Medicina Regenerativa del futuro (1). En este contexto, no cabe duda que el uso de
las células troncales puede resultar fundamental. Por célula troncal se entiende
cualquier célula que tiene la doble capacidad de reproducirse de forma ilimitada y,
si recibe las órdenes adecuadas, dar lugar en un cierto momento a diferentes tipos
de células especializadas. De acuerdo con esta segunda capacidad, las células
troncales pueden ser totipotentes, pluripotentes y multipotentes en razón a su
mayor o menor versatilidad o potencialidad. Entre los diversos tipos se encuentran
las células troncales embrionarias (células ES, por embryo stem) que son
pluripotentes, las células troncales adultas (células AS, por adult stem) que son
multipotentes y las células troncales pluripotentes inducidas (células iPS, por
induced pluripotent stem) que, siendo pluripotentes, derivan de células somáticas
que adquieren la pluripotencia sin pasar por fase embrionaria. Estas últimas
fueron obtenidas por primera vez por Shinya Yamanaka en 2006 en ratón y en
2007 en humanos, lo cual le valió el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 2012
(2).
La aplicación clínica de las células troncales pueden ser por:
1. Transferencia celular heteróloga:
a. Células troncales embrionarias (células ES) de embriones obtenidos
por fecundación in vitro (FIV) ya sean sobrantes de técnicas de
reproducción asistida o producidos ex profeso.
b. Células troncales adultas (células AS) de donante (trasplante,
diagnóstico genético preimplantacional histocompatible: selección
de embriones con fines terapéuticos).
2. Transferencia celular autóloga:
a. Células AS del paciente.
b. Células iPS del paciente
c. Clonación terapéutica (embrión somático).

Wednesday, June 19, 2013

LA DIGNIDAD DE LA PROCREACIÓN Y TÉCNICAS FIV

La ‘fivet’ y la dignidad de la procreación

La FIV vulnera la dignidad de la pareja en su engendrar y la del niño que ha de nacer
      Ha fallecido el aplaudido y nobeleado doctor Robert Edwards a los 87 años. El matrimonio Brown acudió a él para remediar su infertilidad a causa de una obstrucción tubárica que impedía que el espermatozoide alcanzara al óvulo en la trompa de Falopio y se diera así una fecundación y posterior embarazo. Acudieron al Dr. Edwards, siendo el primero en el mundo en realizar una fecundación ‘in vitro’, extracorpórea, con éxito. La niña nació en 1978 y se llamó Louise.
      La fecundación in vitro ha sido muy aplaudida e incluso premiada, pues por éstas técnicas han nacido cuatro millones de niños en el mundo. Ante este éxito, hay que ser razonable y no ocultar las cuestiones éticas de esta intervención técnica en el inicio de la vida, que no desaparecen por el nacimiento de un bebé, siempre están presentes. ¿Justifica la infertilidad la producción y manipulación de embriones en el laboratorio? ¿Es lícito poner precio a técnicas que producen hombres?
      La FIV nació para solucionar problemas de infertilidad a parejas que legítimamente deseaban tener un hijo y no llegaba de forma natural. Robert Edwards y detrás de él muchos médicos y biólogos, pasaron por alto la importancia del diagnóstico y las causas médicas que producen la infertilidad para posibilitar la fecundación de la esposa por el esposo, a todas luces más deseable, costoso y ético, que el embrollo que ha generado la FIV. La FIV no cura la infertilidad, no hace un diagnóstico de la causa del porqué no llega el hijo buscado, sino que produce el hijo manipulando los gametos y en vitro.
      Antes de 1978 solamente había una forma de ser engendrado: a través de una relación sexual. Actualmente se pueden producir bebés de 18 formas distintas. Para hacer FIV se manipuló la verdad poniendo en duda que la vida desde la fecundación sea humana. Se habló de 14 días, semanas y de tiempo de desarrollo como condición necesaria para alcanzar la categoría de humana y de respetable. Los embriones perdieron su valor y han sido utilizados para repuesto y donados a la ciencia. Se vio, también, que el deseo del hijo generaba dinero a mansalva, surgiendo clínicas de FIVET por todas las esquinas. La eugenesia, es decir, la selección de los sanos, es otra consecuencia resurgida con la FIV: se producen embriones y se seleccionan los sanos de los enfermos. Estas son algunas de las cuestiones indeseables y no resueltas de la FIVET.
      El motor del mundo, hoy por hoy, es el dinero, y las cuestiones éticas no quieren ser escuchadas. La producción y selección de embriones, nos dicen, no es una cuestión que nos influya como sociedad, y no es verdad. Todos perdemos algo en cada embrión producido y no respetado, especialmente por nuestra condición relacional y responsable de los más pequeños y vulnerables. La FIV vulnera la dignidad de la pareja en su engendrar y la del niño que ha de nacer. No somos cosas, somos personas sin precio alguno, poseemos dignidad y nos debemos respeto. La comunidad científica sigue teniendo la responsabilidad de llevar a cabo progresos en terapias médicas y quirúrgicas alternativas a la FIVET, buscando las soluciones más éticas y respetuosas con la vida y los esposos. Un cambio de rumbo es necesario.
Isabel Viladomiu

Monday, May 27, 2013

JOUVE Y CELULAS MADRE

Reprogramación de célulasLa investigación con células madre –que tienen capacidad de diferenciarse en diversos tipos de tejidos- procedentes de embriones humanos, comenzó a finales de los años 90 del siglo pasado. Con esto se pretendía obtener líneas celulares (células con capacidad de proliferar), potencialmente útiles para el tratamiento de enfermedades degenerativas. Estas investigaciones, que conllevan la destrucción de embriones, resultaron poco eficaces ya que generaban tumores y rechazo inmunológico.
La alternativa inicial estaba en el uso de células madre provenientes de tejidos adultos, que comenzaron a dar resultados clínicos favorables. Pero la auténtica revolución parece venir de lo que se ha denominado “reprogramación celular”. Jouve nos explica el comienzo de estas investigaciones, cuando John Gurdon y sus colaboradores de la Universidad de Cambridge sugirieron activar el gen Oct4 en células de tejidos adultos, para rejuvenecerlas. Shinya Yamanaka  comenzó una reprogramación de células somáticas, mediante cuatro factores genéticos, para lograr células madre pluripotentes (generadoras de diversos tipos de tejidos). A estas células las llamó IPS (induced pluripotent stem).
Los exitosos estudios de Yamanaka y Thomson dejaron obsoletas las investigaciones con células embrionarias. En 2008, Science calificó la reprogramación celular como el descubrimiento científico del año. Pronto hubo resultados clínicos satisfactorios en la regeneración de tejidos cardiacos dañados. Actualmente están en marcha posibles aplicaciones para la atrofia muscular espinal, así como para la producción de células de larga duración en el sistema inmune (Nishimura, en Stem Cell, 2013). El premio Nobel de medicina de 2012 recayó sobre John Gurdon –quien afirmó en los años 60 que la especialización de las células no es irreversible– y Shinya Yamanaka.
Las células IPS no están exentas de inconvenientes; por ejemplo, todavía suelen producir una insuficiente masa de células pluripotentes. Algunos investigadores han logrado producir células IPS a partir de células adultas, sin pasar por reprogramaciones celulares a un estado similar al embrionario, como hizo Yamanaka. Mickie Bhatía, de la Universidad McMaster de Ontario, ha transformado directamente células de la piel en sanguíneas. Juan Carlos Izpisúa, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, ha logrado transformar células del cordón umbilical de recién nacidos en neuronas.
Algunos investigadores han logrado producir células IPS a partir de células adultas, sin pasar por reprogramaciones celulares a un estado similar al embrionario
Por dónde va hoy la investigaciónJouve explica que en enero de 2013 se habían registrado en el mundo 4.222 ensayos clínicos con células madre adultas –117 de ellos con producción de células IPS– y tan solo 26 con células embrionarias. Las células madre adultas, especialmente las de sangre del cordón umbilical, y las IPS se han colocado en la vanguardia de la investigación de más de 60 enfermedades degenerativas. La investigación con células madre embrionarias ha entrado en una vía muerta. La revista norteamericana Inventor’s Business Daily, decía el 12 de enero de 2011: “Después de 5 años en los que se han derrochado el presupuesto de 3.000 millones de dólares destinados a la investigación con células madre embrionarias no ha habido ninguna cura, ninguna terapia y poco progreso. Por eso los inversores abrazan ahora la causa a la que se opusieron en su día (la investigación con células que no suponen la destrucción de embriones)”.
Las investigaciones que atentan contra los embriones humanos, llamados eufemísticamente preembriones, no tienen razón de ser. El Tribunal de Justicia Europeo, en una sentencia del 18-10- 2011, ha excluido que se puedan patentar los resultados de investigaciones logradas con la destrucción de embriones o su utilización como materia prima. La citada sentencia afirma que la utilización de los embriones humanos para fines distintos a la procreación son contrarios a la moral y al orden público. Aunque esto no supone un cambio en la perspectiva general sobre el tratamiento jurídico del embrión, la decisión supone un varapalo a la viabilidad de la investigación con células embrionarias.
También la actual Ley Española 14/2007 de Investigaciones Biomédicas ha quedado desfasada desde un punto de vista científico y jurídico. Esta ley autoriza la “transferencia nuclear terapéutica” (“clonación terapéutica”) al tiempo que prohíbe la “clonación reproductiva”. Pero no hay que olvidar que la llamada “clonación terapéutica” no es más que la misma “clonación reproductiva” con fines de investigación. Por otra parte, el artículo 31.5 permite “cualquier técnica para la obtención de células troncales (madre) humanas”.
Las nuevas investigaciones sobre medicina regenerativa justifican nuevas leyes biomédicas acordes a los citados avances
Genética y “bebés medicamento”Jouve explica los últimos conocimientos de la genética y sus posibles aplicaciones médicas. Nature publicó en abril de 2003 un número completo sobre el genoma humano. Francis Collins, investigador del proyecto, reconoce que todavía no se han producido aplicaciones significativos con motivo de la secuenciación completa del ADN humano. Sin embargo, la genómica –ciencia sobre los datos genéticos– estará al servicio de una medicina personalizada genéticamente. Es posible que el análisis genético sea en un futuro una herramienta rutinaria en la oncología. Por otra parte, la reprogramación celular puede ser aplicada en la medicina personalizada, en tratamientos contra la esquizofrenia, la esclerosis lateral amiotrófica y otras enfermedades degenerativas.
El uso de genes correctores ha producido efectos curativos en “niños burbuja” –sin sistema inmune–, como en el caso de la niña brasileña Ashanti de Silva, en 1990. En otras ocasiones los resultados clínicos han sido adversos. La terapia génica combinada con las células madre no embrionarias tiene un enorme potencial. En 2012 se han hecho ensayos clínicos positivos con animales, como los llevados a cabo respecto a retinitis pigmentosa en ratones.
Los “bebés medicamento”  constituyen otro problema ético y médico relevante. Se trata de buscar hermanos histocompatibles con un nacido enfermo. Esta técnica conlleva el uso del Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DPG) y, por tanto, la destrucción de embriones sanos producidos in vitro, pero no compatibles para el uso por el que se les produce. Por otra parte, la eficacia clínica del bebé medicamento para ayudar a su hermano enfermo es del 2,5%, según Jouve. Para este autor los transplantes de sangre de cordón umbilical (SCU) son una alternativa eficaz al bebé medicamento.
Las nuevas investigaciones sobre medicina regenerativa excluyen la destrucción de la vida humana embrionaria, cuya dignidad es defendida por un amplio sector científico y social. Estas razones justifican nuevas leyes biomédicas acordes a los citados avances.
___________________
(1) Nicolás Jouve, Las células madre. Digital Reasons. Madrid (2013).

Monday, April 22, 2013

FECUNDACION, CLONACION, GENOMA Y CELULAS MADRE: UNOS CRITERIOS ETICOS

La fecundación artificial
No buscamos ahora esbozar un cuadro global de los continuos progresos que se han dado en el ámbito de la reproducción artificial, sobre todo desde que se empezó a aplicar lafecundación ‘in vitro a la especie humana, una práctica que tiene como punto de arranque simbólico el nacimiento de la primera ‘bebé probeta’ (Louise Brown) en 1978.
Una vez que la técnica se ha introducido ampliamente en el mundo de la procreación humana y que ha generado grandes esperanzas entre quienes desean tener un hijo, millones de personas han recurrido y siguen recurriendo a las clínicas de fertilidad. En muchos casos, se trata de parejas (casadas o en unión libre) afectadas por diversos problemas de esterilidad. En otros casos, sobre todo desde hace pocos años, también acceden parejas que no quieren tener un hijo con una enfermedad genética determinada, o que desean conseguir con certeza un hijo dotado de ciertas características escogidas previamente (según motivos ‘médicos’ o de otro tipo).
Para contentar al mayor número posible de personas, los investigadores ofrecen diversos caminos para alcanzar el resultado solicitado por los padres (o por una mujer en solitario). La lista de posibilidades técnicas es larga: inseminación artificial (homóloga o heteróloga), fecundación in vitro (con la posibilidad de congelar a los “embriones sobrantes”) con sus diversas variantes (ZIFT, TET, ICSI, SUSM), diagnóstico preimplantatorio, donación de embriones y de óvulos, etc.

Thursday, December 01, 2011

EXPERIMENTOS CONTRA NATURA


La «ley de la pendiente resbaladiza» en bioética se está mostrando apodíctica. La «Isla del Dr. Moreau» se ha convertido en un parque temático. Lo siento, a mi me escandaliza, y me escandaliza más el silencio que la encubre.
Hace tres años comentaba el terror que me provocaba la «Ley de Fertilización Humana y Embriología» que estaba a punto de aprobar el Parlamento Británico y que permitía la fecundación interespecífica. Monseñor Sgreccia alertó de inmediato:
Constituye una ofensa para la dignidad del hombres. Es un intento de fecundación entre especies que hasta ahora estaba prohibido por todas las leyes sobre fecundación artificial.
La unión hombre-animal, aunque no sea sexual, representa uno de los horrores que siempre han provocado el rechazo de la ética. Cada vez que se ha roto la barrera hombre-animal se han visto consecuencias muy graves, incluso involuntariamente.
Los de siempre cargaron: éramos unos alarmistas, las condiciones eran muy restrictivas, los ‘embriones’ debían ser destruidos a los 14 días, que negarse era poner freno a la ciencia, la cantidad de enfermedades que serían curadas.
El día 23 de julio, el Daily Mail descubría que desde la aprobación se habían producido en secreto en torno a 150 embriones híbridos humanos, con la supuesta finalidad de «curar enfermedades». Las mismas mentiras que con las «células madre embrionarias».
La revelación se produce un día después de que un comité científico horrorizado aventurase unfinal tipo «Planeta de los Simios»
Los tres laboratorios que tenían permiso — Kings College de Londre, Univ. de Newcastle y la Univ. de Warwick— ha tenido que parar sus proyectos por falta de fondos. Lord Alton, que lo relataba como respuesta a una pregunta parlamentaria, dijo:
Me he manifestado en el Parlamento en contra de la creación de híbridos humano-animales por una cuestión de principios. Ninguno de los científicos que se presentaron para rendir cuentas puderon dar justificación alguna en términos de tratamiento.
Éticamente no puede justificarse de ninguna manera, nos desacredita como país. Se está manoseando con lo grotesco. Lo único que han sido capaces de esgrimir es que si les permitimos hacerlo vamos a encontrar cura para todas las enfermedades conocidas por la humanidad. Eso es chantaje emocional.
De los 80 tratamientos y curas que se han producido a partir de células madre, todos (sin excepción) han llegado a partir de células madre adultas —no embrionarias—
Josephine Quintavalle, de «Comment on Reproductive Ethics» dijo:
Estoy horrorizado con lo que ha pasado, no sabía nada. ¿Por qué lo han mantenido en secreto? ¿Por qué si están orgullosos de lo que hacen hemos de recurrir a una sesión parlamentaria para que salga a la luz?
El problema es que muchos científicos quieren experimentar por experimentar, y eso no es razón suficientemente buena.
Me parecen quejas de mal pagador, avisados estaban y los argumentos utilitaristas tienen poco recorrido, aunque sean muy de la tradición británica. Ni me parece una postura de principios la de Lord Alton, ni se me ocurre razón alguna para Quintavalle.
No sé en qué terminará la cosa, pero tiene mala pinta. En el 2008 Mons. Sgreccia terminaba su advertencia:
hay que pedir una especie de conversión de los medios de comunicación: en vez de obedecer a las indicaciones de los grupos interesados, deben obedecer a la verdad para no crear ilusiones, con objetivos de compasión humana, sobre caminos que no han ofrecido todavía ningún resultado
La verdad, no tengo mucha confianza en la ‘masa’ ni en los ‘media’.


Ilustración: fotografía de una escultura de Patricia Piccini

Tuesday, March 01, 2011

UN MUNDO FELIZ?

CUANDO LOS CIENTÍFICOS PIERDEN LA CABEZA.


Robert Knight

Todos los días los científicos nos sacuden con nuevos hallazgos y posibilidades. En China, los de bata blanca están muy ocupados creando quimeras, proles de seres humanos cruzados con animales (en un medio de cultivo), para desarrollar vacunas. Con la clonación y la ingeniería genética encima de nosotros, la pregunta de si algo se debe hacer rápidamente está siendo eclipsada por lo que se puede hacer. Pero debemos seguir haciéndonos la primera pregunta como si nuestras vidas dependieran de ello.


En 1943, en “La abolición del hombre,” C.S. Lewis lanzó la alerta de que no todos los avances científicos son benignos ya que los seres humanos no son benignos: “La conquista de la naturaleza por parte del hombre, si se llevan a cabo los sueños de algunos planificadores científicos, significa el dominio por parte de algunos cientos de hombres sobre miles y miles de millones de hombres. No hay ni podrá haber ningún simple aumento de dominio por parte de parte del hombre. Cada nuevo dominio que el hombre logre es también un nuevo dominio sobre el hombre.”

El 14 de enero (2011), el Instituto Potomac para los Estudios Políticos, en Arlington, Estado de Virginia, EEUU, fue anfitrión del seminario “Uso y mal uso de la neurología y la psiquiatría: Lecciones que hemos aprendido del Holocausto”. Durante un diálogo bastante amplio, varios especialistas en medicina y ética ataron cabos entre los avances en la biología, la genética, la psiquiatría y la medicina, y la tentación de abusar de la ciencia – siempre con la declaración de buenas intenciones.


Edmund Pellegrino, Profesor Emérito de la Universidad de Georgetown, que dirigió el Consejo de Bioética del Presidente de EEUU, observó que el Juramento Hipocrático, que en el pasado dirigía la medicina, “ahora se encuentra desmantelado y sus principios han cambiado”.


Al abordar la pregunta de cómo fue posible que el Holocausto hubiera ocurrido en una nación tan avanzada como Alemania, Pellegrino señaló que la profesión médica misma aceptó con bastante facilidad los preceptos de la eugenesia. Otro panelista, John Hall, del Centro Médico de la Universidad de Mississippi, observó que la eugenesia surgió en Inglaterra, se desarrolló en EEUU y luego saltó el charco de regreso al Viejo Continente para implementarse devastadoramente en Alemania..


Los médicos y enfermeras alemanes se tragaron la idea de que los “intereses del público en general y del estado” tenían primacía “sobre los intereses” del paciente, señaló Pellegrino. Y añadió: “Ningún médico se sintió culpable de violar la ética médica”, porque la profesión había cambiado radicalmente para subordinarse al énfasis del estado sobre el individuo que era parte de la ideología del Socialismo Nacional (el nazismo).


Antes del estallido de la II Guerra Mundial, dijo el Dr. Hall, EEUU estaba solamente 10 años detrás de Alemania y ya llevaba bastante trecho recorrido en cuanto a la esterilización forzosa. Después de todo, el Magistrado Oliver Wendell Holmes fue quien, en el caso Buck v. Bell de 1927, expresó con frialdad la muy conocida observación: “Es mejor para todo el mundo que en vez de esperar para ejecutar a hijos degenerados por un crimen que hayan cometido, la sociedad puede impedir que los que sean manifiestamente ineptos se propaguen. El principio que sustenta la vacunación obligatoria es lo bastante amplio como para incluir el cortar las trompas de Falopio… Tres generaciones de imbéciles es suficiente.”


A raíz de esa sentencia, el Estado de Virginia siguió adelante con la esterilización de Carrie Buck, a quien se le consideró “mentalmente débil”. Virginia había llegado tarde, ya que ese estado había aprobado la ley de esterilización obligatoria en 1924, pero el Estado de Indiana había comenzado esta tendencia en 1907, seguido por otros 32 estados.

En Alemania, los nazis tomaron nota de la campaña de esterilización de EEUU y comenzaron su propio programa esterilizando a matrimonios que tenían “defectos” notables, para que no pudieran transmitir esas características a los hijos. Rápidamente esta situación evolucionó hasta llegar a la práctica de la eutanasia de los enfermos mentales y de las personas con incapacidades. Patricia Heberer, una historiadora del Museo para la Memoria del Holocausto de EEUU, observó en su crónica cómo “la campaña de eutanasia a gran escala precedió la Solución Final [la matanza de 6 millones de judíos] dos años antes.” Durante su presentación, señaló que llegó el momento en que el 45% de los médicos alemanes eran miembros del Partido Nazi.


“Comenzaron con los niños y los recién nacidos incapacitados y lo extendieron hasta los de 17 años de edad”, dijo la experta. Poco después, el programa T-4, que se llevó a cabo de 1939 a 1945, mató de 200,000 a 250,000 personas consideradas “ineptas”. Ello fue aparte de los millones de judíos asesinados en los campos de muerte. Cuando los soldados de EEUU llegaron a un sanatorio de Alemania dos semanas después del fin de la guerra en mayo de 1945, encontraron que había médicos y enfermeras que todavía estaban muy ocupados matando a “cualquiera que ya no era útil”, incluyendo soldados alemanes que estaban heridos.

Los avances científicos son una espada de dos filos, como observó C.S. Lewis. A medida que los científicos puedan hacer más cosas con la ingeniería genética, aumentará la tentación de manipular la vida humana. Ya nos encontramos bastante lejos en esa autopista

El lunes 24 de enero (2011), la Marcha por la Vida en EEUU lamentó el aniversario número 38 de la sentencia Roe v. Wade (del 22 de enero de 1973), del Tribunal Supremo, que abrió la puerta a 52 millones de abortos de niños no nacidos hasta la fecha.

Muchos sobrevivientes del Holocausto resienten la comparación del aborto legal con sus propios horrores que no conocieron mitigación alguna. Soy consciente de sus sentimientos. Sin embargo, C.S. Lewis nos puso sobre aviso acerca de los peligros mortales de la soberbia desenfrenada del hombre, la cual, se pone en práctica donde quiera que a los seres humanos se les trata como algo desechable.


El Profesor James Giordano, del Instituto Potomac, dio la conferencia de apertura del seminario del 14 de enero (2011), con la observación de que, en términos de la investigación científica, los 90 fue “la década del cerebro, los 2,000 fue la década de la mente y los 2,010 fue la década del control del dolor”.


¿Cuán lejos llegaremos en cuanto a erradicar el dolor y aumentar el placer? A medida que nos aproximamos al “mundo feliz” de seres humanos fruto de la ingeniería en una nación de aborto a petición, cada “avance” debe ser sopesado en cuanto a cómo afectará al débil e indefenso entre nosotros.

Siendo un cristiano declarado, C.S. Lewis halló esperanza en el amor natural, dado por Dios, que todavía gobierna en el mundo: “Tenemos mucho que agradecer a la benéfica obstinación de las madres verdaderas, las enfermeras verdaderas y, sobre todo, los niños verdaderos, por preservar a la raza humana en la sensatez que todavía posee.”

En Deuteronomio 30:19, Moisés transmite la voluntad de Dios: “He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición, por lo tanto, escoge la vida, para que tú y tu descendencia puedan vivir.”

Es necesario que la ley refleje el orden moral inspirado por Dios. Thomas Jefferson no pensó solamente que “todos los hombres han sido dotados por su Creador” con el derecho a la vida, sino que también le dio la primera prioridad entre los “derechos inalienables” del hombre. “El cuidado de la vida humana y la felicidad, y no su destrucción, es el primer y único objeto legítimo del buen gobierno.”


Fuente: Robert Knight (R.Knight@crministries.org), “When science goes mad. Just because we can doesn't mean we should,” Washington Times, January 24, 2010, http://www.washingtontimes.com/news/2011/jan/21/when-science-goes-mad/. Robert Knight es un autor que escribe para los Coral Ridge Ministries y un miembro de alto nivel de la American Civil Rights Union.