Thursday, March 10, 2011

IGLESIA Y ABORTO

IGLESIA Y ABORTO.

Autores.

José María Amenós Vidal. Psicólogo Clínico y Social (docencia e investigación desde 1984) por la Universidad Central de Barcelona (España).

Carmen Martínez Ibáñez. Diseño Gráfico y Bellas Artes por la Universidad Central de Barcelona (España).

Alberto Monteiro. Coordinador General de los grupos provida (Brasil).

Sumario.

Llevamos tiempo explicando a la luz del magisterio pontificio la complejidad de la situación que atraviesa la iglesia española contra el aborto, razón por la cual ACA - Prensa Católica ha estimado oportuno la publicación de varios especiales.

29/10/10. Iglesia, aborto y ecologismo en España.

- La excomunión es el modo de extirpar el cáncer del aborto que se extiende por la iglesia.

- Normas de conducta y libertad de conciencia ante la ley del aborto en España.

- De la excomunión de José María Soler, Abad de Montserrat.

- Sobre el ecologismo más radical.

- Sobre el nombramiento de la actual Ministra de Medio Ambiente ...

- La negligencia y no el radicalismo político es la causa de los desastres ecológicos.

4/11/10. Apoyemos al Papa : pide la excomunión de los abortistas.

4/1/11. La encrucijada católica en España.

20/1/11. Benedicto XVI y la situación de la iglesia española contra el aborto.

- La excomunión de legisladores permitida por derecho canónico.

- CEE : La clara postura de Reig Plà y la ambigüedad de Martínez Camino.

Iglesia, aborto y ecologismo en España.

La excomunión es el modo de extirpar el cáncer del aborto que se extiende por la iglesia.

Más sobre la excomunión y el aborto porque no existe nada más atroz que regular el homicidio de los seres humanos en nombre de la democracia, de lo políticamente correcto, de la legalidad vigente, de los intereses de la clase dirigente que se ha instaurado en la ética de poder, en la mayor y más brutal decadencia de la ideología gobernante que ha corrompido hasta los mismos fundamentos de la sociedad.

Y si nos referimos a José María Soler, Abad de Montserrat, que hasta incluso ha llegado a aceptar la crueldad de regular este genocidio programado, llegamos a la conclusión de que representantes eclesiásticos han sucumbido a esta corrupción moral o espiritual, como un cáncer que hay que extirpar de la iglesia mediante su excomunión para que no se extienda al resto de sus miembros.

Protocolos de terminación de embarazos, aborto, interrupción voluntaria del embarazo, muchos son los modos en que se ha definido el peor y más cruel de los crímenes que se hayan cometido en la historia de la humanidad, porque su verdadero nombre es el asesinato de neonatos, y deberíamos hacer este ejercicio mental cuando los políticos y gobernantes nos intentan convencer de lo contrario al utilizar eufemismos que no se acercan ni por asomo a su tragedia y atrocidad.

Porque la realidad debe remover nuestras conciencias y hacernos pensar que estos términos de sustitución no tienen ya efecto en la Conferencia Episcopal Española, que ha dejado de reaccionar, los obispos españoles se han adormecido y anestesiado ante la barbarie y brutalidad.

Normas de conducta y libertad de conciencia ante la ley del aborto en España.

La puesta en práctica de las normas de conducta relativas a expresar un claro rechazo de la ley Aído en España, ha provocado que muchos profesionales de la salud que se ven obligados a practicar abortos en contra de sus convicciones morales y ante esta situación no les quepa otra actitud que la de oponerse a ellos hasta sus últimas consecuencias.

Es mejor hacer frente a la interposición en los juzgados de instrucción de denuncias civiles, contencioso-administrativas y penales contra médicos, ginecólogos, psicólogos, psiquiatras, enfermeras u otros profesionales sanitarios que se han negado a cumplir con la aplicación de la ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo en su puesto de trabajo, que sucumbir a una ideología de género que pretende imponer unos principios éticos inaceptables que transgreden la libertad de conciencia para cometer un asesinato.

Hay que hacer frente a esta situación, centrando nuestra discusión en los responsables eclesiásticos, es necesario pues ante la disyuntiva de abortar, que a quienes defienden su regulación se les excomulgue, porque es imprescindible que esta reglamentación no se implante en clínicas y hospitales, públicos y privados, que dependen de la iglesia, siendo esta la única solución, y asumiendo la interposición de pleitos y querellas judiciales que puedan prosperar por causa de no acatar dicha ley en su entorno sanitario.

En definitiva, nuestra recomendación es muy clara que cada persona o entidad jurídica responsable del centro de salud, no ceda y radicalice sus posturas aunque ello le suponga represalias de índole judicial por parte del Estado.

La objeción de conciencia a firmar o derivar protocolos de terminación de embarazos.

Proponemos un código de conducta para profesionales de la salud, que en el ejercicio de sus funciones tienen la particular obligación :

1) de no prestar apoyo a la nueva ley de salud sexual y reproductiva que ha entrado en vigor en España con fecha 5 de julio del 2010.

2) de oponerse a firmar cualquier protocolo de terminación de embarazos que dependa de su dictamen profesional.

3) de manifestar su objeción de conciencia a derivar con carácter de urgencia o por vía ordinaria, una solicitud de aborto a otros profesionales, centros públicos y privados de salud ...

De la excomunión de José María Soler, Abad de Montserrat.

Es momento de formular una solicitud a los obispos españoles y de hablar del Abad de Montserrat, José María Soler, que en recientes declaraciones ha llegado a realizar afirmaciones como que es necesario regular el aborto. Y si las reacciones de la Conferencia Episcopal Tarraconense no se han hecho esperar a escasamente un día de que se haya vertido en los medios de comunicación la opinión de esta figura clave en Cataluña, nos detenemos en ambas cuestiones para analizarlas.

Los obispos catalanes en su intento de manifestar cierta oposición a la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo en hospitales como el de la Santa Cruz y San Pablo en Barcelona, que se considera vinculado a los intereses de la iglesia, y en el que ya se han realizado abortos, ha salido al paso diciendo que el derecho a la vida es irrenunciable con el fin de oponerse a su práctica y poner orden en el seno mismo de la iglesia catalana, para evitar la discordia ocasionada con la entrada en vigor el 5 de julio del 2010 de la nueva ley que fue promulgada por el rey Juan Carlos I, y aprobada en el parlamento con los votos en complicidad del PSOE - Partido Socialista Obrero Español y PNV - Partido Nacionalista Vasco mayormente, que en la actualidad han formalizado un pacto de estado para agotar la legislatura.

Si nuestra conciencia propia del ecologismo más radical que defiende el derecho a la vida como innegociable ya nos obligó a exigir a las autoridades eclesiásticas españolas la aplicación del canon 1398 del derecho canónico con el fin de hacer efectiva la excomunión del monarca y los legisladores que llamándose católicos apoyaron la actual despenalización del aborto en España, y que por la falta de determinación de los obispos españoles no se hizo efectiva, ahora debemos pedir que se prive de los sacramentos de comunión y reconciliación a quien considerándose católico y desempeñando el liderazgo espiritual del pueblo cristiano catalán por el puesto que ocupa, se haya atrevido a demandar a la misma jerarquía del clero que se regule el abortismo.

Es por esta razón, que una posición ética y moral inadmisible en cualquier sacerdote, religioso, seglar o laico que manifieste desobediencia al magisterio en materia de asunto tan grave, solamente puede tener como respuesta su excomunión.

Le recomendamos que para entender nuestra posición, lea las destacadas reflexiones sobre el ecologismo más radical entre otros artículos, y si aún le queda tiempo para profundizar en este pensamiento, conozca toda la verdad sobre el nombramiento de la actual Ministra de Medio Ambiente ...

Sobre el ecologismo más radical.

El derecho a la vida es innegociable.

Creemos necesario constatar que el ecologismo político que hoy en día se defiende en el Parlamento Europeo, y especialmente en España, por el grupo parlamentario IU - ICV (Izquierda Unida - Iniciativa por Cataluña - Los Verdes), así como en otros países europeos, que tiende desde hace 25 años hacia posturas ideológicas y radicales propias del antiguo régimen comunista, especialmente por sostener posturas irreconciliables como el aborto y eutanasia, con el fin de ganar votos en las elecciones y escaños parlamentarios, no son propias del ideario ecologista, que ante todo siempre ha defendido la vida humana.

El interés en asociar los movimientos ecologistas con la subcultura de los grupos anti-globalización, el movimiento "okupa" o anti-sistema, el ecoterrorismo y la nueva era, la subversión e increencia, etc ... no se corresponde con la realidad, solamente responde a intereses que nada tienen que ver con su militancia de base.

Existe una extrema confusión sobre el concepto del militante ecologista, porque su principio más radical siempre ha sido proteger que el derecho a la vida es innegociable, manifestando una incondicional condena de cualquier programa político encaminado a atentar contra el ser humano, y declarando el respeto inalienable de todas aquellas creencias religiosas que tengan por objetivo la salvaguarda de la naturaleza humana y el medio ambiente.

Por esta razón, los ecologistas van más allá que el propio movimiento provida, ya que este último no se atreve en muchas ocasiones, y concretamente el español, a cruzar la frontera o rebasar las líneas directrices que marquen las autoridades eclesiásticas.

En cambio, un ecologista por principios es activista político y no traiciona sus ideas por oportunismos electorales, se atreve a criticar a los mismos obispos españoles cuando no han tenido la valentía de aplicar la ley canónica de excomunión a parlamentarios y gobernantes que se dicen católicos y abortistas, y son capaces de mantenerse inflexibles ante quienes atentan contra la ley natural.

El ecologismo más radical es el único movimiento social que ha sido capaz de defender la vida de los seres humanos hasta sus últimas consecuencias.

Sobre el nombramiento de la actual Ministra de Medio Ambiente ...

El nombramiento de la actual Ministra de Medio Ambiente, por el gobierno de corte socialista, no hace más que demostrar lo que la experiencia nos ha enseñado en 25 años de ecologismo militante, que los comunistas de ayer son los ecologistas del mañana.

Rosa Aguilar antes de afiliarse al PSOE (aunque el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, admita que la nueva ministra accede a su cartera ministerial sin afiliación oficial al Partido Socialista Obrero Español) había militado en las filas de IU - Izquierda Unida, única formación política con grupo parlamentario en coalición con los verdes, pero su espíritu no es el de la militancia ecologista sino que se la debe definir como a una comunista radical, ideología que los partidos verdes han asumido como medio para llegar al poder pero que no responde a los intereses de su base militante de los que no obtienen votos, porque su electorado es comunista.

La época de las disensiones dentro del Movimiento Ecologista de Cataluña empieza en 1986 cuando los escasos votos obtenidos en las elecciones generales lleva a algunos dirigentes de los partidos verdes a obtener réditos electorales junto a las filas comunistas de IC - Iniciativa por Cataluña con el fin de acceder a cargos políticos, y esto mismo, ocurre en toda Europa hasta conseguir escaños en el parlamento europeo, solamente hay que fijarse en que el eurodiputado más conocido de los verdes europeos, es quien encabezó las protestas de mayo del 68 y el comunismo radical en Francia, Daniel Cohn Bendit.

Sin embargo, el ecologismo más radical habla del derecho a la vida y no solamente como irrenunciable, según los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense, sino como innegociable que no cede ante las urnas ni los intereses de partido.

La negligencia y no el radicalismo político es la causa de los desastres ecológicos.

Si dedicamos nuestra atención a los desastres ecológicos que azotan a nuestro mundo, porque nuestro interés siempre se ha centrado principalmente en cuestiones que afectan a los principios éticos y morales más directamente relacionados con la conducta humana y su repercusión en el entorno, creemos necesario romper nuestro silencio, precisamente en este momento con respecto a lo que está ocurriendo estos últimos años y que demuestra el aumento exponencial de las agresiones que poblaciones enteras están sufriendo a causa de la irresponsabilidad política en materia de asuntos que afectan a la conservación de la naturaleza y protección del medio ambiente.

Si miramos en retrospectiva y con independencia de sucesos como el cambio climático, el agujero en la capa de ozono, la destrucción de las selvas ecuatoriales y amazónicas, la desertización y deshielo de los polos, que pertenecen a los temas más investigados estos últimos 25 años en las ciencias ambientales, y nos centramos en casos específicos como los accidentes químicos de Bhopal en la India (1984), nucleares de Chernobyl en Ucrania (1986), petroleros del Exxon Valdez en Alaska (1989), por citar algunas noticias que han tenido una mayor incidencia y cobertura mediática con efectos mortales y perniciosos que todavía perduran a día de hoy en la vida de las comunidades humanas, la flora y fauna, los niveles freáticos del agua, por contaminación atmosférica, radioactividad y lluvia ácida, vemos que la frecuencia y volumen de estos sucesos que podemos decir era aritmética, ha pasado a una progresión geométrica al finalizar el siglo XX.

Estos meses hemos oído hablar del accidente en la planta petrolífera de la BP - British Petroleum en el Golfo de México (2010), cuya fuga de combustible fósil ha superado con creces todos los registros históricos hasta el momento, con un vertido incontrolado durante semanas de millones de toneladas de productos tóxicos que han destruido por completo la vida de los estuarios, el fondo litoral y el ecosistema marino.

Si esto ha ocurrido con un progreso tecnológico propio del siglo XXI y con estas dimensiones, nos preguntamos que ocurrirá en el futuro con un mayor desarrollo. La ciencia y la técnica deberían invertir la tendencia, pero nos encontramos por el contrario, que aumenta la perspectiva de un mundo más contaminado e inhumano.

Como claro ejemplo de nuestras afirmaciones, en el corazón de Europa, concretamente en Hungría, la empresa de aluminios MAL - Magyar Alumínium en Kolontar (2010) ha provocado el mayor vertido de lodo tóxico de depósitos de bauxita que se conoce en la historia y que hacen irrecuperables millones de hectáreas de terreno forestal, cursos fluviales y poblaciones autóctonas.

El problema no es solamente la falta de voluntad política para prevenir y resolver estos crímenes medioambientales, las equivocadas concepciones o erróneas visiones sobre el ecologismo más radical, sino que el origen y causa de este conflicto de intereses es la negligencia de los altos mandatarios de las naciones que hacen imposible un futuro del planeta más humano y habitable.

Nota de autor.

José María Amenós Vidal (docencia e investigación desde 1984) es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, Psicólogo Clínico y Social, Postgraduado en Intervención Ambiental por la Universidad Central de Barcelona, Máster en Gestión del Medio Ambiente por el INIEC - Instituto de Investigaciones Ecológicas de Málaga y Técnico en proyectos e instalaciones de energía solar térmica y fotovoltaica por CENSOLAR - Centro de Estudios de la Energía Solar de Sevilla (España).

En mi carrera política, que finalizó como miembro núm. 23 de la candidatura por el Movimiento Ecologista de Cataluña para las elecciones generales de 1986, he observado como se han ido degradando las costumbres y principios de la clase política en nuestro país, sobre todo durante estos últimos 25 años.

En aquella época de activismo político, al menos desde el prisma de mi candidatura, estaba claro que defender la vida del ser humano era una prioridad y un principio innegociable, pero a medida que las ideologías de partido en el gobierno de turno han calado hondo en la sociedad a través del adoctrinamiento ideológico de las nuevas generaciones, aquello que era obvio se ha convertido en lo contrario, me refiero a que no lejos de los planteamientos sobre la ley natural que antaño defendían los ecologistas, al menos en mi caso, se encontraban los principios del movimiento provida.

La rúbrica de la ley Aído por el Rey es una sentencia de muerte para futuras generaciones en España.

En la actualidad, la rúbrica de la ley del aborto por Su Majestad Juan Carlos I, podemos decir, que como en el franquismo de la dictadura que asoló este país con la pena de muerte durante 40 años, significa una sentencia de muerte para las futuras generaciones en España.

Y como el ecologismo que se ha convertido en varias décadas en algo desconocido, pasando de profesar la militancia provida a defender el aborto, podemos decir, haciendo este mismo paralelismo que con la Iglesia de este país, está ocurriendo algo tanto o más inaudito.

El derecho canónico es meridianamente claro, se excomulga "latae sententiae" a todos aquellos que colaboran o ejecutan la realización de un aborto, pero en cambio, nos encontramos que la Conferencia Episcopal Española, no aplica por la misma disyuntiva la excomunión a los políticos que se dicen católicos, como el Presidente del Congreso, o que han votado en la cámara de diputados y senadores la ley del aborto. Asimismo, los obispos españoles dispensan al Rey de excomunión estampada la rúbrica de la ley Aído.

Por esta razón, la Iglesia en España, tampoco es lo que era, está cambiando como hizo el ecologismo hace varios lustros y por las mismas razones, es decir, el abandono de aquellos principios que siempre habían sido innegociables y que son base y sustento de la defensa del derecho a la vida.

Apoyemos al Papa : pide la excomunión de los abortistas.

Sobre todo durante estos últimos años, el lustro de la historia más reciente en nuestro país, hemos observado la proliferación de un movimiento muy vinculado a los sectores laicos y progresistas críticos con la iglesia, que ha extremado sus métodos y propósitos.

Desde la primera visita del Papa en 2006, cuando se celebró el V Encuentro Mundial de las Familias, en Valencia, a la presente que se realizará en Santiago de Compostela y Barcelona, el 6 y 7 de noviembre próximo, la sociedad española ha cambiado empezando por la imposición de la ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo por el gobierno de corte socialista y comunista por el reciente nombramiento de la actual ministra de Medio Ambiente que ha militado en las filas de Izquierda Unida.

Pero lo que nos interesa constatar por lo presente y ya que de lo anteriormente dicho hemos dado cuenta en anteriores ocasiones, es que no podemos esperar que con la actitud del Arzobispado de Barcelona de pedir suspender el acto provida y de apoyo al Santo Padre que estaba previsto por Hazte Oír - Derecho a Vivir, hoy 4 de noviembre, a las 19 horas ante el Ayuntamiento de Barcelona (España), mejoren las circunstancias, sino que las empeora, esta concentración era una necesaria contra manifestación a la protesta que harán los grupos a los que nos referimos, entre ellos personas que han pedido públicamente que se les excomulgue, estos sin lugar a dudas ya tendrán vía libre para realizar todas sus declaraciones sin encontrar a nadie a su paso que se les oponga con sus dictados de conciencia.

Un error de la iglesia catalana desconvocar a quienes son la única vanguardia capaz de detener en las calles aquellas ideologías que provienen de sectores que pretenden denigrar la figura de Benedicto XVI :

1) lo acusan de nazi, pero no entienden que desertó de las filas del ejército alemán a riesgo de perder su vida, porque los oficiales ahorcaban a los desertores, que también se negó a pertenecer a las SS cuando se lo propusieron, y porque como todos los jóvenes alemanes, su primera afiliación que dicen nacional-socialista era forzada, ya que todos pertenecían a las juventudes hitlerianas, pues lo arrancaron del seminario cuando su vocación era el sacerdocio obligándole a marchar al frente.

Los mismos que critican a Benedicto XVI por este pasado, pertenecen al mismo bando de aquellos que enviaron a la quinta del biberón en la Guerra Civil Española a una muerte segura, adolescentes que derramaron su sangre y no tuvieron el valor de desertar porque a punta de fusil y cañón de pistola los obligaban a morir por las armas.

2) lo culpan de encubrir pederastas, pero no quieren saber que ha sido el único jefe de un estado, que ha tenido el valor de implantar más medidas contra pedófilos que cualquier gobierno de otra nación, porque estos estados a los que nos referimos siempre han pecado de ser incapaces de juzgar a sus propios criminales por este abominable crimen.

3) lo responsabilizan de ser homófobo, porque quienes le acusan de ello se niegan a admitir que pederastia y homosexualidad están vinculadas, durante décadas han sido consideradas ambas disfunciones patológicas en la elección del objeto sexual, y son igualmente condenables porque una lleva a la otra.

Por consiguiente, y aunque podríamos seguir resulta inútil continuar cuando la necedad de nuestros detractores les impide ver la verdad, por eso lo que queremos recalcar es que la única respuesta posible a la intimidación que surge de estas facciones anticlericales, es ser aún más radicales, pero en cambio, las autoridades de la iglesia están sumidas en el silencio más aterrador y están obligando a sus propios fieles, a convertir manifestaciones públicas en veladas privadas, reteniendo la fuerza del único colectivo capaz de realizar su cometido porque la CEE - Conferencia Episcopal Española está neutralizada e incapacitada incluso para excomulgar a quienes el derecho canónico les obligaría a ello.

Pedimos, mejor exigimos que los obispos españoles excomulguen a los reaccionarios que solicitan su excomunión a gritos, porque igual que no tiene sentido perdonar a los legisladores abortistas por la perpetración de asesinatos, es absurdo exonerar a quienes por acción u omisión les apoyan en su delito.

La encrucijada católica en España.

Si utilizamos los términos con los que el Presidente de la Conferencia Episcopal Española - CEE, el Cardenal Rouco Varela, se ha dirigido al pueblo cristiano durante el encuentro de las familias celebrado el 2 de enero del 2011, entendemos que su concepto de país de misión pretende a través de la reconquista católica de España, la recuperación de los valores cristianos en Europa.

Sin embargo, aunque nuestra visión coincide con su declaración de intenciones, vemos como su llamamiento a una cruzada por la auténtica catolicidad en nuestro país, se queda más bien en una nueva encrucijada.

Observamos como los sectores más representativos encabezados por un lado, desde la Asociación Católica de Propagandistas - ACdP, y por otro, la plataforma ciudadana Hazte Oir - HO, no coinciden en sus objetivos, pues mientras los primeros pretenden la permeabilidad de otras formaciones políticas a las propuestas que provienen de la iglesia, los últimos concretan como principal motivo de su acción, el consolidar una agrupación política.

Por esta razón, quienes se alinean con la ACdP, entre cuyos intelectuales se cuentan instituciones como la Universidad San Pablo-CEU, o con HO, como serían Profesionales por la Ética, se encuentran a años luz de formar un frente común.

Los medios de comunicación, agencias de información y otros espacios de debate y opinión pública, no son más que un reflejo de esta dicotomía social en el seno de la iglesia católica en España, tanto en los órganos de la CEE, como son la COPE y Popular TV, o por contrapartida en el grupo radiotelevisivo y empresarial de Intereconomía, que aglutina revistas como Gaceta, Época y Alba, que ambos próximos a la derecha española sufren de la misma incapacidad de formar una coalición.

En definitiva, lejos de un posicionamiento claro de la iglesia en busca de una formación de corte católico en el panorama político español, al contrario, lo que se está produciendo es la aparición de un nuevo secularismo con tintes cristianos que sin beneficiar sigue obstaculizando a la nueva evangelización, porque se disuelve o diluye en un cúmulo de propuestas que sigue sin alcanzar al conjunto de católicos españoles.

Por consiguiente, un ejemplo que alcanza a las altas esferas de la jerarquía eclesiástica y que explica esta falta de una identidad radicalmente cristiana, se refiere a la promulgación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo - IVE que entró en vigor el 5 de julio del 2010, por la que los obispos españoles no han excomulgado a gobernantes o legisladores, y que marcó un antes y después en la iglesia española.

En conclusión, y en cuanto atañe a los colectivos que se desmarcan para mantener su independencia para no verse implicados en manejos contra su voluntad, son los que creen imposible el entendimiento entre los distintos sectores de la iglesia católica con el fin de crear un partido católico después de la promulgación de la actual legislación sobre IVE, porque piensan que cualquier pretensión de este tipo en el futuro está condenada al fracaso y será ya un vano intento de unión entre cristianos, porque no se ha respetado el principio de protección del derecho a la vida que es innegociable :

1) la CEE permite la comunión a confesos abortistas como el monarca, el presidente del congreso, diputados y senadores que por derecho canónico deberían estar excluídos del sacramento de reconciliación y eucaristía por votar, firmar o promulgar la ley Aído.

2) el Arzobispado de Barcelona suspende concentraciones provida como la de HO - DAV - Derecho a Vivir que estaba prevista para el 4 de noviembre del 2010 a las 19 h. ante la Generalitat de Cataluña.

No hay derecho que mientras el Cardenal Martínez Sistach invita a Jorge Miralles de EUiA (de las siglas en catalán Esquerra Unida i Alternativa) a la consagración por Benedicto XVI de la Basílica Menor de la Sagrada Familia para el día 7 de noviembre del 2010, invitación que le rechazó, precisamente el Arzobispo justifique en BTV - Barcelona Televisión que la marcha contra el Papa convocada el mismo día, a la misma hora y en el mismo sitio que la que desconvocó de HO contra este político y a favor del sumo pontífice, diga que es un libre derecho de manifestación, cuando debería haber apoyado la concentración de DAV y pedir que se desconvocara la de EUiA.

3) la Conferencia Episcopal Tarraconense no ha privado de su condición de ministro de la iglesia al Abad de Montserrat, José María Soler, por sus recientes declaraciones durante el Fórum Europa, en el que aceptó la regulación del aborto en contra de las enseñanzas del magisterio pontificio y el Santo Padre.

Quisiéramos continuar pero no es nuestro ánimo contradecir al Cardenal Arzobispo de Madrid en una fecha como esta, pues estamos de acuerdo con lo dicho por él, pero tenemos la obligación de advertir que es más un deseo que una realidad.

Benedicto XVI y la situación de la iglesia española contra el aborto.

El viaje apostólico de Benedicto XVI a España (Santiago de Compostela y Barcelona : 6-7/11/2010) ha sido crucial para nuestro futuro a pesar de las dificultades contraídas por la actual situación política española y la falta de identidad radicalmente cristiana de las autoridades eclesiásticas ante la reciente liberalización del aborto en nuestro país.

La excomunión de legisladores permitida por derecho canónico.

Recordamos las declaraciones del propio Papa, de promover el respeto a la vida desde su concepción a su natural declive, como exigencia propia de la naturaleza humana, declaraciones de Su Santidad durante su viaje apostólico a Brasil con motivo de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) en 2007.

El Sumo Pontífice criticó duramente a los políticos católicos que votan como ha sucedido en México a favor de despenalizar el aborto, y apoyó la decisión de excomulgar a los legisladores católicos que respalden este tipo de medidas.

Refiriéndose en concreto a la amenaza de excomunión lanzada por el episcopado mexicano contra los legisladores que han despenalizado parcialmente el aborto, Benedicto XVI subrayó que esta excomunión no sería arbitraria, sino que está permitida por el Derecho canónico, que estipula que matar a una criatura inocente es incompatible con la comunión.

El portavoz de la Sala de Prensa del Vaticano, Federico Lombardi, afirmó que en cualquier caso han sido los legisladores mexicanos quienes se han colocado en esa situación con su comportamiento.

Por esta razón, creemos firmemente que las afirmaciones del portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Monseñor Martínez Camino, sobre los legisladores españoles, refiriéndonos especialmente, al Presidente del Congreso, José Bono, los diputados y senadores que se denominan católicos del PSOE - Partido Socialista Obrero Español, y demócrata-cristianos del PNV - Partido Nacionalista Vasco, a quienes no se les ha aplicado "latae sententiae" su excomunión, no se las puede considerar lo radicalmente cristianas que el Santo Padre esperaría de los obispos españoles.

Asimismo, el Rey Juan Carlos I, al rubricar la ley, respectivamente, se ha puesto en situación de apoyar su aplicación, y por tanto de procurar el aborto, por lo cual, nos encontraríamos nuevamente con que sino son los obispos quienes apliquen el canon 1398, del Derecho Canónico, tampoco se le puede considerar excomulgado, aunque consideremos que votar o firmar la misma sea una participación necesaria en la realización del aborto, ya que los obispos teniendo la potestad de imponer o sancionar, levantar o exonerar los castigos eclesiásticos, no parecen decantarse por la radicalidad cristiana que Benedicto XVI nos señaló en el caso de los legisladores mexicanos.

Finalmente, en relación al Abad de Montserrat, José María Soler, y ante la grave situación que atraviesa la iglesia desde la obligatoriedad que la ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo impone desde el 5 de julio del 2010 a los profesionales y centros sanitarios, ha incurrido en la misma pena al aceptar recientemente su regulación en los términos de quienes participan en colaboración directa procurando su práctica en clínicas y hospitales, conllevando necesariamente a la excomunión que se aplicaría a parlamentarios o gobernantes, y que la CEE tampoco ha hecho efectiva.

CEE : La clara postura de Reig Plà y la ambigüedad de Martínez Camino.

Con quien siempre hemos estado de acuerdo es con el Obispo de Alcalá de Henares que poco después de que saliera publicada el 4 de marzo del 2010 en el BOE - Boletin Oficial del Estado la promulgación de la nueva reforma de la ley sobre la IVE - Interrupción voluntaria del embarazo en España, declaró que la firma de Juan Carlos I estampada el día anterior a su publicación era una cooperación material con el aborto por lo que entendimos que debería estar excomulgado.

Lo cual suponía un cambio por parte de un sector de la jerarquía de la iglesia con respecto a las declaraciones del portavoz de la CEE - Conferencia Episcopal Española, Monseñor Martínez Camino, que dejó entender que solamente se consideraba a los legisladores que habían votado la ley en situación objetiva de privación del sacramento de la comunión pero no así del de reconciliación, insinuando la posibilidad de su confesión, razón por la cual también se afirmó que el rey de España no sería excomulgado por rubricar la ley.

Las manifestaciones de Monseñor Reig Plà son razones suficientes para justificar nuestra oposición tanto a la despenalización del aborto como a la actitud de la CEE expresada a través de su portavoz por la que no se tomarían las medidas de excomunión previstas por el derecho canónico y que implicarían necesariamente la privación de confesión y comunión tanto de parlamentarios como de gobernantes por participar y procurar el aborto.

Así pues, y a diferencia de la opinión general que parece haberse impuesto en el seno de la Conferencia Episcopal Española y que venimos criticando desde entonces, la postura de nuestro colectivo de profesionales de la salud siempre ha coincidido con Monseñor Reig Plà, Obispo de Alcalá de Henares, y no con la ambigua postura manifestada por Monseñor Martínez Camino, portavoz de la CEE.

Por tanto y hasta agotar la legislatura, seguiremos exigiendo a los obispos españoles que se excomulgue a los abortistas que se declaren demócrata-cristianos y/o católicos, como el monarca, el presidente del congreso, diputados o senadores del PSOE y PNV que han formalizado un Pacto de Estado, u otras formaciones políticas por su cooperación necesaria y porque son los responsables directos de esta situación de ambigüedad en el seno de la iglesia, de indecisión de la CEE y de la directa aplicación de los protocolos de terminación de embarazos en centros sanitarios públicos y privados.

Monday, March 07, 2011

QUE ES EL HOMBRE: DOS ANTROPOLOGIAS

Daniel Iglesias Grèzes

1. Dos visiones del hombre

Occidente se presenta hoy como una civilización dividida, como una especie de campo de batalla entre visiones del hombre profundamente antagónicas entre sí; sobre todo dos: la antropología cristiana y la antropología individualista.

La antropología cristiana considera al ser humano como un animal racional, una unidad sustancial de cuerpo material y alma espiritual, un ser inteligente y libre, creado a imagen y semejanza de Dios. La inteligencia humana tiende naturalmente a la verdad (la adecuación del pensamiento a la realidad). El ser humano es capaz de conocer y comunicar a otros la verdad de lo real. Además, la voluntad humana tiende naturalmente al bien y a la felicidad, y puede y debe alcanzarlos a través del ejercicio de su libertad. La felicidad no está en el egoísmo, sino en el don de uno mismo a los demás. El hombre ha sido creado libremente por Dios, por amor, para conocer y amar a Dios y, en un mismo movimiento, también a los demás seres humanos. Según la antropología cristiana, el amor no es una atracción bioquímica ni un sentimiento romántico, sino la búsqueda comprometida y perseverante del bien de la persona amada.

Por ejemplo, los siguientes textos de la Sagrada Escritura ponen de manifiesto esta visión cristiana del hombre:

· “Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco nadie muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor” (Romanos 14,7-8).

· “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Pues ¿qué puede dar el hombre a cambio de su alma?” (Marcos 8,34-37).

· “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí.” (Cantar de los Cantares 6,3).

· "Yo seré para él padre y él será para Mí hijo." (2 Samuel 7,14).

· "Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y Él, Dios-con-ellos, será su Dios... Ésta será la herencia del vencedor: Yo seré Dios para él, y él será hijo para Mí." (Apocalipsis 21,3.7).

La antropología individualista, en cambio, sostiene el ideal de un ser humano sin vínculos, ataduras, ni compromisos absolutos. Así se tiende a romper la debida relación del hombre con Dios (religión). Como el hombre esun mero animal, producto del azar, su existencia carece de un fin último objetivo, por lo cual en definitiva le conviene pasar la vida buscando el placer. El ser humano existe para sí mismo y busca siempre sólo y exclusivamente su propio bien, su propia felicidad. La caridad (el amor cristiano), la búsqueda desinteresada del bien de la persona amada, no existe. El pretendido altruismo no es más que un egoísmo oculto o disfrazado. El amor es un tipo de atracción que busca en definitiva el propio placer, la propia felicidad. Esta visión del hombre se expresa, por ejemplo, en la siguiente cita de Fritz Perls, fundador de la Terapia Gestáltica: "Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo. No estoy en el mundo para llenar tus expectativas. Y tú no estás en el mundo para llenar las mías. Tú eres tú y yo soy yo. Y si por casualidad nos encontramos es hermoso. Si no, no puede remediarse."

El individualismo se relaciona con el relativismo, doctrina que niega la capacidad humana de conocer la verdad de lo real. La verdad ya no puede ser definida como adecuación del pensamiento con la realidad, ya que ésta es incognoscible; por lo tanto se reduce a mera coherencia: la adecuación del pensamiento consigo mismo. Al perder el acceso al terreno común de la realidad objetiva, independiente del sujeto, cada uno queda prisionero de sus propias ideas, de su propia subjetividad, en última instancia incomunicable.

El individualismo se relaciona también con el liberalismo y el utilitarismo. Al perderse de vista la relación de la libertad con la verdad, se tiende a absolutizar la propia libertad de elección, que no es vista ya como un medio para un fin (el libre don de uno mismo en el amor), sino como un fin en sí misma. Además, se tiende a absolutizar el propio placer y a procurar la realización del individuo por medio de la satisfacción de todos sus deseos.

2. Dos visiones del matrimonio

La antropología cristiana y la antropología individualista dan lugar a dos visiones enfrentadas del matrimonio.

Según la antropología cristiana, el ser humano no existe por sí mismo ni existe sólo ni principalmente para sí mismo. Según un dicho de Nuestro Señor Jesucristo, “hay más alegría en dar que en recibir” (Hechos de los Apóstoles 20,35).

La antropología cristiana está en consonancia con la visión del matrimonio como una alianza de amor. Según la doctrina católica, el matrimonio es un consorcio de toda la vida entre un hombre y una mujer, ordenado por su propia índole natural al bien de los cónyuges y a la procreación y educación de los hijos (cf. Código de Derecho Canónico (CDC), canon 1055,1).

La causa eficiente del matrimonio es el mutuo consentimiento matrimonial. Éste es “el acto de la voluntad por el cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para constituir el matrimonio.” (CDC, c. 1057,2). Se trata de una mutua entrega y aceptación total, absoluta e incondicional, que es ratificada y sellada (consumada) en la primera relación conyugal, mediante la cual los dos se hacen “una sola carne” (Génesis 2,24).

Según la doctrina católica, las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad, la fidelidad, la indisolubilidad y la apertura a la procreación. Para ser válido, el mutuo consentimiento debe tener por objeto el verdadero matrimonio, que incluye dichas propiedades esenciales. Por ejemplo, un matrimonio contraído con mentalidad divorcista (“me caso, pero si me va mal me divorcio”) es un matrimonio nulo.

No en vano el matrimonio ha sido considerado en todas las culturas (hasta nuestros tiempos) como una realidad sagrada. Según la doctrina católica, el contrato matrimonial válido entre dos bautizados se identifica con el sacramento del matrimonio. El matrimonio cristiano es signo e instrumento de la unión de amor fiel, indisoluble y fecunda entre Cristo y su Iglesia.

Según la antropología individualista, el ser humano existe en definitiva para sí mismo, busca siempre y en todo lugar nada más que su propia felicidad. Esta antropología es consistente con una visión del matrimonio como mero contrato. Se trataría de un simple intercambio de bienes y servicios entre los cónyuges y se diferenciaría de otros contratos por el hecho de implicar una cohabitación o convivencia de índole sexual.

Dado que –según esta visión– el matrimonio es un mero contrato, cuyas cláusulas no provienen de la naturaleza humana ni de un orden moral objetivo, sino de la voluntad de las partes contratantes, en el contexto de un consenso social mayoritario que la condiciona en parte, no se ve por qué (siempre y cuando se lograra ese consenso) el contrato matrimonial debería ser sólo entre un hombre y una mujer, y no, por ejemplo, entre dos hombres o dos mujeres. En esa misma línea, tampoco resulta claro por qué el matrimonio debería ser sólo entre dos personas, y no entre tres o más.

El carácter subjetivista de esta visión del matrimonio hace que tampoco la generación y educación de los hijos sea un fin esencial del pacto matrimonial. Por lo tanto, uno podría casarse legítimamente con o sin voluntad de tener hijos con su pareja. Tener o no tener hijos sería una cuestión en el fondo independiente del matrimonio: podría haber matrimonios que buscaran sólo una especie de disfrute egoísta entre dos, excluyendo positivamente la procreación; y matrimonios que buscaran procrear mediante la intervención de terceros, ajenos al pacto conyugal.

En esta visión del matrimonio tampoco hay lugar para la indisolubilidad matrimonial. Al ser el matrimonio un mero contrato, parece normal que ese contrato pueda ser disuelto bajo ciertas condiciones, por ejemplo, por mutuo acuerdo de las partes. Más aún, el individualismo radical implica en último término la posibilidad de disolver el matrimonio por la sola voluntad de una cualquiera de ambas partes. Se produce así una banalización o trivialización del matrimonio, que termina siendo a veces un contrato menos exigente que el contrato con una empresa de telefonía móvil o de televisión por cable.

Es claro que un matrimonio así concebido ha perdido todo vestigio de carácter sagrado, por lo cual no es de extrañar que sea celebrado por medio de una ceremonia laica.

3. Dos visiones de la sociedad

Según la antropología cristiana, el hombre es un ser individual y social a la vez. Para el ser humano, la sociedad no es un mal necesario, sino un bien. El hombre no existe para sí mismo, para buscar un disfrute egoísta de la vida, sino para dar gloria a su Creador (que es Amor), amando a Dios y al prójimo. Los dogmas de la comunión de los santos y del pecado original indican los lazos misteriosos pero reales que unen entre sí a todos los individuos humanos. Si alguien se eleva moralmente, eleva en cierto modo a la humanidad entera; y si alguien se degrada moralmente, degrada en cierto modo a toda la humanidad.

La doctrina social católica supone la existencia, no sólo de los bienes de los individuos, sino también de un “bien común” de la sociedad. El logro o el aumento del bien común favorece, aunque de modos diversos, a todos los miembros de una sociedad. La vida social no es como un “juego de suma cero”, donde si alguien gana es porque otro u otros pierden.

La misma doctrina sostiene los dos principios (correlativos) de solidaridad y de subsidiariedad.

El principio de solidaridad establece que, en definitiva, todos somos responsables de todos. No me es lícito dejarme dominar por la indiferencia hacia los demás, ni desentenderme absolutamente de la suerte de mi prójimo, como hizo Caín, el primer fratricida: “Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?»” (Génesis 4,9).

El principio de subsidiariedad establece que la solidaridad social no debe ejercerse de un modo desordenado, como si cualquiera pudiera entrometerse en cualquier asunto ajeno, sino dentro de un orden en el que se respete adecuadamente el ámbito de libertad de cada persona y organización. De este principio resulta por ejemplo: que el Estado no debe absorber las responsabilidades que corresponden a las personas, las familias, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil, etc.; que el gobierno nacional no debe hacer lo que pueden hacer mejor los gobiernos locales; que una comunidad de naciones no debe atropellar la soberanía de las naciones que la integran; etc.

La sociedad cristiana ideal es, según una bella expresión del Papa Pablo VI, una “civilización del amor”, donde cada miembro de la sociedad, actuando de modo solidario y subsidiario, procura, no sólo su propio bien, sino el bien de su familia, de su empresa, etc. y el bien común de su nación y de toda la humanidad. “No hay libertad sin solidaridad”. “Y no hay solidaridad sin amor”.

Según la antropología individualista, el ser humano existe para sí mismo y los demás seres humanos son en cierto modo sus adversarios. Se suele decir que “mi libertad termina donde empiezan las libertades de los demás”. Esta frase tan común implica una noción individualista de la libertad. Si lo que yo busco es maximizar mi libertad y los otros limitan mi libertad, la aparición de los otros es una mala noticia para mí. El filósofo existencialista y marxista Jean Paul Sartre sintetizó esta (su) visión individualista en una frase famosa: “El infierno son los otros”.

Veamos qué implica el individualismo cuando se aplica a escala social. Thomas Hobbes, el pensador inglés del siglo XVII que sentó las bases de la filosofía política absolutista, partió de este famoso principio: “Homo homini lupus” (“El hombre es el lobo del hombre”). Los seres humanos somos por naturaleza enemigos los unos de los otros. Por lo tanto, en el “estado de naturaleza” los hombres se dañaban y mataban los unos a los otros. Para poner fin a ese peligroso estado de anarquía, los hombres realizaron el “contrato social”, renunciando a sus libertades individuales a favor del monarca absoluto, en busca de seguridad.

Jean-Jacques Rousseau, aunque partió de una antropología optimista (el “mito del buen salvaje”), llegó a una conclusión parecida: el hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe y esclaviza. Según Rousseau, en el “contrato social” el individuo cede sus derechos a la “voluntad general”, que es infalible, y así alcanza la verdadera libertad. El “pueblo” ocupa aquí el lugar del rey absoluto de Hobbes. Se va sembrando la semilla de los modernos totalitarismos.

En la perspectiva individualista de Hobbes, Rousseau y otros pensadores, la sociedad es un mal necesario y el “contrato social” es un intento de balancear la libertad y la seguridad de los individuos. Es interesante notar que gran parte de la “derecha” y de la “izquierda” políticas comparten la misma premisa individualista. La “derecha” intenta maximizar la libertad a expensas de la seguridad, mientras que la “izquierda” busca maximizar la seguridad (o magnitudes correlativas a ella, como la justicia y la igualdad) a expensas de la libertad.

Para el individualista, el amor verdadero, la búsqueda desinteresada del bien ajeno, no es más que una quimera. Por tanto, la sociedad individualista no es una “civilización del amor”, sino una trama trabajosa y en cierto modo contra natura que intenta lograr el equilibrio de los distintos intereses de los individuos, necesariamente contrapuestos entre sí.

4. Dos visiones de los derechos humanos

Según la antropología cristiana, el ser humano tiene derechos porque tiene deberes. Un derecho no es otra cosa que la contracara de un deber. Mis derechos son los deberes que los demás tienen para conmigo. Al crear al hombre, Dios le dio una naturaleza determinada (la de “animal racional”, es decir espiritual, personal) y lo elevó dándole una vocación sobrenatural: llegar a la perfecta comunión de amor con Él en la vida eterna. Los actos humanos (conscientes y libres) son moralmente buenos o malos según que conduzcan al hombre a su fin último (Dios) o lo alejen de él. La ley moral no es una coacción impuesta al ser humano desde afuera, sino que es la ley natural e interior que rige su propio desarrollo en cuanto persona. Actuar moralmente equivale exactamente a obrar según la razón, según la verdad de nuestra misma naturaleza humana. Hemos sido creados por amor y para el amor, por lo cual debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. La ley suprema del amor implica determinadas consecuencias: las normas morales particulares.

Por lo tanto debemos distinguir entre la dignidad humana ontológica, que corresponde a la naturaleza humana y es independiente de los actos buenos o malos del hombre, y la dignidad moral, que puede crecer o decrecer en función de la moralidad o inmoralidad de los actos humanos. En virtud de su creación, cada hombre será siempre “imagen de Dios”, pero su semejanza con Dios podrá aumentar o disminuir en función del ejercicio de su libertad responsable.

Los derechos humanos básicos tienen su fundamento en la dignidad humana ontológica, es decir en un don gratuito del Creador. Por lo tanto son inherentes a la naturaleza humana y son inalienables. Nada ni nadie, ni tampoco nada que hagamos o dejemos de hacer, podrá despojarnos jamás de ninguno de esos derechos, porque la voluntad de Dios es inmutable.

En la filosofía del derecho, esta visión cristiana de los derechos humanos se conoce como “iusnaturalismo”: los derechos humanos son naturales, anteriores a cualquier ley positiva. Al Estado no le corresponde crear, modificar o suprimir esos derechos, sino simplemente reconocerlos. Como dato importante, añadiré que tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas como la Constitución de la República Orientaldel Uruguay denotan una clara impronta “iusnaturalista”.

Según la antropología individualista, tanto los derechos como los deberes humanos surgen del “contrato social”. Como consecuencia del “primado del yo”, los derechos tienen la primacía frente a los deberes. De ahí que hoy se hable tanto de los derechos humanos y tan poco de los deberes humanos.

En la filosofía del derecho, esta visión individualista de los derechos humanos se conoce como “positivismo jurídico”: los derechos humanos surgen del consenso social y dependen de las leyes humanas positivas. La ley puede crear, modificar o suprimir los derechos humanos.

La combinación de democracia liberal y positivismo jurídico crea el peligro de la “dictadura de las mayorías”. La mayoría de los ciudadanos o de sus representantes, por vías formalmente “democráticas”, podría despojar a una minoría (por ejemplo, los seres humanos aún no nacidos, los enfermos terminales, etc.) de sus derechos humanos. Se trata de un caso particular de la “ley del más fuerte”, donde la fuerza determinante es la del número de votos. Nada ni nadie puede garantizar que, siguiendo este camino, que hoy pasa por ejemplo por la legalización del aborto y la eutanasia, no volvamos a caer mañana en la legalización de la esclavitud. De hecho hoy los “embriones sobrantes” de la fecundación in vitro son tratados con frecuencia peor que muchos esclavos del siglo XIX.

5. Dos visiones de la laicidad

La antropología cristiana conduce a una visión de la laicidad como legítima autonomía de los asuntos temporales, de la cultura humana y de la comunidad política (cf. Concilio Vaticano II, constitución pastoralGaudium et Spes, nn. 36, 59, 76). Esta visión católica de la laicidad contradice tanto al integrismo, que niega la autonomía de la realidad creada, como al secularismo, que la exagera considerándola como independencia respecto de Dios. Mientras que el integrismo une indisolublemente a la fe cosas que le pertenecen sólo accidentalmente, el secularismo separa de la fe cosas que le pertenecen sustancialmente. El Concilio Vaticano II rechaza ambos errores, afirmando que las cosas creadas y la sociedad gozan de leyes y valores propios, que el hombre debe descubrir y emplear, y que la realidad creada depende de Dios y debe ser usada con referencia a Él (cf. ídem, n. 36).

La laicidad así entendida debe ser considerada como un fruto maduro del cristianismo. Está implícita en la famosa sentencia de Jesús: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22,21). Todo es de Dios, pero de tal modo que hay un ámbito que es del César, aunque éste esté subordinado a Dios. El Papa Benedicto XVI se ha referido más de una vez a esta visión de la laicidad mediante la expresión “laicidad positiva”.

La antropología individualista conduce a una visión de la laicidad como laicismo, que procura la exclusión de la religión del espacio público. El individualismo concibe a los individuos como mónadas aisladas entre sí que buscan sólo su propia autorrealización individual. Al absolutizar la libertad de elección del individuo, tiende a desvincular a éste de sus semejantes, “liberándolo” de toda atadura o compromiso permanente con ellos, del tipo que sea: matrimonial, familiar, social, etc. El mismo impulso ideológico que forma esta “sociedad de la desvinculación” tiende a desvincular al hombre de Dios, “liberándolo”, por lo menos en el ámbito público, de la relación religiosa con Él.

Esta visión de la laicidad es un fruto de la Ilustración racionalista. No busca sólo una separación entre la Iglesia y el Estado, sino una “separación sin reconocimiento”. Tiende a organizar la vida social como si Dios y la religión no existieran. Con frecuencia da lugar a una actitud hostil contra la religión, sobre todo la religión católica, principal defensora de la ley moral natural.

El laicismo pretende quitar a los cristianos su derecho a actuar como cristianos en política y quitar a la Iglesia su derecho a enseñar su doctrina moral social. En nombre de la “tolerancia”, es intolerante con la fe de la Iglesia Católica; y, en nombre de la libertad de pensamiento, pretende imponer la filosofía relativista como requisito indispensable para la pacífica convivencia democrática.

6. Dos espíritus contrapuestos

En esta sección final procuraré mostrar que las dos antropologías principales de nuestro tiempo (la antropología cristiana y la antropología individualista) provienen de dos espíritus contrapuestos y tienden a producir frutos contrarios entre sí.

“Dos amores construyeron dos ciudades: el amor de Dios hasta el desprecio de uno mismo, la ciudad de Dios; el amor de uno mismo hasta el desprecio de Dios, la ciudad terrena” (San Agustín, La Ciudad de Dios, 14,28).

El amor de Dios aquí referido es la caridad, virtud teologal que proviene de un don del Espíritu Santo. El “desprecio de uno mismo” implicado por la caridad no debe ser entendido literalmente, como una especie de “auto-odio”, que sería enfermizo y maligno, sino como abnegación y sacrificio por amor, en el sentido de la Cruz de Cristo. El Evangelio no prohíbe el amor bien entendido a uno mismo (cosa que sería absurda, porque no somos libres de no desear nuestra propia felicidad), sino que lo ubica en su verdadero contexto: el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a uno mismo, con el mismo amor de Cristo. La caridad une al hombre a Dios y a su prójimo, formando una comunión divino-humana, que es la Iglesia, Cuerpo de Cristo.

En cambio, el amor de uno mismo hasta el desprecio de Dios es el pecado capital de la soberbia, que llevó a Lucifer a su orgullosa y trágica decisión de no servir a Dios. Por las insidias del demonio el pecado entró en el mundo y se difundió luego en la humanidad caída. El pecado divide y desune: separa al hombre de Dios y a los hombres entre sí, sumiéndolos en la espantosa confusión de un conflicto de todos contra todos. Por el pecado, el hombre se encuentra dividido incluso en sí mismo, alienado, separado de la verdad más íntima de su mismo ser y de su verdadera vocación.

A nivel personal y a nivel social, debemos pues elegir entre Babel y Pentecostés, entre el espíritu del mal y el Espíritu de Dios. Los frutos de esas dos posibles elecciones son dramáticamente opuestos entre sí.

“Por mi parte os digo: Si vivís según el Espíritu, no daréis satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais. Pero, si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.” (Gálatas 5,16-25).

En la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13,24-30.36-43) Jesucristo nos enseña que el Reino de Dios y el reino del diablo coexistirán y se enfrentarán entre sí hasta el fin del mundo, cuando Dios manifestará su juicio definitivo sobre cada ser humano, retribuyendo a cada uno según sus obras. Notemos que la pugna entre ambos reinos se produce no sólo en el nivel individual, sino también en el nivel social, tendiendo a constituir por una parte una civilización o cultura del amor y por otra parte una “anti-civilización” o “cultura de la muerte” (cf. Juan Pablo II, Gratissimam sane, Carta a las familias, 2/02/1994, n. 13).

Si bien es cierto que esta pugna se ha dado siempre en toda sociedad humana desde el pecado original de nuestros primeros padres, cabe afirmar que ella ha adquirido una especial intensidad en nuestros días y en particular en nuestra civilización occidental. Para entender esto, quizás nos ayude esta reflexión: desde el primer pecado, siempre ha habido egoísmo en el mundo; pero es propio de nuestra época el haber “racionalizado” el egoísmo, convirtiéndolo en una ideología: el individualismo.

Es por esto, sobre todo, que Occidente aparece hoy como una civilización dividida en dos: la cultura cristiana y la cultura individualista y secularista. Tanto en nuestra América como en la vieja Europa se enfrentan hoy claramente esas dos concepciones principales del hombre y del mundo, profundamente antagónicas entre sí. Dado que la familia es la célula básica y fundamental de la sociedad humana, no es extraño que ella esté en el centro de la lucha entre las dos culturas mencionadas.

Más allá de los males comunes a todas las épocas (guerras, hambrunas, epidemias), el mundo actual sufre algunos males muy característicos de nuestra época, consecuencias directas de una amplia difusión de la mentalidad individualista. Haciendo un paralelismo con las diez plagas de Egipto, podemos enumerar a modo de ejemplo diez plagas típicas del mundo actual: el aumento y la trivialización del divorcio; el surgimiento y auge de la eugenesia; la eutanasia, que retoma, en nuestra civilización técnica, las antiguas prácticas paganas de eliminación de los “indeseables”; la búsqueda de un “paraíso artificial” a través de la drogadicción; la anticoncepción, fruto envenenado de la “liberación sexual”; la legalización del aborto, la mayor lacra moral de nuestra época; la multiplicación de las “uniones de hecho”, efecto del individualismo aplicado a las relaciones entre el hombre y la mujer; la promoción de la homosexualidad a través de la “ideología de género”; la reproducción humana artificial, que trata al hombre como un mero producto de la técnica; y, finalmente, el aumento de los suicidios, claro síntoma de la desesperación que inunda a una sociedad que parece olvidar cada vez más el sentido trascendente de la vida, del amor, del trabajo y del sufrimiento del hombre.

Quiera Dios que, bajo el impulso de su gracia, podamos resistir la embestida de la cultura individualista, mantenernos firmes en la fe católica y apostólica, y dar muchos frutos de alegría y paz (¡la alegría y la paz de Cristo!) en un mundo que tanto los necesita.

Tuesday, March 01, 2011

UN MUNDO FELIZ?

CUANDO LOS CIENTÍFICOS PIERDEN LA CABEZA.


Robert Knight

Todos los días los científicos nos sacuden con nuevos hallazgos y posibilidades. En China, los de bata blanca están muy ocupados creando quimeras, proles de seres humanos cruzados con animales (en un medio de cultivo), para desarrollar vacunas. Con la clonación y la ingeniería genética encima de nosotros, la pregunta de si algo se debe hacer rápidamente está siendo eclipsada por lo que se puede hacer. Pero debemos seguir haciéndonos la primera pregunta como si nuestras vidas dependieran de ello.


En 1943, en “La abolición del hombre,” C.S. Lewis lanzó la alerta de que no todos los avances científicos son benignos ya que los seres humanos no son benignos: “La conquista de la naturaleza por parte del hombre, si se llevan a cabo los sueños de algunos planificadores científicos, significa el dominio por parte de algunos cientos de hombres sobre miles y miles de millones de hombres. No hay ni podrá haber ningún simple aumento de dominio por parte de parte del hombre. Cada nuevo dominio que el hombre logre es también un nuevo dominio sobre el hombre.”

El 14 de enero (2011), el Instituto Potomac para los Estudios Políticos, en Arlington, Estado de Virginia, EEUU, fue anfitrión del seminario “Uso y mal uso de la neurología y la psiquiatría: Lecciones que hemos aprendido del Holocausto”. Durante un diálogo bastante amplio, varios especialistas en medicina y ética ataron cabos entre los avances en la biología, la genética, la psiquiatría y la medicina, y la tentación de abusar de la ciencia – siempre con la declaración de buenas intenciones.


Edmund Pellegrino, Profesor Emérito de la Universidad de Georgetown, que dirigió el Consejo de Bioética del Presidente de EEUU, observó que el Juramento Hipocrático, que en el pasado dirigía la medicina, “ahora se encuentra desmantelado y sus principios han cambiado”.


Al abordar la pregunta de cómo fue posible que el Holocausto hubiera ocurrido en una nación tan avanzada como Alemania, Pellegrino señaló que la profesión médica misma aceptó con bastante facilidad los preceptos de la eugenesia. Otro panelista, John Hall, del Centro Médico de la Universidad de Mississippi, observó que la eugenesia surgió en Inglaterra, se desarrolló en EEUU y luego saltó el charco de regreso al Viejo Continente para implementarse devastadoramente en Alemania..


Los médicos y enfermeras alemanes se tragaron la idea de que los “intereses del público en general y del estado” tenían primacía “sobre los intereses” del paciente, señaló Pellegrino. Y añadió: “Ningún médico se sintió culpable de violar la ética médica”, porque la profesión había cambiado radicalmente para subordinarse al énfasis del estado sobre el individuo que era parte de la ideología del Socialismo Nacional (el nazismo).


Antes del estallido de la II Guerra Mundial, dijo el Dr. Hall, EEUU estaba solamente 10 años detrás de Alemania y ya llevaba bastante trecho recorrido en cuanto a la esterilización forzosa. Después de todo, el Magistrado Oliver Wendell Holmes fue quien, en el caso Buck v. Bell de 1927, expresó con frialdad la muy conocida observación: “Es mejor para todo el mundo que en vez de esperar para ejecutar a hijos degenerados por un crimen que hayan cometido, la sociedad puede impedir que los que sean manifiestamente ineptos se propaguen. El principio que sustenta la vacunación obligatoria es lo bastante amplio como para incluir el cortar las trompas de Falopio… Tres generaciones de imbéciles es suficiente.”


A raíz de esa sentencia, el Estado de Virginia siguió adelante con la esterilización de Carrie Buck, a quien se le consideró “mentalmente débil”. Virginia había llegado tarde, ya que ese estado había aprobado la ley de esterilización obligatoria en 1924, pero el Estado de Indiana había comenzado esta tendencia en 1907, seguido por otros 32 estados.

En Alemania, los nazis tomaron nota de la campaña de esterilización de EEUU y comenzaron su propio programa esterilizando a matrimonios que tenían “defectos” notables, para que no pudieran transmitir esas características a los hijos. Rápidamente esta situación evolucionó hasta llegar a la práctica de la eutanasia de los enfermos mentales y de las personas con incapacidades. Patricia Heberer, una historiadora del Museo para la Memoria del Holocausto de EEUU, observó en su crónica cómo “la campaña de eutanasia a gran escala precedió la Solución Final [la matanza de 6 millones de judíos] dos años antes.” Durante su presentación, señaló que llegó el momento en que el 45% de los médicos alemanes eran miembros del Partido Nazi.


“Comenzaron con los niños y los recién nacidos incapacitados y lo extendieron hasta los de 17 años de edad”, dijo la experta. Poco después, el programa T-4, que se llevó a cabo de 1939 a 1945, mató de 200,000 a 250,000 personas consideradas “ineptas”. Ello fue aparte de los millones de judíos asesinados en los campos de muerte. Cuando los soldados de EEUU llegaron a un sanatorio de Alemania dos semanas después del fin de la guerra en mayo de 1945, encontraron que había médicos y enfermeras que todavía estaban muy ocupados matando a “cualquiera que ya no era útil”, incluyendo soldados alemanes que estaban heridos.

Los avances científicos son una espada de dos filos, como observó C.S. Lewis. A medida que los científicos puedan hacer más cosas con la ingeniería genética, aumentará la tentación de manipular la vida humana. Ya nos encontramos bastante lejos en esa autopista

El lunes 24 de enero (2011), la Marcha por la Vida en EEUU lamentó el aniversario número 38 de la sentencia Roe v. Wade (del 22 de enero de 1973), del Tribunal Supremo, que abrió la puerta a 52 millones de abortos de niños no nacidos hasta la fecha.

Muchos sobrevivientes del Holocausto resienten la comparación del aborto legal con sus propios horrores que no conocieron mitigación alguna. Soy consciente de sus sentimientos. Sin embargo, C.S. Lewis nos puso sobre aviso acerca de los peligros mortales de la soberbia desenfrenada del hombre, la cual, se pone en práctica donde quiera que a los seres humanos se les trata como algo desechable.


El Profesor James Giordano, del Instituto Potomac, dio la conferencia de apertura del seminario del 14 de enero (2011), con la observación de que, en términos de la investigación científica, los 90 fue “la década del cerebro, los 2,000 fue la década de la mente y los 2,010 fue la década del control del dolor”.


¿Cuán lejos llegaremos en cuanto a erradicar el dolor y aumentar el placer? A medida que nos aproximamos al “mundo feliz” de seres humanos fruto de la ingeniería en una nación de aborto a petición, cada “avance” debe ser sopesado en cuanto a cómo afectará al débil e indefenso entre nosotros.

Siendo un cristiano declarado, C.S. Lewis halló esperanza en el amor natural, dado por Dios, que todavía gobierna en el mundo: “Tenemos mucho que agradecer a la benéfica obstinación de las madres verdaderas, las enfermeras verdaderas y, sobre todo, los niños verdaderos, por preservar a la raza humana en la sensatez que todavía posee.”

En Deuteronomio 30:19, Moisés transmite la voluntad de Dios: “He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición, por lo tanto, escoge la vida, para que tú y tu descendencia puedan vivir.”

Es necesario que la ley refleje el orden moral inspirado por Dios. Thomas Jefferson no pensó solamente que “todos los hombres han sido dotados por su Creador” con el derecho a la vida, sino que también le dio la primera prioridad entre los “derechos inalienables” del hombre. “El cuidado de la vida humana y la felicidad, y no su destrucción, es el primer y único objeto legítimo del buen gobierno.”


Fuente: Robert Knight (R.Knight@crministries.org), “When science goes mad. Just because we can doesn't mean we should,” Washington Times, January 24, 2010, http://www.washingtontimes.com/news/2011/jan/21/when-science-goes-mad/. Robert Knight es un autor que escribe para los Coral Ridge Ministries y un miembro de alto nivel de la American Civil Rights Union.

Friday, February 18, 2011

RECOMENDACIONES CUIDADOS PALIATIVOS

El impulso a los cuidados paliativos y la posibilidad de que los cuidadores de un enfermo terminal disfruten de una baja laboral son algunas de las recomendaciones que la Organización Médica Colegial y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos hacen al anunciado proyecto de ley de “muerte digna” impulsado por el Ministerio de Sanidad español.

En opinión de los médicos españoles esta ley representa una oportunidad para “impulsar la divulgación social de los cuidados paliativos y de la solidaridad con el que sufre”, porque “los cuidados paliativos no pueden considerarse como un privilegio sino como un derecho de todos los ciudadanos”.

Entre las doce recomendaciones que hacen estas dos organizaciones médicas figura que esta norma legal se denomine “Ley de calidad en la atención al final de la vida”, ya que “los términos inicialmente empleados (‘muerte digna’ y ‘morir con dignidad’) tienen significados diversos y a veces contrapuestos, lo cual puede inducir a confusión”. De hecho, organizaciones pro eutanasia los utilizan para justificar la anticipación provocada de la muerte.

Piden desarrollar los cuidados paliativos al final de la vida y que todos los médicos reciban formación de este tipo en los estudios de Medicina

Las organizaciones médicas proponen que los cuidados paliativos sean “una competencia básica de todos los profesionales sanitarios, con independencia de su especialidad”. Para ello, consideran “trascendental que la nueva ley establezca la obligatoriedad de la formación en cuidados paliativos en los estudios universitarios, impartida por profesionales con experiencia clínica en esta área asistencial”. En la actualidad, no son estudios obligatorios en las Facultades de Medicina y no todas los ofrecen.

Piden también simplificar la prescripción de fármacos derivados de la morfina para tratar el dolor. En vez de la actual “receta de estupefacientes”, que solo pueden facilitar determinados médicos, sugieren “un sistema más sencillo de registro que facilite el necesario control”.

Para que los pacientes en situación terminal puedan beneficiarse de las prestaciones de la Ley de Dependencia, solicitan un “procedimiento de acceso urgente, pero limitado en el tiempo a un máximo de seis meses”.

La nueva ley debería prever “un equivalente a la baja laboral para el familiar cuidador que facilite la atención del enfermo en el propio domicilio”. Esto supondría un ahorro económico respecto a las estancias hospitalarias, así como una mayor calidad de vida para el paciente.

Recomiendan que la ley no utilice el término “muerte digna” porque puede inducir a confusión

Al ser un derecho de todos, mantiene que la ley “debe contemplar que los niños y los adultos con enfermedades no oncológicas accedan a la medicina paliativa en las mismas condiciones que los pacientes con cáncer”.

También piden que “se garantice el acceso equitativo a unos cuidados paliativos de calidad en todas las Comunidades Autónomas”, ya que actualmente hay mucha disparidad de recursos. Igualmente recomiendan “la creación de equipos de profesionales con formación avanzada y un perfil específico para esta atención”.

Los médicos dan a entender que la nueva ley no debería significar un cambio en las normas deontológicas de la medicina. Por ello defienden que “la nueva ley debe promover el respeto de la buena práctica médica y de los códigos de deontología de las profesiones sanitarias”.

Sunday, February 06, 2011

INDIVIDUALISMO

¿Ha aumentado la indiferencia, la insensibilidad, la apatía, ante los sufrimientos y las necesidades de quienes viven cerca y de quienes viven lejos? No es fácil dar una respuesta, pues junto a personas con actitudes de individualismo encontramos a otras personas buenas, dispuestas a quebrarse la espalda y a mancharse las manos para ayudar a otros.

Pero sí podemos decir que la indiferencia avanza en el mundo, en las familias, en los corazones, cuando dejamos que el individualismo, el miedo, las prisas, la superficialidad o la avaricia entren en el alma y lleguen a convertirse en el criterio último de lo que hacemos o de lo que dejamos de hacer.

No toda inacción se produce por culpa del individualismo. Vivimos en sociedades complejas, con muchas reglas, con muchas inferencias.

Si hay un grave accidente de carretera, detenerse y atender a los heridos puede traer, sin que lo queramos, serios problemas legales. Si ha comenzado un incendio cerca de casa, muchos piensan que es más eficaz y menos peligroso llamar a los bomberos en vez de acercarse para rescatar a quien haya quedado atrapado por las llamas. Si se produce un robo, ¿no son las mismas autoridades quienes piden que no afrontemos sin armas a quien lleva un cuchillo entre sus manos?

Por múltiples causas

Pero fuera de situaciones extremas como las anteriores, puede ocurrir que la indiferencia camine a nuestro lado. Si estamos sentados en su lugar público, no reaccionamos al ver junto a nosotros a una persona mayor a la que le vendría muy bien ocupar nuestro lugar. Si nos avisan que un familiar no muy cercano ha sido ingresado en el hospital, existe el peligro de encerrarnos en la propia concha y encontrar mil excusas para no ir a visitarle, cuando realmente lo que deseamos es seguir ganando puntos en un juego electrónico o ver cómo termina un famoso culebrón televisivo.

En los ejemplos apenas mencionados somos capaces de percibir la necesidad ajena, pero la pereza y el individualismo nos hacen mirar a otro lado. La situación resulta más grave cuando no somos capaces de darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, porque estamos absortos por los mensajes en el móvil, por el libro de lectura, por las noticias de internet o por la música que aturde nuestros oídos. Entonces ni siquiera tenemos necesidad de inventar excusas para no atender a quien lo necesita...

Es cierto que la vida moderna nos ofrece muchos estímulos y nos ata a muchas necesidades. Los progresos tecnológicos, bien usados, deberían potenciarnos, abrirnos a más opciones de bien y de solidaridad. Si, por el contrario, hemos convertido la situación de tener más en motivo para ayudar menos y para encerrarnos en nosotros mismos, ¿no significa que hemos achatado gravemente una dimensión fundamental de la vida humana?

El ejemplo y el individualismo

Cada hombre, cada mujer, existe gracias al amor y a la entrega de otros. Familiares, amigos, educadores, trabajadores en tantos lugares de la ciudad o del campo, nos ayudaron en cientos de situaciones, nos levantaron tras una caída, nos curaron, nos animaron, nos enseñaron a vivir.

El ejemplo que nos han dejado (y que nos siguen dejando tantas personas buenas) sirve de estímulo para romper el cerco del individualismo y para reconocer que estamos hechos no sólo para disfrutar de aquellas cosas que nos agradan, sino también (y quizá sobre todo) para poner nuestras cualidades, nuestras posesiones y, sobre todo, nuestro corazón y nuestro tiempo, para ayudar y servir a otros.

Primero, a los más cercanos: no hay verdadero amor si no somos capaces de dejar el sofá a otro miembro de la familia. Luego, a quienes, en la misma ciudad, o quizá incluso lejos, esperan que alguien les lleve medicinas, ropa, o simplemente les escuche un rato.

El cerco de la indiferencia, la enfermedad del individualismo, empiezan a ser derrotados si dejamos que nuestro corazón se haga magnánimo, abierto, disponible a otros. El mundo es más hermoso y habitable cuando, sinceramente, cada uno da lo mejor de sí mismo para servir a los demás.

Remitido por un lector

Sunday, January 09, 2011

EL NEGOCIO DE FETOS ABORTADOS

Un páncreas que proviene de un feto de más de ocho semanas cuesta 100 dólares, 75 dólares si el feto tenía menos de 8 semanas. Las orejas y los ojos pueden ir de 50 a 75 euros y elcerebro es lo más caro, 999 dólares si proviene de un feto de menos de 8 semanas, pero si está visiblemente dañado tiene undescuento del 30%.

El pulmón y el corazón, en bloque vale 150 dólares y uncadáver embrionario intacto de menos de 8 semanas cuesta 400 dólares, 600 si es mayor. La sangre del cordón umbilical sale a125 dólares, la columna vertebral a 150 dólares y la médulaespinal cotiza a 325 dólares. ¡Ah!, si compra extremidades, está obligado a adquirir el par como mínimo.
Aunque este lenguaje pueda parecer muy duro, no se trata del listado de precios de una tienda de despojos del mercado de la esquina. No se llamen a engaño, es el precio que pagan centros de investigación biotecnológica a las clínicas abortistas de Estados Unidos y Canadá para investigar con los restos de los niños abortados.
Las clínicas abortivas de Estados Unidos comercializan con los restos de los fetos abortados en sus salas. ¿Y quién quiere comprar esos restos de piel, orejas, ojos, hígados, páncreas…? Pues la investigación médica actual se ha convertido en una fuente de negocio ‘extra’ para los abortorios que hacen negocio sesgando vidas y luego las venden a través de unos precios estipulados y fijados.
Es lo que ha afirmado la doctora Theresa Deisher en un discurso pronunciado el pasado 10 de diciembre en Washington, DC. Deisher es fisióloga molecular y celular, y su trabajo está reconocido internacionalmente como experta en medicina regenerativa.
La científica constata que a lo largo de la Historia cuando el hombre ha querido explotar a otros hombres, “lo que primero tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de pensar sobre ellos y, por supuesto, luego en realidad tenemos que deshumanizarlos, y por lo general hacemos eso negándoles el alma. En consecuencia, en realidad ellos no son humanos como el resto de nosotros”.
Fetos: mientras más maduros, más valiosos
Deisher explicó en la conferencia ‘Cincuenta años de la píldora’, organizada por Vida Humana Internacional de Estados Unidos que es, precisamente, el escenario con las vidas humanas más pequeñas en la investigación médica de actual –y no sólo embriones, sino niños no nacidos de todos los trimestres– cuyas partes corporales se vuelven más valiosos a medida que maduran.
La experta en fisiología constató que un reciente artículo hizo público que la Universidad de Washington completó más de 4.400 solicitudes de partes frescas de cuerpos fetales a partir de tejidos fetales con el propósito de desarrollar investigación biomédica en el 2009. Esta revelación significó la primera vez que se descubrieron las cifras concretas de esos pedidos.
“Estas peticiones tienen que ser aprobadas por una junta de revisión institucional, por eso pienso que lo están evaluando éticamente, porque la junta revisó previamente el uso que se hace de esto”, dijo Deisher. Además, la experta se hizo la siguiente pregunta: “¿Piensan ustedes que esa relación podría tener que ver con médicos alentando abortos?”. La doctora ha estimado que en Estados Unidos podría haber hasta un millón ochocientos setenta mil de esas transacciones en las que los científicos amparados en sus instituciones piden partes de los cuerpos abortados.
La científica también explicó que en internet sus propios colegas intercambian información sobre cuándo el órgano humano de un feto está en mejor estado para ser utilizado. Por ejemplo, el mejor tejido de corazón se obtiene de un niño de 22 semanas de gestación.
Deisher ha explicado que, además, los cuerpos no solo se destinan a investigación, sino que son utilizados “no sólo como herramientas de investigación biomédica, sino como terapias médicas reales”. La doctora explicó que “los fetos de 12, 14, 16 y 18 semanas de gestación son triturados y sus células se implantan en personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares o la enfermedad de Parkinson”.
Deisher lamentó dicha comercialización que achaca en parte a la tendencia de ver a los niños que van a nacer como “una opción más que una bendición”, debido a la tecnología de control de la fertilidad y la natalidad.
“A partir de esa forma de interpretar la gestación, es muy fácil empezar a observar a los niños como una cosa material, un coche nuevo o una mansión, una mercancía”, concluyó.
Deisher es miembro de la Administración y Directora de Investigación y Desarrollo en Biotecnología MAV, tiene varios años de experiencia a su espalda como científica comercial en compañías farmacéuticas líderes. Su trabajo ha llevado a decenas de sensacionales avances médicos que han sido patentados.
El tráfico de órganos humanos, legalizado
En Estados Unidos, se trasladan cada día cuidadosamente paquetes de restos humanos de fetos para ser utilizados por parte del gobierno, universidades, laboratorios farmacéuticos y otros laboratorios de biotecnología, según explica el portal de noticias Notifam.
En la actualidad estos restos se han convertido en un artículo de consumo indispensable para muchos investigadores y científicos de Estados Unidos, y una exportación lucrativa de las clínicas de aborto de Estados Unidos. En el documento adjunto se pueden observar la relación de precios de partes de cuerpos fetales que aporta Campaña de la Coalición Vida (Campaign Life Coalition, en inglés).
James Hughes, de la estadounidense Campaña de la Coalición Vida ha exigido que cese el comercio de partes del cuerpo de bebés abortados. Estas partes a menudo cruzan la frontera de Canadá a Estados Unidos, son órganos obtenidos a través del aborto y con los que “los especuladores de la miseria humana” han encontrado “un ‘producto’ para hacer el comercio espeluznante del aborto aún más rentable”, afirma Hughes.
La Campaña de la Coalición Vida se preguntaba ya el 24 de agosto de 1999 si la sociedad sabe que no hay ley que regule este hecho, tan sólo “hay que cumplir las directrices referentes a la recogida de tejido fetal”.
“Existe una moratoria que afecta a la investigación en Canadá, pero en Estados Unidos Bill Clinton, en uno de sus primeros actos como presidente, eliminó todas las restricciones”, concluye Hughes.