Monday, March 07, 2011

QUE ES EL HOMBRE: DOS ANTROPOLOGIAS

Daniel Iglesias Grèzes

1. Dos visiones del hombre

Occidente se presenta hoy como una civilización dividida, como una especie de campo de batalla entre visiones del hombre profundamente antagónicas entre sí; sobre todo dos: la antropología cristiana y la antropología individualista.

La antropología cristiana considera al ser humano como un animal racional, una unidad sustancial de cuerpo material y alma espiritual, un ser inteligente y libre, creado a imagen y semejanza de Dios. La inteligencia humana tiende naturalmente a la verdad (la adecuación del pensamiento a la realidad). El ser humano es capaz de conocer y comunicar a otros la verdad de lo real. Además, la voluntad humana tiende naturalmente al bien y a la felicidad, y puede y debe alcanzarlos a través del ejercicio de su libertad. La felicidad no está en el egoísmo, sino en el don de uno mismo a los demás. El hombre ha sido creado libremente por Dios, por amor, para conocer y amar a Dios y, en un mismo movimiento, también a los demás seres humanos. Según la antropología cristiana, el amor no es una atracción bioquímica ni un sentimiento romántico, sino la búsqueda comprometida y perseverante del bien de la persona amada.

Por ejemplo, los siguientes textos de la Sagrada Escritura ponen de manifiesto esta visión cristiana del hombre:

· “Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco nadie muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor” (Romanos 14,7-8).

· “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Pues ¿qué puede dar el hombre a cambio de su alma?” (Marcos 8,34-37).

· “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí.” (Cantar de los Cantares 6,3).

· "Yo seré para él padre y él será para Mí hijo." (2 Samuel 7,14).

· "Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y Él, Dios-con-ellos, será su Dios... Ésta será la herencia del vencedor: Yo seré Dios para él, y él será hijo para Mí." (Apocalipsis 21,3.7).

La antropología individualista, en cambio, sostiene el ideal de un ser humano sin vínculos, ataduras, ni compromisos absolutos. Así se tiende a romper la debida relación del hombre con Dios (religión). Como el hombre esun mero animal, producto del azar, su existencia carece de un fin último objetivo, por lo cual en definitiva le conviene pasar la vida buscando el placer. El ser humano existe para sí mismo y busca siempre sólo y exclusivamente su propio bien, su propia felicidad. La caridad (el amor cristiano), la búsqueda desinteresada del bien de la persona amada, no existe. El pretendido altruismo no es más que un egoísmo oculto o disfrazado. El amor es un tipo de atracción que busca en definitiva el propio placer, la propia felicidad. Esta visión del hombre se expresa, por ejemplo, en la siguiente cita de Fritz Perls, fundador de la Terapia Gestáltica: "Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo. No estoy en el mundo para llenar tus expectativas. Y tú no estás en el mundo para llenar las mías. Tú eres tú y yo soy yo. Y si por casualidad nos encontramos es hermoso. Si no, no puede remediarse."

El individualismo se relaciona con el relativismo, doctrina que niega la capacidad humana de conocer la verdad de lo real. La verdad ya no puede ser definida como adecuación del pensamiento con la realidad, ya que ésta es incognoscible; por lo tanto se reduce a mera coherencia: la adecuación del pensamiento consigo mismo. Al perder el acceso al terreno común de la realidad objetiva, independiente del sujeto, cada uno queda prisionero de sus propias ideas, de su propia subjetividad, en última instancia incomunicable.

El individualismo se relaciona también con el liberalismo y el utilitarismo. Al perderse de vista la relación de la libertad con la verdad, se tiende a absolutizar la propia libertad de elección, que no es vista ya como un medio para un fin (el libre don de uno mismo en el amor), sino como un fin en sí misma. Además, se tiende a absolutizar el propio placer y a procurar la realización del individuo por medio de la satisfacción de todos sus deseos.

2. Dos visiones del matrimonio

La antropología cristiana y la antropología individualista dan lugar a dos visiones enfrentadas del matrimonio.

Según la antropología cristiana, el ser humano no existe por sí mismo ni existe sólo ni principalmente para sí mismo. Según un dicho de Nuestro Señor Jesucristo, “hay más alegría en dar que en recibir” (Hechos de los Apóstoles 20,35).

La antropología cristiana está en consonancia con la visión del matrimonio como una alianza de amor. Según la doctrina católica, el matrimonio es un consorcio de toda la vida entre un hombre y una mujer, ordenado por su propia índole natural al bien de los cónyuges y a la procreación y educación de los hijos (cf. Código de Derecho Canónico (CDC), canon 1055,1).

La causa eficiente del matrimonio es el mutuo consentimiento matrimonial. Éste es “el acto de la voluntad por el cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para constituir el matrimonio.” (CDC, c. 1057,2). Se trata de una mutua entrega y aceptación total, absoluta e incondicional, que es ratificada y sellada (consumada) en la primera relación conyugal, mediante la cual los dos se hacen “una sola carne” (Génesis 2,24).

Según la doctrina católica, las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad, la fidelidad, la indisolubilidad y la apertura a la procreación. Para ser válido, el mutuo consentimiento debe tener por objeto el verdadero matrimonio, que incluye dichas propiedades esenciales. Por ejemplo, un matrimonio contraído con mentalidad divorcista (“me caso, pero si me va mal me divorcio”) es un matrimonio nulo.

No en vano el matrimonio ha sido considerado en todas las culturas (hasta nuestros tiempos) como una realidad sagrada. Según la doctrina católica, el contrato matrimonial válido entre dos bautizados se identifica con el sacramento del matrimonio. El matrimonio cristiano es signo e instrumento de la unión de amor fiel, indisoluble y fecunda entre Cristo y su Iglesia.

Según la antropología individualista, el ser humano existe en definitiva para sí mismo, busca siempre y en todo lugar nada más que su propia felicidad. Esta antropología es consistente con una visión del matrimonio como mero contrato. Se trataría de un simple intercambio de bienes y servicios entre los cónyuges y se diferenciaría de otros contratos por el hecho de implicar una cohabitación o convivencia de índole sexual.

Dado que –según esta visión– el matrimonio es un mero contrato, cuyas cláusulas no provienen de la naturaleza humana ni de un orden moral objetivo, sino de la voluntad de las partes contratantes, en el contexto de un consenso social mayoritario que la condiciona en parte, no se ve por qué (siempre y cuando se lograra ese consenso) el contrato matrimonial debería ser sólo entre un hombre y una mujer, y no, por ejemplo, entre dos hombres o dos mujeres. En esa misma línea, tampoco resulta claro por qué el matrimonio debería ser sólo entre dos personas, y no entre tres o más.

El carácter subjetivista de esta visión del matrimonio hace que tampoco la generación y educación de los hijos sea un fin esencial del pacto matrimonial. Por lo tanto, uno podría casarse legítimamente con o sin voluntad de tener hijos con su pareja. Tener o no tener hijos sería una cuestión en el fondo independiente del matrimonio: podría haber matrimonios que buscaran sólo una especie de disfrute egoísta entre dos, excluyendo positivamente la procreación; y matrimonios que buscaran procrear mediante la intervención de terceros, ajenos al pacto conyugal.

En esta visión del matrimonio tampoco hay lugar para la indisolubilidad matrimonial. Al ser el matrimonio un mero contrato, parece normal que ese contrato pueda ser disuelto bajo ciertas condiciones, por ejemplo, por mutuo acuerdo de las partes. Más aún, el individualismo radical implica en último término la posibilidad de disolver el matrimonio por la sola voluntad de una cualquiera de ambas partes. Se produce así una banalización o trivialización del matrimonio, que termina siendo a veces un contrato menos exigente que el contrato con una empresa de telefonía móvil o de televisión por cable.

Es claro que un matrimonio así concebido ha perdido todo vestigio de carácter sagrado, por lo cual no es de extrañar que sea celebrado por medio de una ceremonia laica.

3. Dos visiones de la sociedad

Según la antropología cristiana, el hombre es un ser individual y social a la vez. Para el ser humano, la sociedad no es un mal necesario, sino un bien. El hombre no existe para sí mismo, para buscar un disfrute egoísta de la vida, sino para dar gloria a su Creador (que es Amor), amando a Dios y al prójimo. Los dogmas de la comunión de los santos y del pecado original indican los lazos misteriosos pero reales que unen entre sí a todos los individuos humanos. Si alguien se eleva moralmente, eleva en cierto modo a la humanidad entera; y si alguien se degrada moralmente, degrada en cierto modo a toda la humanidad.

La doctrina social católica supone la existencia, no sólo de los bienes de los individuos, sino también de un “bien común” de la sociedad. El logro o el aumento del bien común favorece, aunque de modos diversos, a todos los miembros de una sociedad. La vida social no es como un “juego de suma cero”, donde si alguien gana es porque otro u otros pierden.

La misma doctrina sostiene los dos principios (correlativos) de solidaridad y de subsidiariedad.

El principio de solidaridad establece que, en definitiva, todos somos responsables de todos. No me es lícito dejarme dominar por la indiferencia hacia los demás, ni desentenderme absolutamente de la suerte de mi prójimo, como hizo Caín, el primer fratricida: “Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?»” (Génesis 4,9).

El principio de subsidiariedad establece que la solidaridad social no debe ejercerse de un modo desordenado, como si cualquiera pudiera entrometerse en cualquier asunto ajeno, sino dentro de un orden en el que se respete adecuadamente el ámbito de libertad de cada persona y organización. De este principio resulta por ejemplo: que el Estado no debe absorber las responsabilidades que corresponden a las personas, las familias, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil, etc.; que el gobierno nacional no debe hacer lo que pueden hacer mejor los gobiernos locales; que una comunidad de naciones no debe atropellar la soberanía de las naciones que la integran; etc.

La sociedad cristiana ideal es, según una bella expresión del Papa Pablo VI, una “civilización del amor”, donde cada miembro de la sociedad, actuando de modo solidario y subsidiario, procura, no sólo su propio bien, sino el bien de su familia, de su empresa, etc. y el bien común de su nación y de toda la humanidad. “No hay libertad sin solidaridad”. “Y no hay solidaridad sin amor”.

Según la antropología individualista, el ser humano existe para sí mismo y los demás seres humanos son en cierto modo sus adversarios. Se suele decir que “mi libertad termina donde empiezan las libertades de los demás”. Esta frase tan común implica una noción individualista de la libertad. Si lo que yo busco es maximizar mi libertad y los otros limitan mi libertad, la aparición de los otros es una mala noticia para mí. El filósofo existencialista y marxista Jean Paul Sartre sintetizó esta (su) visión individualista en una frase famosa: “El infierno son los otros”.

Veamos qué implica el individualismo cuando se aplica a escala social. Thomas Hobbes, el pensador inglés del siglo XVII que sentó las bases de la filosofía política absolutista, partió de este famoso principio: “Homo homini lupus” (“El hombre es el lobo del hombre”). Los seres humanos somos por naturaleza enemigos los unos de los otros. Por lo tanto, en el “estado de naturaleza” los hombres se dañaban y mataban los unos a los otros. Para poner fin a ese peligroso estado de anarquía, los hombres realizaron el “contrato social”, renunciando a sus libertades individuales a favor del monarca absoluto, en busca de seguridad.

Jean-Jacques Rousseau, aunque partió de una antropología optimista (el “mito del buen salvaje”), llegó a una conclusión parecida: el hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe y esclaviza. Según Rousseau, en el “contrato social” el individuo cede sus derechos a la “voluntad general”, que es infalible, y así alcanza la verdadera libertad. El “pueblo” ocupa aquí el lugar del rey absoluto de Hobbes. Se va sembrando la semilla de los modernos totalitarismos.

En la perspectiva individualista de Hobbes, Rousseau y otros pensadores, la sociedad es un mal necesario y el “contrato social” es un intento de balancear la libertad y la seguridad de los individuos. Es interesante notar que gran parte de la “derecha” y de la “izquierda” políticas comparten la misma premisa individualista. La “derecha” intenta maximizar la libertad a expensas de la seguridad, mientras que la “izquierda” busca maximizar la seguridad (o magnitudes correlativas a ella, como la justicia y la igualdad) a expensas de la libertad.

Para el individualista, el amor verdadero, la búsqueda desinteresada del bien ajeno, no es más que una quimera. Por tanto, la sociedad individualista no es una “civilización del amor”, sino una trama trabajosa y en cierto modo contra natura que intenta lograr el equilibrio de los distintos intereses de los individuos, necesariamente contrapuestos entre sí.

4. Dos visiones de los derechos humanos

Según la antropología cristiana, el ser humano tiene derechos porque tiene deberes. Un derecho no es otra cosa que la contracara de un deber. Mis derechos son los deberes que los demás tienen para conmigo. Al crear al hombre, Dios le dio una naturaleza determinada (la de “animal racional”, es decir espiritual, personal) y lo elevó dándole una vocación sobrenatural: llegar a la perfecta comunión de amor con Él en la vida eterna. Los actos humanos (conscientes y libres) son moralmente buenos o malos según que conduzcan al hombre a su fin último (Dios) o lo alejen de él. La ley moral no es una coacción impuesta al ser humano desde afuera, sino que es la ley natural e interior que rige su propio desarrollo en cuanto persona. Actuar moralmente equivale exactamente a obrar según la razón, según la verdad de nuestra misma naturaleza humana. Hemos sido creados por amor y para el amor, por lo cual debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. La ley suprema del amor implica determinadas consecuencias: las normas morales particulares.

Por lo tanto debemos distinguir entre la dignidad humana ontológica, que corresponde a la naturaleza humana y es independiente de los actos buenos o malos del hombre, y la dignidad moral, que puede crecer o decrecer en función de la moralidad o inmoralidad de los actos humanos. En virtud de su creación, cada hombre será siempre “imagen de Dios”, pero su semejanza con Dios podrá aumentar o disminuir en función del ejercicio de su libertad responsable.

Los derechos humanos básicos tienen su fundamento en la dignidad humana ontológica, es decir en un don gratuito del Creador. Por lo tanto son inherentes a la naturaleza humana y son inalienables. Nada ni nadie, ni tampoco nada que hagamos o dejemos de hacer, podrá despojarnos jamás de ninguno de esos derechos, porque la voluntad de Dios es inmutable.

En la filosofía del derecho, esta visión cristiana de los derechos humanos se conoce como “iusnaturalismo”: los derechos humanos son naturales, anteriores a cualquier ley positiva. Al Estado no le corresponde crear, modificar o suprimir esos derechos, sino simplemente reconocerlos. Como dato importante, añadiré que tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas como la Constitución de la República Orientaldel Uruguay denotan una clara impronta “iusnaturalista”.

Según la antropología individualista, tanto los derechos como los deberes humanos surgen del “contrato social”. Como consecuencia del “primado del yo”, los derechos tienen la primacía frente a los deberes. De ahí que hoy se hable tanto de los derechos humanos y tan poco de los deberes humanos.

En la filosofía del derecho, esta visión individualista de los derechos humanos se conoce como “positivismo jurídico”: los derechos humanos surgen del consenso social y dependen de las leyes humanas positivas. La ley puede crear, modificar o suprimir los derechos humanos.

La combinación de democracia liberal y positivismo jurídico crea el peligro de la “dictadura de las mayorías”. La mayoría de los ciudadanos o de sus representantes, por vías formalmente “democráticas”, podría despojar a una minoría (por ejemplo, los seres humanos aún no nacidos, los enfermos terminales, etc.) de sus derechos humanos. Se trata de un caso particular de la “ley del más fuerte”, donde la fuerza determinante es la del número de votos. Nada ni nadie puede garantizar que, siguiendo este camino, que hoy pasa por ejemplo por la legalización del aborto y la eutanasia, no volvamos a caer mañana en la legalización de la esclavitud. De hecho hoy los “embriones sobrantes” de la fecundación in vitro son tratados con frecuencia peor que muchos esclavos del siglo XIX.

5. Dos visiones de la laicidad

La antropología cristiana conduce a una visión de la laicidad como legítima autonomía de los asuntos temporales, de la cultura humana y de la comunidad política (cf. Concilio Vaticano II, constitución pastoralGaudium et Spes, nn. 36, 59, 76). Esta visión católica de la laicidad contradice tanto al integrismo, que niega la autonomía de la realidad creada, como al secularismo, que la exagera considerándola como independencia respecto de Dios. Mientras que el integrismo une indisolublemente a la fe cosas que le pertenecen sólo accidentalmente, el secularismo separa de la fe cosas que le pertenecen sustancialmente. El Concilio Vaticano II rechaza ambos errores, afirmando que las cosas creadas y la sociedad gozan de leyes y valores propios, que el hombre debe descubrir y emplear, y que la realidad creada depende de Dios y debe ser usada con referencia a Él (cf. ídem, n. 36).

La laicidad así entendida debe ser considerada como un fruto maduro del cristianismo. Está implícita en la famosa sentencia de Jesús: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22,21). Todo es de Dios, pero de tal modo que hay un ámbito que es del César, aunque éste esté subordinado a Dios. El Papa Benedicto XVI se ha referido más de una vez a esta visión de la laicidad mediante la expresión “laicidad positiva”.

La antropología individualista conduce a una visión de la laicidad como laicismo, que procura la exclusión de la religión del espacio público. El individualismo concibe a los individuos como mónadas aisladas entre sí que buscan sólo su propia autorrealización individual. Al absolutizar la libertad de elección del individuo, tiende a desvincular a éste de sus semejantes, “liberándolo” de toda atadura o compromiso permanente con ellos, del tipo que sea: matrimonial, familiar, social, etc. El mismo impulso ideológico que forma esta “sociedad de la desvinculación” tiende a desvincular al hombre de Dios, “liberándolo”, por lo menos en el ámbito público, de la relación religiosa con Él.

Esta visión de la laicidad es un fruto de la Ilustración racionalista. No busca sólo una separación entre la Iglesia y el Estado, sino una “separación sin reconocimiento”. Tiende a organizar la vida social como si Dios y la religión no existieran. Con frecuencia da lugar a una actitud hostil contra la religión, sobre todo la religión católica, principal defensora de la ley moral natural.

El laicismo pretende quitar a los cristianos su derecho a actuar como cristianos en política y quitar a la Iglesia su derecho a enseñar su doctrina moral social. En nombre de la “tolerancia”, es intolerante con la fe de la Iglesia Católica; y, en nombre de la libertad de pensamiento, pretende imponer la filosofía relativista como requisito indispensable para la pacífica convivencia democrática.

6. Dos espíritus contrapuestos

En esta sección final procuraré mostrar que las dos antropologías principales de nuestro tiempo (la antropología cristiana y la antropología individualista) provienen de dos espíritus contrapuestos y tienden a producir frutos contrarios entre sí.

“Dos amores construyeron dos ciudades: el amor de Dios hasta el desprecio de uno mismo, la ciudad de Dios; el amor de uno mismo hasta el desprecio de Dios, la ciudad terrena” (San Agustín, La Ciudad de Dios, 14,28).

El amor de Dios aquí referido es la caridad, virtud teologal que proviene de un don del Espíritu Santo. El “desprecio de uno mismo” implicado por la caridad no debe ser entendido literalmente, como una especie de “auto-odio”, que sería enfermizo y maligno, sino como abnegación y sacrificio por amor, en el sentido de la Cruz de Cristo. El Evangelio no prohíbe el amor bien entendido a uno mismo (cosa que sería absurda, porque no somos libres de no desear nuestra propia felicidad), sino que lo ubica en su verdadero contexto: el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a uno mismo, con el mismo amor de Cristo. La caridad une al hombre a Dios y a su prójimo, formando una comunión divino-humana, que es la Iglesia, Cuerpo de Cristo.

En cambio, el amor de uno mismo hasta el desprecio de Dios es el pecado capital de la soberbia, que llevó a Lucifer a su orgullosa y trágica decisión de no servir a Dios. Por las insidias del demonio el pecado entró en el mundo y se difundió luego en la humanidad caída. El pecado divide y desune: separa al hombre de Dios y a los hombres entre sí, sumiéndolos en la espantosa confusión de un conflicto de todos contra todos. Por el pecado, el hombre se encuentra dividido incluso en sí mismo, alienado, separado de la verdad más íntima de su mismo ser y de su verdadera vocación.

A nivel personal y a nivel social, debemos pues elegir entre Babel y Pentecostés, entre el espíritu del mal y el Espíritu de Dios. Los frutos de esas dos posibles elecciones son dramáticamente opuestos entre sí.

“Por mi parte os digo: Si vivís según el Espíritu, no daréis satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais. Pero, si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.” (Gálatas 5,16-25).

En la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13,24-30.36-43) Jesucristo nos enseña que el Reino de Dios y el reino del diablo coexistirán y se enfrentarán entre sí hasta el fin del mundo, cuando Dios manifestará su juicio definitivo sobre cada ser humano, retribuyendo a cada uno según sus obras. Notemos que la pugna entre ambos reinos se produce no sólo en el nivel individual, sino también en el nivel social, tendiendo a constituir por una parte una civilización o cultura del amor y por otra parte una “anti-civilización” o “cultura de la muerte” (cf. Juan Pablo II, Gratissimam sane, Carta a las familias, 2/02/1994, n. 13).

Si bien es cierto que esta pugna se ha dado siempre en toda sociedad humana desde el pecado original de nuestros primeros padres, cabe afirmar que ella ha adquirido una especial intensidad en nuestros días y en particular en nuestra civilización occidental. Para entender esto, quizás nos ayude esta reflexión: desde el primer pecado, siempre ha habido egoísmo en el mundo; pero es propio de nuestra época el haber “racionalizado” el egoísmo, convirtiéndolo en una ideología: el individualismo.

Es por esto, sobre todo, que Occidente aparece hoy como una civilización dividida en dos: la cultura cristiana y la cultura individualista y secularista. Tanto en nuestra América como en la vieja Europa se enfrentan hoy claramente esas dos concepciones principales del hombre y del mundo, profundamente antagónicas entre sí. Dado que la familia es la célula básica y fundamental de la sociedad humana, no es extraño que ella esté en el centro de la lucha entre las dos culturas mencionadas.

Más allá de los males comunes a todas las épocas (guerras, hambrunas, epidemias), el mundo actual sufre algunos males muy característicos de nuestra época, consecuencias directas de una amplia difusión de la mentalidad individualista. Haciendo un paralelismo con las diez plagas de Egipto, podemos enumerar a modo de ejemplo diez plagas típicas del mundo actual: el aumento y la trivialización del divorcio; el surgimiento y auge de la eugenesia; la eutanasia, que retoma, en nuestra civilización técnica, las antiguas prácticas paganas de eliminación de los “indeseables”; la búsqueda de un “paraíso artificial” a través de la drogadicción; la anticoncepción, fruto envenenado de la “liberación sexual”; la legalización del aborto, la mayor lacra moral de nuestra época; la multiplicación de las “uniones de hecho”, efecto del individualismo aplicado a las relaciones entre el hombre y la mujer; la promoción de la homosexualidad a través de la “ideología de género”; la reproducción humana artificial, que trata al hombre como un mero producto de la técnica; y, finalmente, el aumento de los suicidios, claro síntoma de la desesperación que inunda a una sociedad que parece olvidar cada vez más el sentido trascendente de la vida, del amor, del trabajo y del sufrimiento del hombre.

Quiera Dios que, bajo el impulso de su gracia, podamos resistir la embestida de la cultura individualista, mantenernos firmes en la fe católica y apostólica, y dar muchos frutos de alegría y paz (¡la alegría y la paz de Cristo!) en un mundo que tanto los necesita.

Tuesday, March 01, 2011

UN MUNDO FELIZ?

CUANDO LOS CIENTÍFICOS PIERDEN LA CABEZA.


Robert Knight

Todos los días los científicos nos sacuden con nuevos hallazgos y posibilidades. En China, los de bata blanca están muy ocupados creando quimeras, proles de seres humanos cruzados con animales (en un medio de cultivo), para desarrollar vacunas. Con la clonación y la ingeniería genética encima de nosotros, la pregunta de si algo se debe hacer rápidamente está siendo eclipsada por lo que se puede hacer. Pero debemos seguir haciéndonos la primera pregunta como si nuestras vidas dependieran de ello.


En 1943, en “La abolición del hombre,” C.S. Lewis lanzó la alerta de que no todos los avances científicos son benignos ya que los seres humanos no son benignos: “La conquista de la naturaleza por parte del hombre, si se llevan a cabo los sueños de algunos planificadores científicos, significa el dominio por parte de algunos cientos de hombres sobre miles y miles de millones de hombres. No hay ni podrá haber ningún simple aumento de dominio por parte de parte del hombre. Cada nuevo dominio que el hombre logre es también un nuevo dominio sobre el hombre.”

El 14 de enero (2011), el Instituto Potomac para los Estudios Políticos, en Arlington, Estado de Virginia, EEUU, fue anfitrión del seminario “Uso y mal uso de la neurología y la psiquiatría: Lecciones que hemos aprendido del Holocausto”. Durante un diálogo bastante amplio, varios especialistas en medicina y ética ataron cabos entre los avances en la biología, la genética, la psiquiatría y la medicina, y la tentación de abusar de la ciencia – siempre con la declaración de buenas intenciones.


Edmund Pellegrino, Profesor Emérito de la Universidad de Georgetown, que dirigió el Consejo de Bioética del Presidente de EEUU, observó que el Juramento Hipocrático, que en el pasado dirigía la medicina, “ahora se encuentra desmantelado y sus principios han cambiado”.


Al abordar la pregunta de cómo fue posible que el Holocausto hubiera ocurrido en una nación tan avanzada como Alemania, Pellegrino señaló que la profesión médica misma aceptó con bastante facilidad los preceptos de la eugenesia. Otro panelista, John Hall, del Centro Médico de la Universidad de Mississippi, observó que la eugenesia surgió en Inglaterra, se desarrolló en EEUU y luego saltó el charco de regreso al Viejo Continente para implementarse devastadoramente en Alemania..


Los médicos y enfermeras alemanes se tragaron la idea de que los “intereses del público en general y del estado” tenían primacía “sobre los intereses” del paciente, señaló Pellegrino. Y añadió: “Ningún médico se sintió culpable de violar la ética médica”, porque la profesión había cambiado radicalmente para subordinarse al énfasis del estado sobre el individuo que era parte de la ideología del Socialismo Nacional (el nazismo).


Antes del estallido de la II Guerra Mundial, dijo el Dr. Hall, EEUU estaba solamente 10 años detrás de Alemania y ya llevaba bastante trecho recorrido en cuanto a la esterilización forzosa. Después de todo, el Magistrado Oliver Wendell Holmes fue quien, en el caso Buck v. Bell de 1927, expresó con frialdad la muy conocida observación: “Es mejor para todo el mundo que en vez de esperar para ejecutar a hijos degenerados por un crimen que hayan cometido, la sociedad puede impedir que los que sean manifiestamente ineptos se propaguen. El principio que sustenta la vacunación obligatoria es lo bastante amplio como para incluir el cortar las trompas de Falopio… Tres generaciones de imbéciles es suficiente.”


A raíz de esa sentencia, el Estado de Virginia siguió adelante con la esterilización de Carrie Buck, a quien se le consideró “mentalmente débil”. Virginia había llegado tarde, ya que ese estado había aprobado la ley de esterilización obligatoria en 1924, pero el Estado de Indiana había comenzado esta tendencia en 1907, seguido por otros 32 estados.

En Alemania, los nazis tomaron nota de la campaña de esterilización de EEUU y comenzaron su propio programa esterilizando a matrimonios que tenían “defectos” notables, para que no pudieran transmitir esas características a los hijos. Rápidamente esta situación evolucionó hasta llegar a la práctica de la eutanasia de los enfermos mentales y de las personas con incapacidades. Patricia Heberer, una historiadora del Museo para la Memoria del Holocausto de EEUU, observó en su crónica cómo “la campaña de eutanasia a gran escala precedió la Solución Final [la matanza de 6 millones de judíos] dos años antes.” Durante su presentación, señaló que llegó el momento en que el 45% de los médicos alemanes eran miembros del Partido Nazi.


“Comenzaron con los niños y los recién nacidos incapacitados y lo extendieron hasta los de 17 años de edad”, dijo la experta. Poco después, el programa T-4, que se llevó a cabo de 1939 a 1945, mató de 200,000 a 250,000 personas consideradas “ineptas”. Ello fue aparte de los millones de judíos asesinados en los campos de muerte. Cuando los soldados de EEUU llegaron a un sanatorio de Alemania dos semanas después del fin de la guerra en mayo de 1945, encontraron que había médicos y enfermeras que todavía estaban muy ocupados matando a “cualquiera que ya no era útil”, incluyendo soldados alemanes que estaban heridos.

Los avances científicos son una espada de dos filos, como observó C.S. Lewis. A medida que los científicos puedan hacer más cosas con la ingeniería genética, aumentará la tentación de manipular la vida humana. Ya nos encontramos bastante lejos en esa autopista

El lunes 24 de enero (2011), la Marcha por la Vida en EEUU lamentó el aniversario número 38 de la sentencia Roe v. Wade (del 22 de enero de 1973), del Tribunal Supremo, que abrió la puerta a 52 millones de abortos de niños no nacidos hasta la fecha.

Muchos sobrevivientes del Holocausto resienten la comparación del aborto legal con sus propios horrores que no conocieron mitigación alguna. Soy consciente de sus sentimientos. Sin embargo, C.S. Lewis nos puso sobre aviso acerca de los peligros mortales de la soberbia desenfrenada del hombre, la cual, se pone en práctica donde quiera que a los seres humanos se les trata como algo desechable.


El Profesor James Giordano, del Instituto Potomac, dio la conferencia de apertura del seminario del 14 de enero (2011), con la observación de que, en términos de la investigación científica, los 90 fue “la década del cerebro, los 2,000 fue la década de la mente y los 2,010 fue la década del control del dolor”.


¿Cuán lejos llegaremos en cuanto a erradicar el dolor y aumentar el placer? A medida que nos aproximamos al “mundo feliz” de seres humanos fruto de la ingeniería en una nación de aborto a petición, cada “avance” debe ser sopesado en cuanto a cómo afectará al débil e indefenso entre nosotros.

Siendo un cristiano declarado, C.S. Lewis halló esperanza en el amor natural, dado por Dios, que todavía gobierna en el mundo: “Tenemos mucho que agradecer a la benéfica obstinación de las madres verdaderas, las enfermeras verdaderas y, sobre todo, los niños verdaderos, por preservar a la raza humana en la sensatez que todavía posee.”

En Deuteronomio 30:19, Moisés transmite la voluntad de Dios: “He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición, por lo tanto, escoge la vida, para que tú y tu descendencia puedan vivir.”

Es necesario que la ley refleje el orden moral inspirado por Dios. Thomas Jefferson no pensó solamente que “todos los hombres han sido dotados por su Creador” con el derecho a la vida, sino que también le dio la primera prioridad entre los “derechos inalienables” del hombre. “El cuidado de la vida humana y la felicidad, y no su destrucción, es el primer y único objeto legítimo del buen gobierno.”


Fuente: Robert Knight (R.Knight@crministries.org), “When science goes mad. Just because we can doesn't mean we should,” Washington Times, January 24, 2010, http://www.washingtontimes.com/news/2011/jan/21/when-science-goes-mad/. Robert Knight es un autor que escribe para los Coral Ridge Ministries y un miembro de alto nivel de la American Civil Rights Union.

Friday, February 18, 2011

RECOMENDACIONES CUIDADOS PALIATIVOS

El impulso a los cuidados paliativos y la posibilidad de que los cuidadores de un enfermo terminal disfruten de una baja laboral son algunas de las recomendaciones que la Organización Médica Colegial y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos hacen al anunciado proyecto de ley de “muerte digna” impulsado por el Ministerio de Sanidad español.

En opinión de los médicos españoles esta ley representa una oportunidad para “impulsar la divulgación social de los cuidados paliativos y de la solidaridad con el que sufre”, porque “los cuidados paliativos no pueden considerarse como un privilegio sino como un derecho de todos los ciudadanos”.

Entre las doce recomendaciones que hacen estas dos organizaciones médicas figura que esta norma legal se denomine “Ley de calidad en la atención al final de la vida”, ya que “los términos inicialmente empleados (‘muerte digna’ y ‘morir con dignidad’) tienen significados diversos y a veces contrapuestos, lo cual puede inducir a confusión”. De hecho, organizaciones pro eutanasia los utilizan para justificar la anticipación provocada de la muerte.

Piden desarrollar los cuidados paliativos al final de la vida y que todos los médicos reciban formación de este tipo en los estudios de Medicina

Las organizaciones médicas proponen que los cuidados paliativos sean “una competencia básica de todos los profesionales sanitarios, con independencia de su especialidad”. Para ello, consideran “trascendental que la nueva ley establezca la obligatoriedad de la formación en cuidados paliativos en los estudios universitarios, impartida por profesionales con experiencia clínica en esta área asistencial”. En la actualidad, no son estudios obligatorios en las Facultades de Medicina y no todas los ofrecen.

Piden también simplificar la prescripción de fármacos derivados de la morfina para tratar el dolor. En vez de la actual “receta de estupefacientes”, que solo pueden facilitar determinados médicos, sugieren “un sistema más sencillo de registro que facilite el necesario control”.

Para que los pacientes en situación terminal puedan beneficiarse de las prestaciones de la Ley de Dependencia, solicitan un “procedimiento de acceso urgente, pero limitado en el tiempo a un máximo de seis meses”.

La nueva ley debería prever “un equivalente a la baja laboral para el familiar cuidador que facilite la atención del enfermo en el propio domicilio”. Esto supondría un ahorro económico respecto a las estancias hospitalarias, así como una mayor calidad de vida para el paciente.

Recomiendan que la ley no utilice el término “muerte digna” porque puede inducir a confusión

Al ser un derecho de todos, mantiene que la ley “debe contemplar que los niños y los adultos con enfermedades no oncológicas accedan a la medicina paliativa en las mismas condiciones que los pacientes con cáncer”.

También piden que “se garantice el acceso equitativo a unos cuidados paliativos de calidad en todas las Comunidades Autónomas”, ya que actualmente hay mucha disparidad de recursos. Igualmente recomiendan “la creación de equipos de profesionales con formación avanzada y un perfil específico para esta atención”.

Los médicos dan a entender que la nueva ley no debería significar un cambio en las normas deontológicas de la medicina. Por ello defienden que “la nueva ley debe promover el respeto de la buena práctica médica y de los códigos de deontología de las profesiones sanitarias”.

Sunday, February 06, 2011

INDIVIDUALISMO

¿Ha aumentado la indiferencia, la insensibilidad, la apatía, ante los sufrimientos y las necesidades de quienes viven cerca y de quienes viven lejos? No es fácil dar una respuesta, pues junto a personas con actitudes de individualismo encontramos a otras personas buenas, dispuestas a quebrarse la espalda y a mancharse las manos para ayudar a otros.

Pero sí podemos decir que la indiferencia avanza en el mundo, en las familias, en los corazones, cuando dejamos que el individualismo, el miedo, las prisas, la superficialidad o la avaricia entren en el alma y lleguen a convertirse en el criterio último de lo que hacemos o de lo que dejamos de hacer.

No toda inacción se produce por culpa del individualismo. Vivimos en sociedades complejas, con muchas reglas, con muchas inferencias.

Si hay un grave accidente de carretera, detenerse y atender a los heridos puede traer, sin que lo queramos, serios problemas legales. Si ha comenzado un incendio cerca de casa, muchos piensan que es más eficaz y menos peligroso llamar a los bomberos en vez de acercarse para rescatar a quien haya quedado atrapado por las llamas. Si se produce un robo, ¿no son las mismas autoridades quienes piden que no afrontemos sin armas a quien lleva un cuchillo entre sus manos?

Por múltiples causas

Pero fuera de situaciones extremas como las anteriores, puede ocurrir que la indiferencia camine a nuestro lado. Si estamos sentados en su lugar público, no reaccionamos al ver junto a nosotros a una persona mayor a la que le vendría muy bien ocupar nuestro lugar. Si nos avisan que un familiar no muy cercano ha sido ingresado en el hospital, existe el peligro de encerrarnos en la propia concha y encontrar mil excusas para no ir a visitarle, cuando realmente lo que deseamos es seguir ganando puntos en un juego electrónico o ver cómo termina un famoso culebrón televisivo.

En los ejemplos apenas mencionados somos capaces de percibir la necesidad ajena, pero la pereza y el individualismo nos hacen mirar a otro lado. La situación resulta más grave cuando no somos capaces de darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, porque estamos absortos por los mensajes en el móvil, por el libro de lectura, por las noticias de internet o por la música que aturde nuestros oídos. Entonces ni siquiera tenemos necesidad de inventar excusas para no atender a quien lo necesita...

Es cierto que la vida moderna nos ofrece muchos estímulos y nos ata a muchas necesidades. Los progresos tecnológicos, bien usados, deberían potenciarnos, abrirnos a más opciones de bien y de solidaridad. Si, por el contrario, hemos convertido la situación de tener más en motivo para ayudar menos y para encerrarnos en nosotros mismos, ¿no significa que hemos achatado gravemente una dimensión fundamental de la vida humana?

El ejemplo y el individualismo

Cada hombre, cada mujer, existe gracias al amor y a la entrega de otros. Familiares, amigos, educadores, trabajadores en tantos lugares de la ciudad o del campo, nos ayudaron en cientos de situaciones, nos levantaron tras una caída, nos curaron, nos animaron, nos enseñaron a vivir.

El ejemplo que nos han dejado (y que nos siguen dejando tantas personas buenas) sirve de estímulo para romper el cerco del individualismo y para reconocer que estamos hechos no sólo para disfrutar de aquellas cosas que nos agradan, sino también (y quizá sobre todo) para poner nuestras cualidades, nuestras posesiones y, sobre todo, nuestro corazón y nuestro tiempo, para ayudar y servir a otros.

Primero, a los más cercanos: no hay verdadero amor si no somos capaces de dejar el sofá a otro miembro de la familia. Luego, a quienes, en la misma ciudad, o quizá incluso lejos, esperan que alguien les lleve medicinas, ropa, o simplemente les escuche un rato.

El cerco de la indiferencia, la enfermedad del individualismo, empiezan a ser derrotados si dejamos que nuestro corazón se haga magnánimo, abierto, disponible a otros. El mundo es más hermoso y habitable cuando, sinceramente, cada uno da lo mejor de sí mismo para servir a los demás.

Remitido por un lector

Sunday, January 09, 2011

EL NEGOCIO DE FETOS ABORTADOS

Un páncreas que proviene de un feto de más de ocho semanas cuesta 100 dólares, 75 dólares si el feto tenía menos de 8 semanas. Las orejas y los ojos pueden ir de 50 a 75 euros y elcerebro es lo más caro, 999 dólares si proviene de un feto de menos de 8 semanas, pero si está visiblemente dañado tiene undescuento del 30%.

El pulmón y el corazón, en bloque vale 150 dólares y uncadáver embrionario intacto de menos de 8 semanas cuesta 400 dólares, 600 si es mayor. La sangre del cordón umbilical sale a125 dólares, la columna vertebral a 150 dólares y la médulaespinal cotiza a 325 dólares. ¡Ah!, si compra extremidades, está obligado a adquirir el par como mínimo.
Aunque este lenguaje pueda parecer muy duro, no se trata del listado de precios de una tienda de despojos del mercado de la esquina. No se llamen a engaño, es el precio que pagan centros de investigación biotecnológica a las clínicas abortistas de Estados Unidos y Canadá para investigar con los restos de los niños abortados.
Las clínicas abortivas de Estados Unidos comercializan con los restos de los fetos abortados en sus salas. ¿Y quién quiere comprar esos restos de piel, orejas, ojos, hígados, páncreas…? Pues la investigación médica actual se ha convertido en una fuente de negocio ‘extra’ para los abortorios que hacen negocio sesgando vidas y luego las venden a través de unos precios estipulados y fijados.
Es lo que ha afirmado la doctora Theresa Deisher en un discurso pronunciado el pasado 10 de diciembre en Washington, DC. Deisher es fisióloga molecular y celular, y su trabajo está reconocido internacionalmente como experta en medicina regenerativa.
La científica constata que a lo largo de la Historia cuando el hombre ha querido explotar a otros hombres, “lo que primero tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de pensar sobre ellos y, por supuesto, luego en realidad tenemos que deshumanizarlos, y por lo general hacemos eso negándoles el alma. En consecuencia, en realidad ellos no son humanos como el resto de nosotros”.
Fetos: mientras más maduros, más valiosos
Deisher explicó en la conferencia ‘Cincuenta años de la píldora’, organizada por Vida Humana Internacional de Estados Unidos que es, precisamente, el escenario con las vidas humanas más pequeñas en la investigación médica de actual –y no sólo embriones, sino niños no nacidos de todos los trimestres– cuyas partes corporales se vuelven más valiosos a medida que maduran.
La experta en fisiología constató que un reciente artículo hizo público que la Universidad de Washington completó más de 4.400 solicitudes de partes frescas de cuerpos fetales a partir de tejidos fetales con el propósito de desarrollar investigación biomédica en el 2009. Esta revelación significó la primera vez que se descubrieron las cifras concretas de esos pedidos.
“Estas peticiones tienen que ser aprobadas por una junta de revisión institucional, por eso pienso que lo están evaluando éticamente, porque la junta revisó previamente el uso que se hace de esto”, dijo Deisher. Además, la experta se hizo la siguiente pregunta: “¿Piensan ustedes que esa relación podría tener que ver con médicos alentando abortos?”. La doctora ha estimado que en Estados Unidos podría haber hasta un millón ochocientos setenta mil de esas transacciones en las que los científicos amparados en sus instituciones piden partes de los cuerpos abortados.
La científica también explicó que en internet sus propios colegas intercambian información sobre cuándo el órgano humano de un feto está en mejor estado para ser utilizado. Por ejemplo, el mejor tejido de corazón se obtiene de un niño de 22 semanas de gestación.
Deisher ha explicado que, además, los cuerpos no solo se destinan a investigación, sino que son utilizados “no sólo como herramientas de investigación biomédica, sino como terapias médicas reales”. La doctora explicó que “los fetos de 12, 14, 16 y 18 semanas de gestación son triturados y sus células se implantan en personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares o la enfermedad de Parkinson”.
Deisher lamentó dicha comercialización que achaca en parte a la tendencia de ver a los niños que van a nacer como “una opción más que una bendición”, debido a la tecnología de control de la fertilidad y la natalidad.
“A partir de esa forma de interpretar la gestación, es muy fácil empezar a observar a los niños como una cosa material, un coche nuevo o una mansión, una mercancía”, concluyó.
Deisher es miembro de la Administración y Directora de Investigación y Desarrollo en Biotecnología MAV, tiene varios años de experiencia a su espalda como científica comercial en compañías farmacéuticas líderes. Su trabajo ha llevado a decenas de sensacionales avances médicos que han sido patentados.
El tráfico de órganos humanos, legalizado
En Estados Unidos, se trasladan cada día cuidadosamente paquetes de restos humanos de fetos para ser utilizados por parte del gobierno, universidades, laboratorios farmacéuticos y otros laboratorios de biotecnología, según explica el portal de noticias Notifam.
En la actualidad estos restos se han convertido en un artículo de consumo indispensable para muchos investigadores y científicos de Estados Unidos, y una exportación lucrativa de las clínicas de aborto de Estados Unidos. En el documento adjunto se pueden observar la relación de precios de partes de cuerpos fetales que aporta Campaña de la Coalición Vida (Campaign Life Coalition, en inglés).
James Hughes, de la estadounidense Campaña de la Coalición Vida ha exigido que cese el comercio de partes del cuerpo de bebés abortados. Estas partes a menudo cruzan la frontera de Canadá a Estados Unidos, son órganos obtenidos a través del aborto y con los que “los especuladores de la miseria humana” han encontrado “un ‘producto’ para hacer el comercio espeluznante del aborto aún más rentable”, afirma Hughes.
La Campaña de la Coalición Vida se preguntaba ya el 24 de agosto de 1999 si la sociedad sabe que no hay ley que regule este hecho, tan sólo “hay que cumplir las directrices referentes a la recogida de tejido fetal”.
“Existe una moratoria que afecta a la investigación en Canadá, pero en Estados Unidos Bill Clinton, en uno de sus primeros actos como presidente, eliminó todas las restricciones”, concluye Hughes.

Wednesday, January 05, 2011

QUE VALORAMOS?

Antoni Pedragosa
Valorar lo que realmente lo merece
Cuando admiramos lo que no es admirable, se pone de manifiesto la mala educación de nuestros sentimientos

Sorprende ver con qué facilidad admiramos lo que no es admirable. Cuántas veces admiramos a personas que no merecen tal admiración: personas cuya imagen se ha hinchado por la fama mediática; artistas famosos de vida dudosa; multimillonarios cuya fortuna se ha hecho sin respetar los derechos de las personas.

Llegó a mis manos un libreto editado por una agencia de viajes, y en la página que describía unos circuitos por los Estados Unidos incluía una visita exterior a las fincas de los "supermillonarios". Uno se pregunta: ¿Qué se pretendía con esas visitas?, ¿que la gente se deslumbrara delante de tanta riqueza? Más bien debiera presentarse como algo inconveniente. ¿No sería mejor reflexionar sobre el mal que se le hace al mundo con la fiebre acumulativa de esos ricachones?

Cuando admiramos lo que no es admirable, se pone de manifiesto la mala educación de nuestros sentimientos. Valoramos la banalidad y la fanfarronada y lo que verdaderamente es admirable se nos pasa por alto.

Hay una gran cantidad de personas que nadie conoce, que no son noticia, que no salen en los periódicos, ni en las revistas, ni en la "tele", pero sus vidas son dignas de admiración. Aquellos voluntarios que sin ánimo de lucro trabajan junto a los más pobres, o aquellas personas consagradas a la atención de los enfermos y sus familias. Desde este espacio, queremos rendir homenaje a todas ellas, pero de una forma especial por las vivencias compartidas, a una religiosa y a su comunidad. La hermana Inocencia, de la Comunidad Carmelita, hace dos meses que terminó su "Santo viaje" por este mundo. Sor Inocencia era pequeña de estatura, pero un auténtico gigante del amor al prójimo, a los enfermos y a sus familias. ¡Cuántas cosas se podrían decir de esta persona, de su trabajo abnegado y silencioso!, pero conviene que lo silencioso no sea silenciado, sino que se conozca, para que sirva de testimonio del extraordinario bien que hay en el mundo. Un bien que como no hace ruido no es noticia.

Si hemos de admirar a alguien que sea a aquellos que están al lado de los que sufren; a aquellos que luchan por un mundo mejor y mas justo; a aquellos que luchan contra la pobreza y el hambre; a aquellos que trabajan para transformar la cultura del tener en la cultura del compartir y del dar, y a todos aquellos que son constructores de paz.

Una sociedad inteligente es aquella que sabe valorar lo que realmente tiene valor. Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños y les acompañaba a hacer deporte veía a padres gritando e insultando como energúmenos, y arengando a sus hijos a la violencia. ¿Qué educación es esa? ¿Qué mundo se construye de esa manera? Urge un cambio de paradigmas.

Reconocer que la felicidad no se consigue jamás con la violencia ni con la acumulación exagerada de bienes. La felicidad es un camino que se construye creando espacios de convivencia, donde el respeto, el amor y la entrega circulan en todas direcciones. Éste es el mensaje de Navidad, ésta es la Buena Nueva, que si se pone en práctica tiene la capacidad de cambiar el mundo.


Monday, January 03, 2011

SER FELIZ

Francisco Rodríguez Barragán
Ser feliz es otra cosa
Creemos que la posesión de esta o aquella cosa nos hará felices, pero apenas la tenemos en nuestras manos ya estamos deseando otra en una carrera sin fin

Al disponerme a relacionar a las personas que debo felicitar por Navidad, he recordado un cuento de Bucay en el que se relata la visita a un cementerio, donde el visitante observa que en todas las lápidas, después del nombre, se indica: “vivió tantos días”, siempre en escaso número. Pensando que se trata de tumbas de bebés, pregunta al guardián del cementerio la causa de tantos niños muertos. El guardián le informa de que no se trata de niños, sino de personas fallecidas a edades más o menos avanzadas, pero que en aquel pueblo, sus habitantes iban anotando cuidadosamente los días de su vida en los que fueron felices. Esos eran los que realmente vivieron, y esos eran los que se grababan en las lápidas de sus tumbas.

Todos los cuentos de Bucay tienen por objeto hacernos pensar sobre algo, en este caso sobre la felicidad. Esa aspiración permanente de toda persona que tratamos de alcanzar, pero se desvanece de inmediato. Creemos que la posesión de esta o aquella cosa nos hará felices, pero apenas la tenemos en nuestras manos ya estamos deseando otra en una carrera sin fin. A veces pensamos que si alcanzamos una determinada posición se verán colmadas nuestras ansias de felicidad, si no la obtenemos nos sentiremos desgraciados, y si la conseguimos el contento por ello nos durará poco, pues seguiremos sintiendo la comezón por alcanzar otras cosas. Cuando pensamos que es una persona la que nos hará felices, podemos desengañarnos rápidamente, pues la pasión de un día se apaga pronto y pensaremos en sustituirla por otra, y luego por otra, hasta el cansancio. Si echamos una mirada a nuestro pasado, sin duda, encontraremos en nuestros recuerdos días, cosas o personas con las que fuimos felices, pero en aquellos momentos no fuimos conscientes de serlo. Aquellos días en los que jugábamos en la placeta con unos juguetes de cartón; aquel verano en la playa; aquel viaje que hicimos para ver a nuestros primos, vistos desde la distancia se nos antojan maravillosos, más aún de lo que en realidad fueron.

Quizá esos días recordados eran los que anotaban los vecinos de aquel pueblo como vividos, pero lo importante es conseguir ser felices en el presente y ser conscientes de que lo somos, porque aceptamos agradecidos cada día de vida; porque el camino que seguimos nos resulta tan apasionante como la meta a la que aspiramos; porque creemos que las cosas que nos ofrecen son caducas y pasajeras y no depende de ellas nuestra felicidad; porque conocemos nuestras limitaciones y desde ellas buscamos de verdad, la verdad;porque hemos comprendido que el secreto del amor es sentir la satisfacción de amar, de buscar activamente el bien de quien amamos; porque vivimos en la esperanza de que no todo termina con la muerte y que las víctimas y los verdugos no pueden tener un mismo destino. Mucho menos podemos pensar que corresponde al Estado hacernos felices, a pesar de que hablen constantemente del Estado de bienestar. El Estado carece de medios para hacernos felices, pero puede hacernos desgraciados, tiene la obligación de velar por nuestra libertad y nuestros derechos, y de disminuir en lo posible el sufrimiento de los desfavorecidos. Si los gobernantes nos dicen que quieren que gocemos de todos los placeres, desconfiemos radicalmente, lo que pretenden es manipularnos en su propio beneficio.

Un año más vamos a intercambiar felicidades, pero ¿de qué felicidad hablamos?

Tuesday, December 28, 2010

MEDICINA PRENATAL

Un grupo de profesionales sanitarios franceses ha hecho un llamamiento contra la deriva eugenésica que supone la detección generalizada del síndrome de Down a través del diagnóstico prenatal.

Este grupo de ginecólogos, ecografistas, comadronas, enfermeras –157 en total, por el momento– ha creado un “Comité para salvaguardar la medicina prenatal”, según informa el diario La Croix (cfr. www.la-croix.com). Consideran necesario un debate a fondo con vistas a la revisión de la ley de bioética, planteada para el año próximo.

Algunos profesores conocidos, como Israel Nisand, Didier Sicard o Jean-François Mattei, habían denunciado en Francia el riesgo eugenésico derivado de la generalización, desde 1997, de la revisión prenatal de la posible trisomía 21, para detectar el síndrome de Down. Los resultados han sido que el 96% de las mujeres optan por interrumpir el embarazo cuando el bebé presenta esa anomalía genética. La cifra coincide con la que se daba en España en 2009: 95%

Se acentúa la utilización del diagnóstico prenatal para cribar y no para curar

Ahora, los miembros de este comité piden una reforma radical, porque la detección del posible handicap se está convirtiendo en una práctica eugenésica, en flagrante contradicción con el artículo 16-4 del Código Civil, que prohíbe "toda práctica eugenésica dirigida a la organización y la selección de las personas".

Dar una información más equilibrada a las familias

A su juicio, se ha llegado a una situación éticamente inadmisible, opresiva para las mujeres, coactiva para los profesionales, empobrecedora de la medicina prenatal y muy gravosa para el sistema público de sanidad. El tiempo de reflexión para las mujeres es muy reducido, se lamenta el doctor Patrick Leblanc, ginecólogo del hospital de Béziers, coordinador del comité recién fundado. Por su parte, los médicos se encuentran sometidos a una creciente presión social. Influye mucho también el temor a posibles demandas jurídicas en caso de nacimiento de un bebé con deficiencias genéticas.

Los médicos consideran indispensable recuperar la libertad de prescribir las pruebas de diagnóstico, en vez de proponerlas por sistema

En cuanto a la revisión de la ley sobre la bioética, que se discutirá a partir del 8 de febrero en la Asamblea Nacional, el comité exige un debate a fondo. Propone la obligación de facilitar una "información equilibrada" a las mujeres, así como contar con la participación de las familias y las asociaciones de afectados por la trisomía 21, que "podrán dar testimonio de (...) la dimensión positiva de su existencia".

De hecho, la experiencia muestra que las personas con síndrome de Down tienen, junto a sus limitaciones, indudables capacidades y no pocas virtudes, que suelen subrayarse en las campañas de las instituciones que se dedican a su formación y a promover su integración laboral. Además, los programas de atención y estimulación temprana mejoran considerablemente sus habilidades, y los avances médicos les proporcionan una vida más larga y más sana. También en Francia, hace un par de años, se difundía una campaña sobre el empleo de personas discapacitadas, que recurría a la imagen de una chica con síndrome de Down; el eslogan era “Liberté, egalité, handicap”, y añadía: “La fraternidad es crear en la empresa un vínculo entre nuestras diferencias”

Libertad de prescripción

Por otra parte, los médicos consideran indispensable recuperar la libertad de prescribir las pruebas de diagnóstico, frente a la actual generalización, que implica de hecho proponerlas por sistema a toda embarazada. Tratan de frenar una corriente social que no sólo convierte en derecho el deseo de tener hijos, sino que añade que éstos nazcan sanos. Mientras en la esfera social se habla de integrar diferencias, sin discriminar al distinto, la exclusión prenatal opera en sentido contrario: apartarse de la normalidad genética sería una tara inhumana.

Si esto ocurre en los embarazos ordinarios, el diagnóstico preimplantacional en la fecundación in vitro se presta más aún a prácticas eugenésicas. Dentro de la parquedad informativa con que se llevan estas cuestiones, es sabido que España es el país europeo que más utiliza ese diagnóstico genético previo (2.478 casos anuales, el 37% del total europeo). En España, conforme a la nueva ley del aborto, se puede abortar hasta la semana 22 si existe riesgo de “graves anomalías en el feto”, con un dictamen de dos especialistas. Como el diagnóstico prenatal lleva al aborto por malformaciones, la vida de los discapacitados tendrá cada vez menos valor en la sociedad, según afirmaba con claridad Ana Peláez, que preside desde este año el Comité Internacional de Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad

Un diagnóstico más temprano

La utilización del diagnóstico prenatal para cribar y no para curar se acentúa a medida que mejoran los procedimientos para detectar enfermedades genéticas, sin que exista interés por investigar terapias para afrontarlas. Recientemente se ha anunciado una técnica experimental que con un análisis de sangre de la madre puede detectar cualquier desorden genético en el feto. El procedimiento se basa en el análisis de fragmentos de ADN del feto presentes en la sangre de la madre.

El test puede realizarse a las ocho semanas de embarazo, mientras que los diagnósticos actuales se realizan a partir de las 15 semanas. El nuevo test eliminaría los riesgos del análisis por amniocentesis, que exige tomar una muestra del líquido amniótico mediante una aguja y que provoca la pérdida del feto en el 1% de los casos.

Dennis Lo, de la Universidad China de Hong Kong, que ha dirigido el equipo que ha desarrollado el test de “Non-invasive prenatal diagnosis” (NIPD), dice que elimina los peligros de la amniocentesis.

De todos modos, por ahora solo se ha realizado una vez, y a un coste astronómico de 125.000 libras. El profesor Lo espera que el coste baje a menos de 1.000 libras dentro de cinco años, plazo necesario para que sea aprobado y esté ampliamente disponible.

Thursday, December 16, 2010

SELECCION ESPERMATOZOIDES

“Los métodos actuales de selección espermática para conseguir un embrión de buena calidad ofrecen una tasa de eficacia de más del 40% y además, tienen un bajo impacto sobre la calidad del ADN”. Así lo explicó el doctor Jaime Gosálvez, catedrático de Genética de la Universidad Autónoma de Madrid, en el marco del IV Simposio Internacional de Reproducción Asistida, que se celebra en Madrid.
Las técnicas de selección de espermatozoides se basan en criterios subjetivos sobre su morfología, estado de maduración, movilidad y calidad de la molécula de ADN. “Son una gran esperanza para parejas que llevan años en tratamiento, ya que al descartar los espermatozoides con defectos de ADN se reducen las posibilidades de utilizar aquellos con defectos genéticos, es decir, se aumenta así la posibilidad de llevar un embarazo a término”, explica.
Actualmente, existen numerosas técnicas de selección espermática en las unidades de reproducción asistida. “Incluyen desde modelos basados en rescatar aquellos espermatozoides que ‘nadan mejor’ en un medio artificial, a otras que se basan en la capacidad diferencial que tienen los espermatozoides de depositarse en estratos diferentes tras una centrifugación realizada también en un medio artificial”, apunta el experto.
Para garantizar que los espermatozoides que se van a elegir son óptimos, “se realizan otras acciones mucho más selectivas tales como reacciones específicas con anticuerpos para eliminar el daño en el ADN, selección por presencia de actividades enzimáticas tales como la hialuronidasa o selección por criterios morfológicos utilizando microscopía de alta o baja resolución o bien de refrigencia”, explica.
Segunda eyaculación, espermatozoides de mejor calidad
En las últimas investigaciones, según explica el experto, han descubierto que “los espermatozoides seleccionados tras la segunda eyaculación son de mejor calidad seminal que en la primera, ya que hemos comprobado que la cantidad de ADN dañado en la segunda recogida puede llegar a ser cuatro veces inferior a la del primer eyaculado”.
El análisis de la calidad de la molécula de ADN sólo se podía realizar con concentraciones muy altas de espermatozoides, pero las nuevas técnicas permiten hacerlo con cantidades menores. “Ello hace que esta metodología esté especialmente indicada en el caso de varones cuya calidad o cantidad seminal es deficiente o en aquellos que por diversas causas tienen problemas de eyaculación”, detalla el experto.
Sin embargo, “cuando comprobamos que no hay más remedio, que todos los espermatozoides están dañados, el paciente debe acudir a bancos de semen. Lógicamente este es el último recurso, pues la mayor parte de las parejas que acuden a un centro de reproducción asistida quieren tener un hijo biológico”, matiza.

ALTERNATIVAS A LA AMNIOCENTESIS

La Unión Europea ha financiado con un millón de euros, a través de su VII Programa Marco, la creación de una red de investigación internacional que tiene como objetivo lograr la identificación de nuevos biomarcadores de anomalías fetales con métodos no invasivos, como por ejemplo, un análisis de sangre.
“En la actualidad existe un gran debate en la propia sociedad, acerca del uso de la amniocentesis y es innegable que una parte de la población muestra reticencias a su empleo para el diagnóstico prenatal”, señala José Luis Castrillo, codirector y cofundador de Genetadi, empresa biotecnológica especializada en diagnóstico genético humano y ubicada en Bizkaia, que forma parte del proyecto, donde participan equipos de Reino Unido y México.
“Los métodos moleculares de cribado genético prenatal no-invasivo únicamente alcanzan un 80% de sensibilidad; a su vez, con el método actual (triple marcador bioquímico fetal) llegamos hasta el 97%, todavía por debajo del 99% de sensibilidad que es considerado como el umbral óptimo. Por ello, es necesario seguir trabajando en la identificación de mejores marcadores sanguíneos no invasivos, que presenten un grado de sensibilidad prenatal mayor que el actual. Todavía estamos lejos de alcanzar los niveles de precisión que se consiguen con una amniocentesis, que es superior al 99,9%”, recuerda el experto.
“Creemos que esta nueva red colaborativa y el intercambio de información que va a llevar aparejado podrá aportar nuevas soluciones para la identificación de marcadores no invasivos de anomalías fetales”, explica.
Los nuevos biomarcadores deberían ser capaces de “identificar la presencia en el feto de anomalías cromosómicas (como los síndromes de Down, Turner o Patau), e idealmente otros desórdenes mendelianos (fibrosis quística, síndromes X-Frágil, etc.) y otras malformaciones poligénicas o multifactoriales, tales como la anencefalia, espina bífida o defectos cardiacos, aunque”, reconoce, “es un objetivo a más largo plazo”.
Respuestas a distintos escenarios
Desde el punto de vista clínico, este proyecto va encaminado a ofrecer respuestas frente a escenarios como, por ejemplo, “¿cómo se gestiona una situación en la que se obtiene un diagnóstico normal a través de las pruebas estándar de cribado prenatal no invasivas y, sin embargo, debido a la menor sensibilidad de estos análisis, nace un niño con síndrome de Down?”.
“El objetivo final del proyecto no es sólo la generación de un test diagnóstico que se pueda comercializar de manera masiva y asequible, sino que también, al ser un proyecto financiado por la Unión Europea, es necesario que exista una transferencia de conocimiento, en el que se colabore mediante un intercambio de protocolos y de formación dentro de la red”, indica Castrillo.
Además de la empresa vasca, en el proyecto participan el Departamento de Proteómica de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, el Instituto Nacional de Pediatría de México (INP) y el Instituto Nacional de Perinatología de México (INPER).

Sunday, November 07, 2010

CELULAS MADRE SIN RIESGOS

Hace tres años, el descubrimiento de Yamanaka, que transformó células adultas en células madre como las embrionarias, suscitó grandes esperanzas. Pero el camino al uso médico de las células madre inducidas estaba cerrado por un obstáculo: el modo de obtenerlas las hace peligrosas. Ahora, unos investigadores de Harvard han encontrado un método que elimina el riesgo.

Un equipo del Harvard Stem Cell Institute dirigido por el Prof. Derrick Rossi ha publicado un experimento que puede permitir el uso terapéutico de las células madre pluripotentes inducidas o iPS (Cell Stem Cell, 30-09-2010).

Las células iPS, a diferencia de las células madre adultas, que son multipotentes (pueden diferenciarse en células de algunos tejidos), tienen la misma potencialidad que las embrionarias; pero proceden de células diferenciadas de un organismo adulto. Por eso se puede sacarlas del mismo paciente y usarlas para regenerar un tejido sin riesgo de rechazo por incompatibilidad genética. Para lograr lo mismo con células embrionarias habría que recurrir a la clonación, y esto, más la escasez de “materia prima” –óvulos humanos– y la dificultad para dominar la diferenciación y proliferación de tales células, ha impedido hasta ahora que se usen en medicina.

La reprogramación de células mediante ARN promete dar células madre para regenerar tejidos hechas a la medida del paciente y de la enfermedad

Las células iPS fueron obtenidas por primera vez hace tres años por el Prof. Shinya Yamanaka. Pero las esperanzas terapéuticas creadas por el descubrimiento han seguido congeladas por los riesgos que entrañan estas células a causa del modo en que se producen. Yamanaka halló los cuatro genes que determina la pluripotencialidad, y consiguió reprogramar células adultas y convertirlas en iPS al insertarlos en el genoma de células adultas empleando virus como vectores. Ahí está el problema: es probable que la contaminación con ADN vírico acabe provocando cáncer, y la alteración del genoma de las células receptoras puede cambiar sus propiedades o causar efectos imprevisibles.

De ahí que desde el hallazgo de Yamanaka se busquen métodos de producir células iPS sin esos peligros, que las invalidan para la aplicación en medicina. Se ha tratado de eliminar los restos de ADN vírico, o de reprogramar células metiendo las proteínas de las pluripotentes en vez de los genes para sintetizarlas. Pero ninguno de estos experimentos ha alcanzado un avance decisivo. En cambio, el procedimiento inventado por Derrick y su equipo parece eliminar los riesgos y tiene dos ventajas adicionales.

La terapia es el mensaje

Los investigadores de Harvard tomaron células humanas de la piel y las convirtieron en pluripotentes reprogramándolas con ácido ribonucleico mensajero (ARNm). De estas células madre –que dieron en llamar RiPS– obtuvieron luego células musculares haciéndolas diferenciarse también con ARNm. Por tanto, el método promete dar células para regenerar tejidos hechas a la medida del paciente –llevan su genoma– y de la enfermedad –se pueden obtener del tejido que se necesite–.

El nuevo método para producir células madre inducidas evita los peligros de usar virus y tiene un rendimiento mucho mayor

La clave es el ARNm, compuesto que interviene en la síntesis de proteínas dentro de las células a partir de los genes. Las instrucciones para producir una proteína están en el ADN, y se transcriben a un fragmento de ARNm. En efecto, la secuencia de bases nitrogenadas (las “letras” del genoma) en la cadena de ARNm replica la de la porción transcrita de ADN. El ARNm lleva el mensaje desde el interior del núcleo celular a los ribosomas, en el citoplasma, y allí el ARN de transferencia (ARNt) lo traduce en la secuencia de aminoácidos correspondiente a la de bases. La secuencia de aminoácidos es la proteína.

El método Yamanaka da células madre porque los cuatro genes introducidos mediante virus empiezan a expresarse, con intervención del ARNm, en las proteínas que hacen pluripotente a una célula. El método Rossi surte el mismo efecto saltándose la transcripción de ADN a ARNm, pues empieza por el ARNm que lleva las instrucciones para sintetizar las proteínas de la pluripotencialidad. Ese ARNm, creado en laboratorio, no altera el genoma de la célula receptora, ni introduce porciones de genoma extraño, como el del virus portador que se usa en el otro método. Por tanto, no tiene riesgos, y las células RiPS así obtenidas son más semejantes que las iPS a las células madre embrionarias, según los autores del estudio. Cabe suponer, entonces, que son más fiables y eficaces.

Además, el nuevo procedimiento tiene un rendimiento mucho mayor. Con vectores víricos se conseguía reprogramar entre una de cien mil y una de diez mil células adultas iniciales. Con ARNm la productividad es del 1-4%.

El propio Yamanaka ha dicho que hasta ahora no se tenía un método seguro para obtener células iPS con utilidad terapéutica, y que el de Rossi y sus colaboradores puede ser el adecuado (cfr. The Washington Post, 29-09-2010).

Células a medida

La primera ventaja adicional del procedimiento es que permite dominar la diferenciación de las células madre para que se transformen en células del tipo que haga falta en cada caso. Ahora, la diferenciación se intenta dirigir controlando cuidadosamente el medio de cultivo. Lo mismo, con más seguridad, se podría conseguir con ARNm sintético, como indica la conversión de RiPS en células musculares en el laboratorio de Rossi. Haría falta identificar los factores por los que una célula madre se hace neurona dopaminérgica, o pancreática productora de insulina, etc. (ya se conocen en algunos casos), e introducirlos con ARNm.

La segunda ventaja es un hallazgo que puede facilitar también otras terapias, sin células madre. Rossi y su equipo no fueron los únicos, dice él mismo, que tuvieron la idea de usar ARN para reprogramar células; han sido los primeros en encontrar una manera de que salga bien. La dificultad estaba en que las células no toleran la entrada de ARN extraño, que suele ser señal de infección por virus. Intentan impedir que se multiplique destruyéndolo o, en último caso, provocando su propia muerte. En el laboratorio de Rossi descubrieron cómo modificar el ARNm para que no desencadenara reacción adversa en las células.

Así, los investigadores han conseguido que su ARNm sintético induzca la expresión de determinadas proteínas durante días y aun semanas. Lo mismo podría aprovecharse para tratar a pacientes con deficiencias de proteínas.

Naturalmente, aunque nada se tuerza, todavía faltan años de investigar y experimentar con las RiPS. Pero es la primera vez que se ve un camino claro para llegar a aplicaciones terapéuticas de células madre inducidas.